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8 noviembre 2006

La reposición en la cunicultura industrial

Historia de la reposición

Mucho se ha hablado y escrito sobre la importancia de la reposición en cunicultura. Su incidencia económica es fundamental para garantizar un buen resultado en la gestión de la empresa cunícola.

Las nuevas técnicas de manejo junto a la sobre-ocupación y la planificación del trabajo en bandas, han supuesto obtener unas cotas productivas realmente elevadas sin descuidar la mejora genética de los animales.

No obstante, los cunicultores industriales saben que uno de los requisitos para obtener una alta producción es, sin lugar a dudas, una buena práctica de la reposición. Adaptar esta práctica, como cualquier otra decisión, debe estar razonada y tener criterio. Y debe tenerlo para conseguir un objetivo principal: conseguir el número máximo de gazapos producidos por unidad económica implantada.

Una correcta reposición asegurará que en cada Jaula-Hembra (jaula con nidal) se albergue una coneja reproductora productiva.

Si analizamos la evolución productiva de la cunicultura moderna en los últimos años, observaremos que la mejora inicial no fue debida a la alimentación, ni a la genética, ni a la sanidad… sino que se produjo gracias a la reposición.

Hace años, cuando en una granja quedaba vacía una jaula-hembra en la maternidad debido a la muerte de la coneja, el cunicultor se dirigía al engorde y escogía una hembra bonita como reemplazo. Este animal, de máximo dos meses, debía primero crecer para, luego, entrar en celo y posteriormente parir. En el mejor de los casos, la jaula-hembra se mantenía improductiva durante como mínimo tres meses y en muchos casos la improductividad se alargaba medio año. Resulta evidente que los cunicultores, en esta época, no atendían la reposición.

Más adelante, los cunicultores no solo reponían a las hembras por muerte en una jaula-hembra sino que también eliminaban hembras enfermas (aquellas cuya manifestación externa de la enfermedad clamaba al cielo) e incluso, eliminaban las improductivas (hembras, a las que no había forma de conseguir parto viable). Todas ellas eran repuestas a partir del engorde con animales jóvenes.

Pasaron los años hasta que se empezaron a guardar hembras jóvenes procedentes del engorde (no se vendían) para ser utilizadas como reproductoras en cuánto se detectaba un hueco (jaula-hembra) vacío. Los animales llegaban con más edad que antaño, pero sin un criterio técnico determinado. Se había iniciado la reposición en las granjas.

Esta práctica supuso mantener, para un mismo número de huecos-madre, más hembras reproductoras en la granja ya que todos los huecos estaban llenos y conllevó a una mejora productiva. Los cunicultores más avanzados no solo guardaban una cantidad semanal de hembras jóvenes sino que a las más crecidas se las presentaba a los machos para, una vez diagnosticada la gestación, poder ocupar una plaza productiva: una jaula-hembra. La reposición está asumida y se la considera una práctica indispensable.

Criterios de reposición

La reposición de las hembras reproductoras, en cualquier granja cunícola, es debida a tres causas:

  • Muerte
  • Problemas sanitarios
  • Irregularidad productiva
Muerte

Nadie pone en duda que si la hembra que ocupa una jaula-hembra muere, debe ser renovada por otra hembra.

Difícilmente se desalojan las jaulas-hembra por causas de muerte natural de las conejas debidas a la edad de sus ocupantes. Toda hembra es útil mientras rinde y difícilmente llegan a viejas debido a que los rendimientos decrecen con el paso del tiempo.

Suele ser poco habitual observar conejas con más de dos años de vida en una granja industrial de conejos y con más de tres años en granjas de minifundio.

Una buena coneja puede realizar, en su vida productiva, de 8 a 15 partos viables. Indicamos en su vida productiva, lo que no es sinónimo a tiempo. Una hembra longeva en la granja puede dar tres partos seguidos, parar uno, dar dos más, parar dos… y a partir de este momento iniciar una irregularidad productiva hasta conseguir los 8 o 15 partos en dos, tres o más años.

La eliminación de una hembra reproductora por causa de su muerte será, en la mayoría de los casos, debida a procesos septicémicos, estreñimiento al parto, enfermedades graves, alteraciones fisiológicas, golpe de calor o accidentes.

