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12 febrero 2013

Naves con ambiente controlado. ¿qué ventajas ofrecen? ¿vale la pena la adaptación desde el aire libre, semi aire libre o ventilación natural?

Hagamos historia

Son más de 40 años contabilizados en el desarrollo de la cunicultura industrial. Durante este período de tiempo, se ha podido observar todo un sinfín de propuestas técnicas para la implantación y el desarrollo de la actividad. Desde las explotaciones a pleno aire libre, pasando por diversas opciones de resguardo y protección, hasta las más sofisticadas naves de ambiente controlado por depresión y por sobrepresión con cámara para el control sanitario del aire introducido.

Se ha pasado y aconsejado una y otra implantación tanto desde las empresas del sector (principalmente fabricantes de piensos), como desde organismos técnicos cualificados (INRA en Francia).

Es importante recordar que en la década de los años 70 del siglo pasado, mientras que la empresa CIA aconsejaba unos patios de ambiente libre resguardado; PURINA divulgaba folletos con instalaciones al aire libre protegido (sol y lluvia); HENS proyectaba naves estrechas (de una sola vertiente), con pequeñas ventanas basculantes orientadas hacia los vientos dominantes y con grandes aberturas en el lateral opuesto de la nave… la empresa radicada en Zaragoza – PYGASA – instalaba naves sofisticadas de Ambiente Controlado en sobrepresión, sin ventanas, y divididas en dos locales que se ventilaban a base de unas canalizaciones con agujeros que transcurrían bajo el techo a lo largo de la nave y por donde se inyectaba el aire procedente de una cámara equipada con ventiladores.

Esta realidad presente en España tenía una referencia obligada en la vecina Francia donde se podían visitar granjas a pleno aire libre, granjas de ambiente natural en antiguos locales de avicultura con ventanas laterales corridas y granjas con ambiente controlado por sobrepresión.

Resulta interesante observar como se ha ido desarrollando la cunicultura, más que evolucionando, respecto a los tipos de ambiente.

Iniciada la década de los años 80 del siglo XX, desde el INRA francés se divulga la bondad técnica (y económica) de las naves prefabricadas, tipo túnel, que empiezan siendo implantadas con Ambiente controlado en sobrepresión para derivar a instalaciones mixtas de Ambiente natural y controlado por depresión. La disponibilidad económica de las granjas cunícolas en esta época es un tanto precaria (poco margen neto) y las empresas buscan alternativas más económicas de inversión o para la ampliación de las explotaciones. Así, PURINA invita “sacar fuera”, al aire libre, los engordes y destinar el espacio de las naves sólo para maternidad. Otra empresa, EXTRONA lanza a platillo y bombo el modelo de granja “Open Air” que será implantado con avidez por toda la geografía española sin considerar las zonas climáticas.

El factor clima

Se sabe que la cunicultura requiere de un confort ambiental. Los conejos precisan, como condicionante para una óptima producción, unas temperaturas determinadas.
Mantener una temperatura óptima en el conejar y con la mínima oscilación térmica es muy difícil, principalmente en zonas climáticas con grandes saltos térmicos y también en verano. Se debería procurar una diferencia máxima de 10º C durante un día (24 horas) aunque situaremos la temperatura en óptimos cuando ésta oscile entre los 14º C y los 24º C, aceptando mínimos de 6 a 8º C y máximos de 28 a 30º C. Cualquier ambiente que, por defecto o exceso, sobrepase estos límites determinará el inicio de problemas y será función del cunicultor extremar atenciones para paliarlos o evitarlos.

Cuando la temperatura del conejar baja de los 6º C, los animales consumen más alimento y pueden presentar algunos desequilibrios digestivos, pero es en la maternidad donde suelen aparecer mortalidades en los gazapos lactantes de menos de 10 días, ya que necesitan una temperatura en el nido alrededor de 30º C. Cuando el ambiente del conejar es frío resulta muy difícil mantener este grado térmico en el nidal, a no ser que esté muy protegido, los gazapos se mantengan agrupados y la cama esté seca. Al quedar los gazapos fríos, cuando la hembra lactante entra a amamantar, son rechazados esparciéndolos y orinando encima de ellos. Un ambiente frío incentiva problemas de mastitis y agalactia, así como el síndrome respiratorio en colaboración con una elevada humedad. Para evitar el defecto de temperatura ambiental, el cunicultor puede recorrer a la calefacción que se instalará de acuerdo con el diseño de la granja. Cabe considerar que el costo de la Kilocaloría alimenticia es superior al de la Kcal. de calefacción, lo cual debería predisponer al cunicultor a usar fuentes de calor en épocas frías.

