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4 noviembre 2007

Granja cunícola en Lleida

La granja que visitamos es una explotación moderna en la que se ha adaptado el sistema modulado o en bandas partiendo de seis naves o módulos en las que se manejan tres grupos de conejas reproductoras con un total de 700 hembras presentes.

Nos encontramos en la provincia de Lleida, en el límite con la provincia con Huesca y en el término municipal de Soses, comarca del Segriá. Clima continental frío en invierno y caluroso en verano con predominio de sequedad ambiental.

El propietario de la granja nos recibe y muestra su explotación en cuyo diseño y orientación ha contado con el asesoramiento técnico de un clásico en estos menesteres con solvencia contrastada.

El complejo cunícola cuenta con seis naves de 6,50×20 metros (130 m2), las primeras construidas con paramentos verticales de obra civil y cubierta de una sola pendiente convenientemente aislada con poliuretano expandido. A las primeras naves se les abrieron ventanas laterales para una ventilación estática natural pero, con el paso del tiempo, se tapiaron adaptándose un equipo de ventilación dinámica por depresión con extractores y paneles humidificadores. Sistema que se adaptó al resto de naves que fueron construídas a base de estructuras ligeras con una notable reducción de la inversión. Las últimas naves se han construido con material prefabricado y cubierta de plancha metálica en segmento circular formando un arco “tipo túnel” manteniendo mejor el confort en su interior que las anteriores.

Cada nave o módulo cuenta con un extractor de 16.000 m3 y con 4 m2 de panel humidificador situados en los extremos longitudinales opuestos. Mantiene un total de 168 jaulas metálicas, dispuestas en flan deck, en dos trenes dobles y con unas palas mecánicas se realiza la extracción de las deyecciones que se mantienen al exterior en un estercolero conjunto para ser retiradas con tractor y pala.

Una nave comodín para la reposición y la sobre-ocupación recibe tanto a las hembras jóvenes seleccionadas a partir de los cuatro lotes de siete animales de un día que se reciben cada 3 semanas de un centro multiplicador, como a las hembras reproductoras que no cumplen su ciclo y deben permanecer a la espera constituyendo la sobre-ocupación. A estas hembras híbridas sólo se les permiten 2 fallos y suelen parir una media de 9’6 gazapos vivos por parto.

Cada dos semanas (banda quincenal) se inseminan 210 hembras con semen que procede de un Centro de Inseminación externo y se obtiene una fertilidad media alrededor del 80%.

Con este sistema de manejo, en el que trabajan 2 UTH, las hembras reproductoras permanecen en una nave 6 semanas (desde poner nido hasta poner nido) para pasar a una nueva nave o módulo de partos totalmente limpio y desinfectado, dejando a sus camadas en las jaulas dónde nacieron durante un máximo de 4 semanas más. O sea, cada 11 semanas se cumple un ciclo completo con una venta de los gazapos a los 65 días de vida y quedando unos 4 días para la limpieza y desinfección del módulo. Al separar las hembras de sus camadas, se realiza la palpación lo que permite separar a las vacías que se alojan al módulo comodín o, en función a su producción, van al matadero.

La alimentación es doble con un pienso para la maternidad, que se cambia en verano, y otro para el engorde.

Un programa higio-sanitario muy completo parece haberse adoptado fruto de anteriores problemas en la granja. Así, observamos que a las hembras jóvenes se las inyecta vacuna de mixomatosis heteróloga con Dermojet a los 35-40 días de vida para revacunarlas a su primera inseminación con vacuna homóloga vía subcutánea. A los tres meses de vida se las vacuna contra la VHD. El engorde se vacuna sistemáticamente al destete contra la mixomatosis con vacuna heteróloga.

Las hembras recién paridas son inyectadas con antibióticos vía s.c. y si durante la lactación se supera el 12% de bajas en los nidos, 2 días antes de separar las hembras de sus camadas y durante 5 días se medica a través del agua con una Enrofloxacina a todo el módulo.

Siguiendo este programa consigue una mortalidad en el periódico del destete a la venta no superior al 2%.

Se ha llegado finalmente a consolidar una unidad de explotación fruto de diversos ensayos evolutivos en los diseños de sus naves. No nos cansaremos en repetir el interés y beneficio que representa iniciar la explotación con criterio técnico para poder conseguir una implantación coherente desde el inicio de la actividad sin la necesidad de “apaños”, aunque estos estén bien resueltos como el caso que nos ocupa. Un buen planteamiento inicial con vistas al crecimiento y adaptación de nuevos sistemas debería permitir a los cunicultores inversiones rentables y diseños satisfactorios tanto con el medio como con la economía.

Trabajo publicado en agosto de 1999

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