Se estima una incidencia del 1% al 3% mensual en las granjas industriales.

Problemas sanitarios

El síndrome respiratorio es, sin lugar a dudas, la patología que más incide en la eliminación de reproductoras. Nos preguntamos: ¿en qué explotación no se observan algunos casos de mucosidad nasal y estornudos, ojos llorosos, mamas con lesiones, bultos en el cuerpo, mal de patas, etc.? Hablamos de manifestaciones que, si bien presentan poca morbilidad, suelen estar presentes en mayor o menor grado en la mayoría de granjas y que responden a enfermedades bien conocidas: coriza o rinitis, blefaritis, mastitis, metritis, pasteurelosis, necrobacilosis, estafilococias, estreptococias, etc.

Todas estas manifestaciones se pueden encuadrar dentro del síndrome respiratorio y salvo casos especiales y morbilidades determinadas, se aconseja eliminar a los animales afectados.

La mixomatosis, enfermedad vírica, se sigue presentando en granjas tanto en su forma clásica como respiratoria. La eliminación sistemática y rápida de los animales afectados suele ayudar a un control del problema junto a medidas de vacunación e higiénicas.

También se deberían eliminar del conejar a las hembras que presentan enfermedades transmisibles por herencia como: malformaciones congénitas, anomalías dentarias, mal de patas, lesiones, etc.

La eliminación de animales enfermos se debería situar en un promedio del 2% al 5% mensual en las explotaciones con una sanidad aceptable.

Irregularidad productiva

Nos basamos en unos criterios absolutamente técnicos siempre referidos a la productividad de las hembras. Al margen de las dos causas anteriores, el cunicultor demostrará su profesionalidad cuando sepa eliminar a tiempo las hembras que no cumplan sus parámetros productivos determinantes de su productividad.

Receptividad

Un sucesivo rechazo a la cubrición en monta natural o una constante vulva blanca en fecundación asistida, suponen una primera causa de eliminación.

Las técnicas actuales del bioestímulo (interrumpir la lactación 48 horas antes de la presentación) o la hormonación (inyectar 25UI de PMSG, 48 horas antes de la cubrición) han contribuido a mejorar la receptividad de las hembras.

Antes de desechar a una hembra, el cunicultor debería analizar las posibles causas predisponentes y más cuando el número de hembras no receptivas sea considerable en el conejar.

Si bien existen técnicas para mejorar la receptividad, el estímulo para la aceptación de macho o receptividad se puede realizar de varias maneras:

  1. Iluminación (aumento de las horas de luz)
  2. Alimentación (sobrealimentación)
  3. Hormonal (gonadotropina sérica)
  4. Hidroponía (cultivos hidropónicos)
  5. Colectividad (juntar hembras)
  6. Macho joven (contiguo a su jaula)
  7. Bioestímulo (interrumpir 48 horas la lactación)
  8. Cambio de jaula (factor estresante)

En cualquier caso, una hembra iniciará la reproducción en perfecto estado sanitario y manifestando receptividad hacia el macho con turgencia y color rojo en la vulva tanto en monta natural asistida como artificial.

Ante todo, asegurar que la alimentación sea correcta (tanto en calidad como en cantidad), que su estado sanitario sea estricto (atención a los parasitismos), que la temperatura ambiental no exceda de los 35ºC, que no sufran de estrés, que no estén hipermedicadas, que la edad al primer servicio no sea o fue inferior a los 105 días, etc.

La receptividad media durante el año se suele situar alrededor del 95%, con mínimos de hasta el 50% (problemas) y máximos del 100%.

Fertilidad

Entendida como parámetro indicador de la gestación. Al realizar la palpación abdominal entre los 8 y 17 días post cubrición, no todas las hembras resultan gestantes.

Podemos determinar que la palpación positiva gira entorno al 82% como media anual, observando una irregularidad a lo largo del año. Existen épocas con fertilidades superiores al 90% y otras en las que difícilmente se supera el 60%.

Al margen de mayores problemas, la época de máxima problemática se suele situar a partir de finales de verano debido, principalmente, a una deficiencia de nutrientes durante los meses de calor a causa de una disminución del consumo de alimento. Varios fabricantes de alimento, conocedores de la problemática, ofertan unas dietas enriquecidas para estas épocas.