El exceso de la temperatura ambiental, que situamos por encima de los 30º C, presenta mucha más problemática. Los conejos tienen pocas defensas frente al calor y decrecen su consumo de alimento con la secuela lógica de alterar crecimientos en los engordes o paros productivos en los reproductores. Otros aspectos que cabe destacar son:

  • La salida prematura del nidal de los gazapos lactantes que pueden morir aprisionados en las rejillas de las jaulas.
  • La alteración de la espermatogénesis en los machos reproductores.
  • Las mudas del pelo.
  • El desarrollo de la problemática entérica en los reproductores.
  • Decrecimiento de la fertilidad y la fecundidad en las hembras
  • Posibles muertes embrionarias o mortinatalidades.
  • Falta de crecimiento y brotes de disbiosis en los engordes.

Lo publicado en Cunicultura

En junio de 1976 aparece la revista Cunicultura editada por la Escuela de Avicultura (REOSA). En su primer número leemos sobre las explotaciones al aire libre

El sistema abierto y cerrado son dos formas de explotación que tienen puntos favorables y desfavorables, en estrecha correspondencia con las características climáticas (amplitud de las condiciones termométricas, vientos dominantes, pluviometría, insolación, etc.).

Si la climatología es favorable a la crianza bajo techumbre, ello puede suponer la solución ideal desde el punto de vista económico, pues la inversión a realizar es mínima y permite un buen control de ciertas enfermedades respiratorias.

El inconveniente principal que puede ocurrir quizá sea el que el ciclo reproductivo de la coneja puede vincularse a las condiciones estacionales, de ahí que se logre una excelente producción primaveral y un cierto retraso en los meses de verano e invierno.

Es muy importante apreciar la frecuencia y el peligro de las heladas en la zona, pues éstas impiden el funcionamiento de los bebederos automáticos.

Las naves cerradas, al permitir una regularización del ambiente, permiten una organización productiva más regular, permitiendo una generalización del manejo mediante simplificación del trabajo.

Naves com ambiente controlado:
  • Regularidad productiva
  • Inversión

En el número 2 (agosto 1976) un artículo traducido de L’Aviculteur nos sugiere una explotación cerrada en Ambiente controlado por sobrepresión:

Acondicionamiento del aire

La explotación se basa ante todo en la puesta en marcha de todo el potencial genésico de las madres, supuesta una alimentación racional y la consecución de un ambiente adecuado, el cual cumple esencialmente las siguientes misiones:

  • Protección sanitaria eficaz.
  • Acondicionamiento adecuado de las unidades de producción.

Reunir estas dos condiciones en una explotación no es fácil, y debe ser objeto de esmerados cuidados, tanto a nivel de la estructura del edificio como por lo que se refiere a las instalaciones eléctricas de calefacción y ventilación.

Efectivamente, el ambiente controlado debe satisfacer las exigencias fisiológicas de los animales en cuanto a temperatura e higrometría se refiere.

Necesidades fisiológicas

La calefacción: La temperatura es un factor esencial que influye directamente sobre el estado sanitario, sobre la reproducción y sobre el índice de conversión de los gazapos. Una temperatura de 18º C para la maternidad y 14º C para los gazapos destetados son las temperaturas ideales que debieran mantenerse en todo tiempo mediante calefacción o ventilación.

Renovación del aire: La ventilación debe obedecer a tres objetivos:

  • Mantener en verano una temperatura interior tan cercana a la exterior como sea posible; el dispositivo que se monte debe ser capaz de realizar 12 renovaciones por hora. Procediendo así, se impide que la temperatura sobrepase los 30º C.
  • Asegurar un grado higrométrico constante a lo largo de todo el año (70%), no debiendo nunca ser la humedad inferior al 55%.
  • Renovación y expulsión de los gases nocivos. La admisión de aire fresco no debe sobrepasar los 4 m³ / hora por kilo de peso vivo.

