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3 mayo 2006

Granja en La Coruña

Tres lustros criando conejos en La Coruña (Galicia) con animales de raza pura que han mantenido unos cruzamientos en círculo cerrado, controlando líneas sanguíneas para evitar la consanguinidad, y que mantienen una prolificidad entorno a los 9 gazapos nacidos vivos por parto.

Nos hallamos ante un cunicultor inquieto y bien conocido entre los fabricantes de pienso por sus números interdictos No resueltos, sus múltiples quejas en torno a la calidad de los alimentos y sus infinitos problemas sanitarios. Ante este panorama, alguien podría opinar que, la Granja no merece un reportaje ni una especial atención pero lo cierto es que en nuestro país existen o han existido múltiples explotaciones con similares problemáticas aunque no siempre se han manifestado públicamente. Nuestra labor es y será divulgar cuantos reportajes nos remitan o soliciten en virtud de una plural comunicación siempre y cuando no se abunde en críticas directas.

Pues bien, el cunicultor nos confiesa que resolvió sus problemas desde hace poco más de un año cuando consiguió una fórmula propia que le fabrica una empresa de la zona, a un coste siempre unos 0,10 € menos que los precios habituales de mercado.

El pienso no tiene ingredientes mágicos ni distintos a los que suelen contener los piensos del mercado pero dispone de la complementación de una serie de aditivos no medicamentosos que garantizan un tránsito digestivo sin alterar la flora microbiana. Cabe decir que estos aditivos los paga el cunicultor a parte del coste del pienso, por lo cual el precio real del alimento suele ser superior al que se encuentra en el mercado.

Con una nave única de 13 metros de ancho y 60 metros de largo con un pasillo longitudinal en un lateral y 9 módulos equipados con 112 jaulas de fabricación casera, dispuestas en california (trenes simples en los laterales y dobles en el centro), mantiene una población reproductora de 550 hembras y 60 machos los cuales proporcionan un engorde siempre superior a los 3.000 gazapos destetados.

Bajo un sistema de manejo entre modulado y en serpenteo, cubriendo en banda semanal de 85 a 90 hembras, consigue vender más de 500 conejos a la semana.

De los 9 módulos que se dispone en la explotación, uno se destina a comodín para mantener la sobre-ocupación, otro está ocupado por los machos reproductores y la reposición. Los 7 módulos restantes mantienen las seis bandas en las que las hembras reproductoras en producción van serpenteando desde poner nido hasta poner nido (o sea, de parto a parto), quedándose en sus jaulas de nacimiento los gazapos hasta la venta.

La nave, con una altura de 3’50 m. en el centro y 2’20 m. en los laterales, dispone de una fosa profunda de 1’20 m. la cual se va llenando hasta su totalidad para ser evacuada mediante la incorporación de agua que desplaza las cagarrutas a un depósito cisterna situado debajo de la zona de entrada o almacén. Se extraen las deyecciones convertidas en pseudo-purines mediante un bombeo que se vierte a un estercolero al aire libre y en el que hay una población de gusanos rojos de California encargados de transformar el estiércol en humus. Dicho humus se moltura una vez seco y se envasa en bolsas para ser comercializado como abono para la jardinería.

Tanto las jaulas, de malla electrosoldada, como las tolvas metálicas y los nidales de fibra de vidrio con fondos perforados, son de fabricación casera, el cunicultor junto a su mañoso papá, se encargan de elaborar los equipos en la propia granja.

Los machos definen la línea sanguínea mediante una letra.
Cualquier hijo o hija de un macho que se destine a la reposición, adquiere la letra del padre y la mantiene durante toda la vida.
Ningún animal puede ser cruzado con otro que tenga en su ficha las mismas letras. Siguiendo esta premisa y pasados 15 años, se mantiene una población autóctona en la que muchos animales tienen en su registro 3 letras o más. Con este sistema de cruzamientos se ha conseguido una población mejorada zootécnicamente gracias a la heterosis y a la complementariedad cuyos resultados productivos son francamente interesantes:

  • 615 gazapos nacidos vivos de media semanal, equivalentes a 8’67 nacidos vivos por parto.
  • 540 gazapos predestetados a los 21 días, cuando se saca el nido y siguen con la madre.
  • 500 gazapos vendidos semanalmente.

Trabajo publicado originalmente en octubre de 1999

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