Otras causas se deben buscar en el estado sanitario de las reproductoras, sobretodo a la salida del invierno. La primavera invita a la reproducción natural y las hembras estresadas, con síndrome respiratorio, parasitadas… inician bien la gestación pero se agotan pronto y presentan fallos.

En monta natural, los machos podrían también tener su responsabilidad presentando una mala calidad de semen o nula cantidad. En inseminación, el fallo puede ser debido a una incorrecta manipulación del semen o deficiente práctica.

En cualquier caso, el color de la vulva y su turgencia deberían ser los detonadores fiables para este parámetro, aunque la edad, estacionalidad, ciclo productivo y estado sanitario lo condicionan necesariamente.

En algunos sistemas de producción y en banda única, un fallo en la fertilidad supone la eliminación de la hembra. En otros sistemas y bandas, el cunicultor puede permitir que sus hembras presenten de 1 a 2 palpaciones negativas, aunque será el comportamiento colectivo y la disponibilidad de reposición lo que definitivamente determinará la eliminación por este parámetro.

Fecundidad

Entendida como partos sobre palpaciones positivas. Desde la palpación positiva hasta el parto, los fallos suelen y deberían ser mínimos. Garantizan un parto correcto o viable, el estado sanitario de las hembras, una nutrición completa y la ausencia de estrés.

Consideramos causas predisponentes a fallo una palpación mal realizada, una invasión de roedores, un parasitismo intestinal, una medicación mal administrada, enfermedades como metritis, bedsoniasis… un alimento contaminado o con carencias, etc.
En general, más del 90% de las hembras que han superado la fertilidad, paren. Se puede situar este parámetro en una media del 97%.

Existe mucha bibliografía en la que se habla de fertilidad como partos sobre cubriciones. En nuestro caso, hemos diferenciado dos etapas: palpaciones positivas sobre cubriciones (fertilidad) y partos sobre palpaciones positivas (fecundidad).

Si el 95% de las hembras son receptivas y de éstas el 82% son fértiles y el 97% fecundas, podemos afirmar que en promedio más del 75% de las hembras presentadas a los machos o inseminadas, deberían parir.

Prolificidad

El número de gazapos nacidos vivos por parto responde, en buena medida, a la calidad genética de los reproductores. Establecer en la granja un plan de mejora zootécnica puede incrementar este parámetro cuando se explotan animales de raza o cruzados y ayuda a mantener resultados cuando se trabaja con híbridos selectos. La mejora genética está orientada hacia el estudio de las variaciones entre animales para un carácter dado y en la heredabilidad. Las causas ambientales influyen principalmente en algunos caracteres productivos y decididamente en la prolificidad.

La heredabilidad en el número de gazapos nacidos vivos por camada es baja. Ello motiva la dificultad de obtener camadas numerosas en partos sucesivos y en la propia descendencia si la coneja no se ha obtenido en un proceso de selección genética. Si la genética es importante, no deben ser obviadas la alimentación y la sanidad para conseguir hembras prolíficas.

Hay quien cuestiona la obtención de un elevado número de gazapos al parto alegando su difícil viabilidad por cuanto las hembras tienen cuatro pares de mamas. Es importante conseguir hembras prolíficas ya que se pueden intercambiar animales al día del parto (traslado de gazapos sanos y calientes) consiguiendo camadas uniformes.

Ante unas reproductoras prolíficas, el cunicultor debe considerar suplementar el alimento tanto a las hembras como a los gazapos lactantes para garantizar una optima productividad.

El objetivo se puede situar en 9 gazapos nacidos vivos por camada. Se aceptan partos rentables entre los 7 y 11 gazapos nacidos vivos, con extremos de 5 a 12.

En una explotación industrial, eliminaremos a las hembras con partos inferiores a 6 gazapos nacidos vivos por parto. La reposición varia según sea la calidad genética de las hembras. En razas y cruzados se estima entre un 2% y 5% (en función a su mejora), mientras que en híbridos difícilmente llegará al 0’5% por ciclo.

Productividad

La aptitud lechera de la hembra, unida a su temperamento materno y a la calidad del nido, conducen a las camadas recién nacidas, a través de la lactación, hacia su destete. El número de gazapos destetados por hembra y parto nos determina la productividad y depende de varios factores el conseguir salvar camadas durante la lactación.