Como observaciones generales, tendremos en cuenta lo siguiente: la velocidad de circulación del aire a nivel de los animales será débil, pues el conejo reacciona mal a velocidades superiores a los 0,5 m por segundo.

Ambiente agradable y equilibrado: Tanto la regulación de la velocidad del aire, como la distribución del mismo por una serie de canalizaciones, producen una gran sensación de comodidad, siendo el mismo volumen interior el freno de las oscilaciones térmicas. Para los visitantes el ambiente es muy agradable, no se aprecian corrientes de aire y todo está perfectamente adecuado para los animales.

Naves com ambiente controlado:
  • Protección sanitaria
  • Control velocidad del aire
  • Barrido de los gases nocivos
  • Ambiente agradable

G. Bianchi publica en Coniglicoltura un artículo que se traduce en el número 6 (abril 1977) sobre el interés para la cría intensiva del conejo:

El elemento que ha sido determinante en muchas explotaciones cunícolas ha sido el hábitat y la instalación. Es muy importante que el conejar tenga un buen ambiente, cosa que definiríamos como el adecuado microclima ecológico para los animales. La intensidad de la luz, la temperatura, la velocidad del aire, el recambio gaseoso, etc., son condiciones que no sólo influyen en el ambiente en general, sino que también tienen su papel en la microflora bacteriana, lo cual supone lograr un equilibrio entre los animales y los gérmenes patógenos.

Después de diez años de pruebas estamos ahora en condiciones de afirmar que atendiendo a las características psicosomáticas del conejo y a las exigencias productivas de los cunicultores, es necesario dotar a los conejares de un microclima favorable, con total control de las condiciones ambientales.

Para mejorar la temperatura y evacuar la humedad, es preciso aprovecharse del propio calor animal eliminado por radiación y a través de las superficies de contacto; durante los meses de verano la humedad no tiene mucha importancia, pues el conejo no se termo regula por transpiración. Los conejos no pueden sobrevivir largo tiempo a temperaturas superiores a las de su propio organismo; por consiguiente, se procurará una temperatura fría en época calurosa. Uno de los sistemas utilizados es el de la evaporación de agua en la entrada de aire, en tanto que durante el invierno la ventilación mínima está encaminada a regular el vapor y eliminar olores.

Naves com ambiente controlado:
  • Factores de confort
  • Gérmenes patógenos

En el mismo número 6 (abril 1977), Toni Roca publica sobre la explotación cunícola de tipo intensivo:

El principio básico es el de un ambiente controlado, ideal para desarrollar una tarea con verdadero cariz industrial en la cunicultura. Ambiente controlado en los tres aspectos fundamentales de: temperatura, humedad y luz.

Sabemos que el factor – temperatura ambiental – es el más importante ya que incide muy directamente sobre el apetito de los animales y por tanto sobre la producción y el consumo de alimento. Cuando se consiga la temperatura óptima se llegará a un consumo de alimento preciso.

También la humedad es factor influyente, sobre todo, si tenemos en cuenta que un exceso de la misma ayuda a la propagación de gérmenes patógenos y deteriora las instalaciones.

La luz, por último, es también un factor muy determinante de la producción. Son conocidas, a nivel de campo, aquellas épocas críticas en que las conejas no quieren aceptar al macho o aquellas en que, aún aceptándolo, no llegan a parir.

En un ambiente controlado pueden regularse, durante todo el año, unas horas de luz y unas horas de oscuridad.

Se consigue un ambiente controlado mediante la ventilación dinámica, la cual puede ser de dos tipos:

  • Ventilación dinámica por depresión
  • Ventilación dinámica por sobrepresión

Naves com ambiente controlado:
  • Ventilación dinámica
  • Parámetros productivos

En la revista número 10 (diciembre 1977) aparece una breve reseña de la desaparecida Revista Pecuaria IVEN sobre la importancia de la climatización:

Todos los especialistas en zootecnia están de acuerdo en reconocer que sólo se puede obtener una buena rentabilidad del ganado manteniendo a los animales en las condiciones óptimas de ambiente.

