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24 septiembre 2006

Granja en el interior de Cantabria

Nos desplazamos al interior de Cantabria en una zona donde se crían conejos desde 1987 en una granja de ambiente controlado por depresión, con cinco módulos en una nave y un módulo en otra, los cuales alojan un total de 475 hembras productivas instaladas en sendas JH junto a 50 machos reproductores y 128 hembras de reposición. Mantienen una población de algo más de 500 hembras presentes y unos 2.000 gazapos en el engorde.

La unidad de explotación

La unidad de explotación
Módulo A/B 170 JH + 16 JM + 32 hR
Módulo C 100 JH + 12 JM + 32 hR
Módulo D 80 JH + 8 JM + 32 hR
Módulo E 96 JE + 28 hG
Módulo N 208 JE

El manejo

Cada módulo de maternidad mantiene un manejo en círculo cerrado siguiendo el sistema rotativo o cíclico. Los 32 huecos de reposición por módulo sirven tanto para el renuevo como para la sobre-ocupación. Las JH mantienen de forma constante a las hembras mientras éstas siguen su ciclo, intercambiándolas cuando presentan paro productivo o renovándolas si su productividad o sanidad lo requieren.

La reposición se realiza con hijas de la propia granja cuyo origen es un híbrido parental. Anualmente se adquieren unas 30 hembras al multiplicador y se van guardando hijas de las hijas de las hijas…, hasta la tercera generación. Los machos siempre son híbridos parentales adquiridos directamente al multiplicador.

El criterio técnico de renuevo no sigue los cauces recomendados por los expertos ya que las hijas de los animales adquiridos al multiplicador, al ser líneas parentales, deberían ser consideradas como producto final y por ello vendidas al matadero y nunca recicladas como reproductoras… pero esta granja funciona guardándolas desde hace más de 10 años, eso si, solo hasta su tercera generación. La producción no es excelente pero si es suficiente al conseguir una media de 46 gazapos por hembra productiva y año.

Existen muchos cunicultores que, trabajando con híbridos, no suelen hacer caso a las granjas suministradoras y se guardan el producto final para convertirlo en reproductores machos y hembras. Lo cierto es que, sin alcanzar cotas productivas record, sus productividades no decrecen con el paso de las generaciones. Debe existir una justificación a tal realidad y me gustaría comentarla pero, la verdad, considero más justo lanzar un S.O.S. a los expertos en genética para que, si les apetece, nos manden sus comentarios. No obstante y para los técnicos de grado medio como el presente, razonando libremente, opino que si los animales mejorados se obtienen a partir de cruzamientos sintéticos, absorbentes o alterantes considerados no híbridos y luego se cruzan para la hibridación en cruzamientos simples, a tres vías o dobles… si se sigue cruzando a una cabaña existente en una granja con otra población venida de fuera y mejorada genéticamente con hibridación en su contenido, los cruzamientos siguen y si pretender una mejora, si pueden mantenerse las cotas productivas, con variaciones, pero sin desastres inminentes, ¿o no?. Esta es la cuestión.

Husmeo general

La primera jaula que se instaló en la granja sigue estando presente y todo el equipo restante, fruto de varias ampliaciones, es del mismo fabricante. El tipo de alimento inicial sigue presente en la explotación a pesar de tempestades entero cólicas y tornados comerciales. Eso si, siguiendo las pautas de los fabricantes que anteponen políticas comerciales a criterios técnicos. Es decir, líneas de piensos comerciales a buen precio y líneas complementarias de piensos medicados a un precio más alto.

De esta manera, las hembras consumen un pienso medicado con Neomicina (300 mg), Clortetraciclina (300 mg) y Bacitracina de Zinc (4,2 UI/g), seis días antes del destete y sus camadas lo siguen comiendo durante 15 días después, en el engorde.

Llevamos tiempo indicando el flaco favor que se hace a los cunicultores con estas políticas comerciales alimenticias de ofertar piensos medicados en lugar de optar por criterios técnicos con piensos blancos bien complementados con aditivos reguladores (los hay y muy buenos) y bajo formulaciones con limitaciones del 0,5% en sus nutrientes principales amén de otras. El coste del Kg. de pienso se encarece entre 0,01 y 0,03 €/Kg y no resulta tan comercial. Si además, no actúa de forma terapéutica sino que se comporta como un seguro de vida, nos encontramos ante una encrucijada: ¿es mejor establecer remiendos ante situaciones de alta precariedad sanitaria y disfunción digestiva o introducir correcciones en el manejo y ambiente, con programas de profilaxis permanentes y alimentos reguladores?

Resulta interesante la gestión de los residuos orgánicos en la granja. Toda la explotación cuenta con fosa profunda de un metro, la cual se va llenando durante unos seis meses, siendo este el periodo que transcurre entre extracciones. Para evacuar el estiércol, se añade agua en los foros y se succiona hacia una cisterna sin romper ni remover la capa superficial. Ello evita la emanación de malos olores en el ambiente del conejar.

La profilaxis

La granja sigue un buen programa de desinfección a base de amonios cuaternarios y desinsectación ambiental con piretrinas. Los nidales se espolvorean para prevenir procesos dérmicos con un producto comercial a base de azufre y talco; y las hembras se inyectan al parto, vía s.c., para evitar mamitis y bajas en los nidos a base de penicilina benzatina.

Si las hembras de reposición entran en juego con tres vacunas (Pasteurelosis, Mixomatosis y Vírica) y se les suministra un pienso medicado, Ustedes pueden establecer conclusiones cuando les digo que la mortalidad, en el engorde, esta en un 4,5% mensual.

Trabajo publicado en febrero del 2000

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