La práctica de la lactación controlada desde el nacimiento hasta los 11 días de vida de los gazapos, supone incrementar la viabilidad de la cría. Asegurar el suministro de agua. Mantener un nidal seco (sin humedades), limpio con buena cama y caliente es otra garantía de éxito. Evitar a los roedores y el estrés ambiental también ayudan. El estado sanitario de las mamas (frío, higiene, roces,...) puede provocar en la hembra un rechazo a la lactación al no dejar mamar y por consiguiente no obtener el estímulo de la succión. La aparición de mastitis es también frecuente y provoca muchas pérdidas junto a estafilococias, ambas muy relacionadas con el síndrome respiratorio.

Un correcto estado sanitario de las hembras, buena y suficiente alimentación junto a un manejo adecuado, conseguirán destetes siempre superiores a los 7 gazapos por parto.

Tamaño de la camada Peso al destete
5 gazapos 836 (± 0,37)
6 gazapos 825 (± 0,38)
7 gazapos 780 (± 0,35)
8 gazapos 717 (± 0,33)
9 gazapos 704 (± 0,32)

Situamos el mínimo rentable en 6 gazapos. La eliminación de hembras debida a este parámetro no suele ser fácil puesto que son muchos los factores que intervienen. En general, las hembras poco productivas suelen apearse del colectivo productivo con antelación ya que suelen incumplir los mínimos establecidos en los parámetros anteriores.

En definitiva, por irregularidad productiva, se suelen eliminar mensualmente del 5% al 14% de las hembras reproductoras.

Necesidad de la reposición

Considerando las tres causas descritas de eliminación: muerte, problemas sanitarios e irregularidad productiva, la reposición mensual de hembras reproductoras en una granja industrial de conejos puede variar entre el 8% y el 22%. Una granja, en teoría, difícilmente debería superar una reposición del 100% anual, pero a medida que se incida en los parámetros productivos, la eliminación se incrementará de forma inevitable.

La reposición será más elevada si se intensifica el ciclo productivo de las conejas y si se planifica el manejo en banda única. En la banda única, las hembras que no presentan fertilidad, deben de ser eliminadas. También será más alta cuando la sanidad, genética y alimentación no sean correctas. Y se verá desbordada si la higiene y el ambiente fallan.

No se puede, ni deben, desligarse la producción con la reposición. Normalmente, a más producción, mayor reposición en la granja.

Producción Reposición Resultado
ALTA BAJA Muy bueno
ALTA ALTA Bueno
BAJA BAJA Malo
BAJA ALTA Muy malo

Aunque no exista una regla respecto a la relación entre producción y reposición, nos atrevemos a indicar unos porcentajes de renuevo de reproductoras anuales. Si bien la siguiente tabla es indicativa no deja de ser válida teniendo en cuenta que, en general, la reposición teórica se sitúa alrededor de un 130% en granjas industriales.

Producción por hembra y año Reposición anual
30 gazapos 75% a 90%
35 gazapos 90 a 110%
40 gazapos 110 a 125%
45 gazapos 120 a 135%
50 gazapos 130 a 145%
55 gazapos 140 a 160%

Cálculo de la reposición

Supongamos a un cunicultor que estima una reposición del 120% en su granja ya que mantiene una población de 300 hembras reproductoras presentes, produciendo unos 42 gazapos anuales y con una fertilidad del 75%. Escoge a las hembras jóvenes del engorde a los dos meses de edad ( o las adquiere a un tercero) y las aloja en huecos individuales de la jaula de reposición. Estos animales estarán en período de engorde hasta los tres meses (de 2 a 3 meses) por lo que se les alimentará a voluntad. A partir de los tres meses hasta los cuatro meses de edad (120 días) deberán estar racionadas con una cantidad suficiente de alimento. Sólo las hembras más precoces (selección genética) podrán ser cubiertas a partir de los 105 días.

120% x 300 hembras = 360 hembras de reposición al año.

360 hembras : 52 semanas = 6,92 hembras por semana.

De 2 a 3 meses… 4,5 semanas x 6,92 hembras/semana = 31 hembras.