En general, y especialmente en climas extremos, cuando los locales están mal aislados del exterior, la climatización se impone, ya que reduce:

  • La mortalidad, los riesgos sanitarios y los gastos veterinarios;
  • La duración del ciclo de explotación, lo que entraña una economía de alimento.

Los factores ambientales, en particular la temperatura, tienen una acción preponderante en el índice de transformación. Los otros factores actúan preferentemente sobre el estado sanitario de los animales y, por consiguiente, sobre su índice de mortalidad.

Se puede definir la climatización como el conjunto de medios y de materiales susceptibles de crear y de mantener en un recinto dado una serie de elementos bioclimáticos que independizan las condiciones ambientales del mismo de los factores climáticos exteriores.

Naves com ambiente controlado:
  • Rentabilidad
  • Viabilidad
  • Ciclo reproductivo
  • Consumo alimento

El Dr. Morisse es, a nuestro criterio, quien más publicó de forma didáctica sobre la patología del conejo en la década de los 70. Del artículo aparecido en el número 14 (agosto 1978) sobre el ambiente y las enfermedades del conejo, podemos sustraer varios párrafos de interés:

La mayor parte de los problemas patológicos son inespecíficos y surgen como consecuencia de la sensibilidad de los animales o como resultado de la misma crianza intensiva que aumenta la concentración y pretende elevar los rendimientos zootécnicos. Pasando sin transición del conejar más tradicional a los sistemas más sofisticados, se puede comprobar que los cuidados más extremados no suelen evitar la presencia de problemas de origen infeccioso, que mucho tienen que ver con el ambiente.

Hay una clara relación entre el ambiente y la patología respiratoria, o por lo menos le parece más fácil al cunicultor establecer una relación entre coriza y corrientes de aire. Sin embargo, resulta mucho menos evidente la aparición de problemas respiratorios en locales con ambiente controlado, lo que significa que dicho control no es una garantía absoluta para evitar esta problemática.

Los animales de alta producción solo rinden adecuadamente dentro de unos límites muy estrechos de temperatura, humedad y velocidad del aire. Si los animales están habituados a un ambiente estable constante, cualquier variación les será perjudicial; por consiguiente si aumenta la temperatura, será preciso que aumentemos también la velocidad del aire. La experiencia nos demuestra que el confort ideal raramente se logra ya que en el equilibrio intervienen varios parámetros climatológicos.

Es muy importante establecer unas normas de confort sobre los animales. Es este aspecto, deberíamos estar en contra de las explotaciones al aire libre en donde todos estos factores oscilan notablemente cada día, sin menoscabo de una productividad rentable. Entre los parámetros de comodidad hay una clarísima relación entre temperatura y humedad, entre velocidad del aire y temperatura (si la velocidad del aire es alta se soporta mejor el calor). El volumen del local es un factor muy importante pues está ligado con la velocidad del aire y volúmenes de renovación del aire.

Naves com ambiente controlado:
  • Relación ambiente / enfermedades
  • Concentración animal
  • Volumen de la nave

En el número 16 (diciembre 1978) se sintetiza un trabajo presentado en el ITAVI consistente en la ventilación por sobrepresión y la extracción parcial del aire (depresión) para ahorrar combustible y proporcionar mayor confort a los animales:

El conejo es un animal muy sensible a las corrientes de aire y a los cambios de temperatura. El ambiente es en definitiva unos de los principales responsables de la mortalidad y de las enfermedades que diezman habitualmente la explotación.