De 3 a 4 meses… + 31 hembras x 75/100 fertilidad = 41 hembras.

Total de hembras a mantener en la reposición = 31 + 41 = 72 hembras.

Cómo realizar la reposición

La terminología cunicultura industrial puede tener varias lecturas. Para este autor, el término industrial debería aplicarse no tanto al tamaño de la explotación ni al segmento productivo sino a las condiciones de manejo adoptadas junto al tipo de alimentación y plan sanitario. En igualdad de condiciones, una granja producirá más por hembra y año, no por su envergadura sino por la calidad genética y zootécnica de sus animales, por la planificación del manejo y por una correcta reposición.

La explotación de un tipo determinado de animales conllevará a establecer unas necesidades diferenciadas entorno a como reponer.

Animales sin mejora.
Hembras

Se seleccionan a las hembras reproductoras con temperamento tranquilo (poco nerviosas) y que realicen un buen nido (buena cama con su pelo) como candidatas a suministrar la futura reposición. Se realiza un chequeo externo para asegurar que presenten una buena sanidad y se señala su jaula o ficha con un distintivo. Una vez paridas, conviene pesar a la camada a los 21 días de vida para determinar si los gazapos cumplen unos mínimos de crecimiento para ser seleccionados.

Tamaño de la camada Peso mínimo
5 gazapos 3.000 gramos
6 gazapos 3.360 gramos
7 gazapos 3.570 gramos
8 gazapos 3.600 gramos
9 gazapos 3.620 gramos

Garantizados los pesos mínimos, cuando se destete la camada ésta se alojará en una jaula en la que se anotará la fecha, su fecha de nacimiento, el número de la hembra, la línea del macho progenitor y el peso. A los treinta días, como mínimo, se pesarán para determinar la Ganancia Media Diaria de peso (GMD) obtenida por la diferencia de peso entre el día del control y el día del destete dividido por el número de días transcurridos. La GMD deberá ser superior a los 32 gramos.

Machos

Se aconseja adquirir los machos a otra granja para evitar la consanguinidad.

Si la granja externa practica una “selección” adquiriremos animales mejorados y solicitaremos su línea y fecha de nacimiento. Se aconseja conocer la sanidad y manejo de la granja expendedora así como sus resultados productivos ya que asegurarán la calidad de los machos adquiridos.

Animales cruzados

Además de los requisitos citados anteriormente para guardar animales sin mejora, el cunicultor puede establecer unos controles técnicos que conlleven a una mejoramiento zootécnico de los animales para poder obtener los máximos rendimientos productivos.

Hembras

Se guardarán conejas hijas de las hembras que en un parto cumplan tres premisas:

  • Factores relacionados con la producción:
    • Palpaciones negativas: 0
    • Intervalo entre dos partos: 42 días (según ciclo)
    • Nacidos vivos: 7 (mínimo)
    • Destetados: 6 (mínimo)
  • Aptitud lechera:
    Tamaño de la camada Peso mínimo
    6 gazapos 3.360 gramos
    7 gazapos 3.570 gramos
    8 gazapos 3.600 gramos
    9 gazapos 3.620 gramos
  • Características maternales:
    • Comportamiento tranquilo en la jaula sin agresividad.
    • Buen suministro de pelo al realizar el nido.
    • Baja mortalidad entre el nacimiento y el destete (- 12%).
Machos

La previsión de un 40% anual de renuevo de machos suele ser correcta.

Serán animales que entrarán al servicio con 5 meses de edad y con preferencia ( no determinante) al final del verano.

Se aconseja la adquisición de machos reproductores a granjas externas que garanticen su calidad genética y sanitaria. No obstante y en función al tamaño de la granja, se pueden seleccionar machos en la propia explotación siempre que se conozca bien su estirpe y línea. Además de los controles citados para las hembras, se les puede exigir una mayor ganancia de peso diaria, una determinada conversión del alimento e incluso un rendimiento a la canal.

Razas puras

Se aconseja establecer dos grupos selectos de animales puros, como mínimo, en la granja. Cada grupo estará constituido por un mínimo de seis líneas. Para ello se escogen de 6 a 10 hembras y 1 macho por línea procurando no exista ningún parentesco entre ambos sexos.