Entre las causas condicionantes figuran los cambios bruscos de temperatura, las corrientes de aire, el exceso de humedad, las concentraciones altas en amoníaco, etc.
Las construcciones cunícolas tienen mucho que ver con este fenómeno; las instalaciones preparadas para tener ventilación estática precisan una continua vigilancia según temperatura exterior y según la velocidad y la dirección del viento. El éxito de este tipo de conejares es bastante aleatorio, dependiendo de la orientación y situación geográfica del mismo. Algunas granjas están bien resguardadas y otras disponen de extractores destinados a evacuar las masas de gases cálidos y amoníaco. Este sistema precisa disponer de ventanas estratégicamente situadas para que haya un tiraje controlado según las condiciones exteriores. Si la corriente es excesiva puede causar una velocidad excesiva o un enfriamiento brusco, especialmente en invierno. Si el cunicultor bloquea la admisión del aire (cierra las aberturas), el ambiente se degrada y aumentan los gases, la humedad, el calor, etc.

La aireación por sobrepresión es un sistema que permite la entrada continua de aire nuevo y homogéneo mediante un conducto perforado dispuesto en el techo y a lo largo de toda la nave. A evacuación de aire se verifica de forma continua mediante paneles deflectores a los laterales del local o por rendijas adecuadamente reguladas.

Naves con ambiente controlado:
  • Ventilación estática natural o asistida
  • Ventilación dinámica mixta: inyección y extracción

Finalmente, de la revista Sel. Suiavicunicola se traduce en el número 21 (octubre 1979) un artículo que versa sobre la ventilación:

El papel principal de la ventilación es renovar el aire de la zona viciada del conejar para asegurar así la oxigenación del ambiente. Paralelamente se trata de evacuar al mismo tiempo los gases nocivos, bajando el exceso de humedad y mitigando la temperatura ambiental en los meses cálidos o limitar las pérdidas caloríficas en invierno.

La ventilación estática produce buenos resultados sólo en determinadas regiones y en conejares con escasa densidad de población. Este sistema de ventilación es menos interesante por cuánto difícilmente se puede regular en cada momento.

La ventilación dinámica, que consiste en la extracción o sobrepresión del aire en cantidad suficiente para las condiciones del local y climáticas, se presenta de dos formas: por depresión, que mediante ventiladores extractores garantizan:

  • Una velocidad del aire más débil a nivel de los animales
  • Una eliminación racional de los gases nocivos
  • Un costo de instalación más económico

Este sistema es el más frecuente por ser quizás el más fácil de poner en marcha, siendo por otra parte el más idóneo para instalarlo en edificios preexistentes o aprovechados.
Por sobrepresión el aire introducido en la explotación se hace siempre a través de ventiladores, lo que viene a suponer la eliminación de grandes aberturas, calculándose que se requieren de 0,25 a 0,30 m² por m² de superficie.

El material necesario consta de un ventilador situado en una cabina, este ventilador debe poder regularse de forma automática, siendo asimismo posible conectar cualquier sistema de calentamiento del aire. La sobrepresión es por lo general un sistema más caro que cualquier otro, pero sin embargo, permite un mejor control de las condiciones ambientales de la nave.

Naves con ambiente controlado:
  • Densidad de población
  • Costo de instalación y mantenimiento
  • Sistemas de ventilación

Con este breve repaso de lo publicado en Cunicultura en la década de los 70 del siglo XX, podemos observar que la cunicultura industrial se inició hace unos treinta años con sugerencias claras sobre la bondad de los ambientes controlados o dinámicos frente a los naturales o estáticos.

Tanto la ventilación por sobrepresión como la ventilación por depresión han tenido sus defensores y sus detractores. Una ventilación en condiciones de sobrepresión permite asegurar una mejor protección sanitaria y una entrada de aire puro, que puede ser calentada o enfriada. No obstante, una instalación de este tipo mal regulada es todavía más dañina que la falta de ventilación.

La ventilación por depresión resulta más económica y su implantación suele ser más fácil para los instaladores.

En ambos casos, la estanqueidad o sellado de las naves, y principalmente del techo, es fundamental para que el aire circule en la dirección prevista y con la correcta velocidad.

En definitiva, un ambiente adecuado asegura una mayor producción al poder garantizar el control de ciertas patologías, una mejora de la conversión y una regularidad en los parámetros reproductivos.