Una vez constituidas las seis líneas de un grupo, el cunicultor tendrá registrados en cada grupo un total de 36 a 60 hembras y 6 machos que no tendrán parentesco entre si y menos con las hembras.

Al grupo se le asigna un color para marcar la tarjeta o la jaula y un número. Cada línea también tiene un número de dos cifras: la unidad determina el grupo y la decena la línea. Por ejemplo, los animales que constituyen el grupo 1 y la línea 4, son las conejas 14 (cada una con su tarjeta) y su macho es el 14. Los animales que constituyen el grupo 2 y la línea 6, son las conejas 26 y solo se cubrirán con el macho 26 para guardar hijos selectos.

La explotación de estos animales se realiza en círculo cerrado y se respetan las líneas. Así todas las hembras de un grupo y de una misma línea, sólo se cubren con el macho de este grupo y línea para poder seleccionar a los hijos como futuros reproductores. En el supuesto de cruzar un macho de un grupo con una coneja del otro grupo, sus hijos se destinarán para carne.

Todas las hijas de los distintos grupos y líneas que cumplan los criterios técnicos para ser reservadas para la reposición pueden optar a formar parte del grupo selecto. Toda hembra joven procedente de un grupo, entrará al mismo grupo formando parte de la línea siguiente de la que procedía. Así, una hija de madre 13, pasa a ser madre 14. Una hija de madre 26, pasa a ser madre 21.

Para guardar hijos y convertirlos en machos selectos conviene ser muy estricto con las madres las cuales deben superar los parámetros productivos establecidos. Un conejo macho joven siempre sustituye a su padre. Por lo tanto, nunca cambia de línea, ni grupo.

Cuando un macho joven entra en una línea sustituyendo a su padre, la hembra madre pierde línea y grupo. A partir de este momento, la hembra solo se cruzará para la obtención de gazapos para carne.

Es importante asegurar que los futuros reproductores obtenidos a partir de las distintas líneas pasen a constituir el grupo selecto con las máximas garantías. Para ello, sugerimos explotarlos (uno o dos partos) de la siguiente manera: todas las hijas del grupo 1 pueden ser cubiertas por machos del grupo 2 y viceversa, todas las hembras hijas del grupo 2 pueden ser cubiertas por machos del grupo 1. La producción obtenida se destina al sacrificio para carne. En esta unidad productiva se puede practicar la fecundación asistida, recogiendo el semen de todos los machos de un mismo grupo, mezclarlo en un pool y a continuación inseminar a las hembras del otro grupo.

Híbridos

Conviene ser muy prudentes cuando determinemos explotar híbridos. El cunicultor que opte por trabajar con animales híbridos debe de ser consciente que la reposición de sus animales entra a depender de la granja multiplicadora que los distribuye. No es correcto adquirir unos híbridos y cruzarlos con los animales de la granja suponiendo una mejora los animales. No negaremos que pueda existir un efecto de vigor momentáneo, pero que se diluirá al tiempo.

Tampoco es de fiar aquella granja que ha adquirido un lote de animales híbridos una sola vez, ya vende reproductores híbridos selectos. La estructura de los híbridos está formada por la granja o centro de selección quien suministra líneas selectas a sus multiplicadores con una cierta periodicidad, les controla los parámetros productivos y la sanidad y son éstos quienes venden animales híbridos a los cunicultores.

El cunicultor por lo tanto tiene dos opciones para explotar con éxito los conejos híbridos:

  1. Prever una reposición periódica (en función a la banda programada) y concertar con el multiplicador el suministro de animales jóvenes de un día, un mes o dos meses de edad.
  2. Adquirir un lote de conejas abuelas de línea materna, con sus respectivos machos, al multiplicador para la auto-reposición de las hembras. Este lote deberá ser renovado de forma periódica adquiriendo, siempre, los animales al multiplicador.
Esquema de hibridación
AxB CxD Abuelos (GP)
AB CD Padres (P)
ABCD Hijos para la venta

En el primer caso, el cunicultor va adquiriendo animales AB y CD de forma periódica al multiplicador. En el segundo caso, adquiere un lote de animales A y B para la obtención en la granja de hembras AB y deberá adquirir al multiplicador los machos CD

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