Una explotación industrial, con una población reproductora superior a las 500 hembras híbridas selectas, situada en una zona climática donde las temperaturas bajen de los 0º C en invierno y sean superiores a los 30º C en verano, con diferencias térmicas diarias superiores a los 15 grados, con vientos dominantes fuertes, con depredadores en el entorno… debería disponer de:

  • Ventilación automática debidamente regulada según las condiciones externas.
  • Una mezcla correcta del aire ingresado con el aire interior de la nave para asegurar el máximo confort de los animales.
  • La cantidad de conejos precisa en función a la carga animal de acuerdo con el volumen y las renovaciones de aire por hora.
  • Un control eficaz de la humedad relativa y la eliminación de los gases tóxicos.
  • Un termorregulador que accione tanto humidificadores como calefactores para evitar que la temperatura sobrepase los 26º C y descienda por debajo de los 14º C.

Tipos de ambiente

Los tipos de ambiente en los cuales se puede desarrollar la actividad cunícola son:

Ambiente libre

Aire libre, patio o terreno abierto, con la instalación de un material protegido de la lluvia y del sol. No hay casi obra civil y por tanto, la construcción es mínima y relativamente económica. Las instalaciones al aire libre pueden estar alojadas bajo cubierta, entre una plantación de árboles e incluso “cerradas”, en parte, por balas de paja, cañas o plásticos, dando lugar a un ambiente resguardado.

Diremos que una instalación al aire libre está  en un ambiente protegido cuando se han construido unos muros o paramentos verticales para protegerla de vientos dominantes, inclemencias varias o depredadores racionales e irracionales, amén de las atenciones citadas anteriormente.

En un ambiente libre no se pueden controlar bien las exigencias y necesidades de los animales y ello puede dificultar la obtención de máximos productivos.

Es importante mantener a una altura mínima de 2,5 metros la cubierta para garantizar volumen de aire en épocas de calor y evitar que los vientos dominantes (fríos en invierno y cálidos o arenosos en verano) incidan en los animales. El control de pájaros y animales terrestres es importante, para ello se aconseja vallar la granja y colgar mallas en los laterales. Colocar material vegetal encima de la cubierta evita la incidencia del sol en la misma y mejora el ambiente del conejar.

Si bien la concentración de animales en el aspecto de la ventilación y la limpieza no debe preocupar, lo que si supone un condicionante es el incremento de una patología influida o transportada por animales parásitos, vectores o depredadores, la influencia de los factores climáticos o del stress. Cualquiera de ellos equivale a un encarecimiento de los tratamientos y del trabajo, con unas bajas o eliminación de animales que se traducen en una limitación o un descenso productivo. El cunicultor que prefiera este ambiente prestará atención a estos aspectos.

Ambiente natural

En cobertizos más o menos abiertos y en naves o locales con ventanas se pueden mantener controles y atenciones, aunque debe programarse bien el manejo.

Por definición, la ventilación estática o natural se basa en renovar la masa de aire existente dentro de un local, aprovechando los fenómenos de presión conocidos como aerodinámicos, exteriores. Para ello conviene conocer la carga animal máxima que debe soportar el local y el propio volumen del mismo capaz de soportar la densidad de los gases tóxicos (CO2, NH3, SH2, etc.) y las temperaturas.

El aire debe circular a baja velocidad accionado por un efecto de tiraje semejante al que se obtiene en una chimenea-hogar doméstica. Es el tipo de ventilación más económico y sencillo, pero para asegurar un buen funcionamiento es necesario tomar toda una serie de precauciones:

  • proteger las aberturas con tela metálica mosquitera.
  • regular las aberturas para el tiraje con ventanas basculantes.
  • evitar las obstrucciones en las entradas de aire.
  • vigilar la influencia de los vientos dominantes.
  • orientar las fachadas laterales-largas-de la nave, a favor de los vientos.
  • evitar aberturas colaterales.
  • instalar mecanismos para abrir y cerrar ventanas.
  • no construir locales más anchos de 9 metros y en su defecto asistir la ventilación con ayudas zenitales (chimeneas, lucernario, etc.), ayudas bajas (trampillas, agujeros, etc.), o ayudas mecánicas (extractores, ventiladores, etc.).

La carga animal por metro cuadrado no debería pasar de los 25 Kg. de peso vivo y el volumen debería ser el triple de la superficie.

Las aberturas o ventanas se ubicarán en las paredes laterales-largas-del local y serán entre el 15% y el 20% de la superficie construida.

Ambiente controlado

O locales cerrados, ventilados e iluminados variablemente. La ventilación dinámica se caracteriza por la inutilización de ventanas como elementos de ventilación, consiguiéndose la evacuación de gases tóxicos, el control de la humedad y el mantenimiento de la temperatura, mediante unos ventiladores o extractores que, sobre presionando o de presionando el ambiente, mueven el aire viciado a baja velocidad.

Si el conejo exige un máximo confort ambiental para desarrollar su potencial productivo, es indudable que será a través de una ventilación dinámica, bien proyectada, cuando se conseguirá  la mayor regularidad, pudiendo intensificar la producción y situando la explotación en un contexto industrial. Existe, no obstante, el inconveniente de ser más costosa, tanto de instalación como de mantenimiento y el riesgo de fracaso si el cálculo y situación de los automatismos no es correcta o si el cunicultor no hace buen uso de ellos.

En la ventilación dinámica pueden emplearse dos sistemas bien diferenciados: la depresión cuya misión es el extraer el aire del local y la sobrepresión basada en inyectar aire en el local. El aire puede ser captado de una antecámara o habitación climatizada (temperatura en invierno y humedad en verano) y desinfectado, antes de ser introducido hacia el interior de la nave, con lo cual se consigue un mejor control climático y una mayor calidad bacteriológica del aire.

Esta práctica resulta interesante principalmente en zonas de clima muy severo, con temperaturas extremas y altas humedades.

Hay que tener presente en el ambiente controlado la necesidad de realizar el “vacío sanitario”, de manera que ello no obligue a paralizar la productividad o la producción, valoradas según los criterios hembra productiva y jaula-hembra, respectivamente. A este fin, es necesario modular la explotación en grupos de acuerdo con el manejo “en bandas” de manera que cada banda ocupe un módulo productivo. Los módulos facilitan el manejo y la sanidad, desde cuyo punto de vista, se ha señalado la importancia de separar los reproductores del engorde. Esta separación no quiere decir que necesiten un local diferente, sino un marco distinto que, aparte de razones sanitarias, es exigido por las diferencias de manejo y de condiciones ambientales.

Recordemos la fórmula física que rige para el cálculo de la ventilación dinámica:

                   caudal (m³/h)
sección (m²) = ----------------------
               velocidad (m/s) x 3600

Sirva el presente cuadro de principios básicos como recordatorio:

Caudal de aire de 0’5 m³/h/ Kg. pv a 5 m³/h/Kg pv
Velocidad del aire de 0’l0 m/s a 0’50 m/s
Volumen del local en Maternidad: de 2 a 3 m³/JH
en Engorde: de 0’27 a 0’40 m³/Kg pv
Renovacion del aire de 0’8 veces/hora a 8 veces/hora
Distancia entrada aire a los animales en sobrepresión: de 1’5 a 2’0m
en depresión: de 1’0 a 1’5m

Conclusión final

En el presente trabajo, se ha procurado aportar la suficiente información para que el cunicultor pueda apreciar las ventajas del ambiente controlado frente a los demás ambientes. Respecto a la pregunta formulada en el título de este artículo sobre si vale la pena la adaptación del ambiente controlado desde el aire libre o la ventilación natural, debemos ser muy prudentes y ubicar la explotación en su zona climática, conocer el potencial genético de los reproductores, asegurar la calidad del alimento, estimar la disponibilidad del cunicultor y analizar el contexto socio-económico de la región o país, antes de emitir la respuesta.

A modo de conclusión final, aportamos una interrelación entre los tres ambientes y las temperaturas:

Ambiente Temperaturas Observaciones
Ambiente libre (aire libre) de 8º C hasta 28º C * mínimo salto térmico
* protección sol directo y lluvia
* economía
Ambiente Natural (ventilación estática) de 0º C hasta 34º C * carga animal
* volumen local
* regular aberturas
Ambiente controlado (ventilación dinámica) de -0º C hasta +34º C * depresión o sobrepresión
* termorreguladores
* mantenimiento

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