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25 septiembre 2007

Factores relacionados con la organización del trabajo y el medio (Capítulo 2 de 5)

Este es el segundo de una serie de 5 capítulos que forman el Seminario de entrenamiento en cunicultura: Orientaciones para iniciar una explotación cunícola industrial de producción de carne. Vea el Índice e introducción al seminario.

La explotación cunícola de producción de carne se debe instalar teniendo en cuenta unas exigencias mínimas, pero muy concretas, que nos presentan los animales y que tienen relación muy directa con la organización del trabajo y el medio.

Estrés

Vamos a trabajar con animales muy nerviosos y asustadizos. Cualquier ruido o alboroto y cambio en general (clima, visita, trabajo, alimento) puede originar estrés que se traducirá en alteración de resultados productivos.

Es por ello que se debe procurar un ambiente tranquilo, con las mínimas alteraciones posibles en todos los aspectos. Será necesario, por lo tanto, controlar y prevenir cualquier trabajo periódico que incida en los animales (tratamientos, vacunaciones, tatuajes…), que altere el ambiente (limpieza de las deyecciones), o el hábitat (visitas). También los cambios climáticos repentinos, los cambios de alimentación (frecuencia y tipo), las reparaciones ruidosas, etc.

Los conejos son capaces de codificar unos trabajos o movimientos rutinarios que se realicen como máximo cada 15 días como pueden ser: quemar el pelo, desinfectar, limpiar bebederos y/o jaulas, ruido de extractores, etc. aunque lo ideal es que sean realizados con una cadencia semanal.

Una prevención correcta se puede realizar a través del agua de bebida, administrando unos productos preventivos orientados hacia la estabilización o regulación del tránsito digestivo y/o hacia el control de una posible exaltación en el organismo de gérmenes nocivos.

Los síntomas más significativos del estrés son:

  • Nerviosismo de los animales que golpean el piso de las jaulas con sus patas traseras.
  • Paralización de la cecotrofia con la aparición de los cecotrofos debajo de las jaulas.

Volumen

Todo alojamiento para conejos necesita una cubierta para proteger a los animales de la lluvia y el sol directo.

Al techar, se está generando un volumen. Los metros cúbicos de local condicionan la cantidad de animales que se pueden instalar en una misma área, módulo o zona de explotación.

En general, la carga animal por metro cuadrado no debería pasar de los 25 Kg. de peso vivo y el volumen debería ser el triple de la superficie.

En la Maternidad, se estima necesario un volumen que oscile entre los dos y tres metros cúbicos por hembra. En ambientes abiertos, con ventilación natural, se tenderá a los 3m3. Por el contrario, en ambientes cerrados con ventilación dinámica se podrá rebajar hasta los 2m3.

Los excesos y los defectos, en lo que se refiere al volumen, son negativos. Un bajo volumen implica una precaria ventilación, un incremento de temperatura y que la patología aumente. Un alto volumen incrementará los costos de instalación.

En el engorde se procurarán de 0,2 a 0,3 m3 por Kg. de peso vivo.

Número

Es indispensable evitar el hacinamiento y facilitar la movilidad de los sujetos alojados. La capacidad estará en relación con la talla corporal de los individuos, su número y sus funciones, y se concretará al decidir las dimensiones que deben reunir las jaulas.

El número de animales que instalaremos dentro de una misma área, módulo o local de explotación, o dicho de otra manera, el número de animales agrupados en un mismo recinto o ambiente, variará según los tipos de ventilación elegidos y también según otros condicionantes relacionados muy directamente con el ciclo productivo, el método de trabajo, la envergadura de la granja y su propio desarrollo.

En cualquier caso, aconsejamos tomar como patrón medida a la Unidad de Trabajo Humano (UTH). O sea, alojar en un mismo recinto la cantidad de animales que pueda manejar una persona. No más.

Una granja con 900 hembras y tres personas responsables, tendrá tres unidades de producción de 300 hembras cada una. Si en esta granja son dos las personas que atienden directamente a los animales y la tercera solamente realiza trabajos generales de limpieza, desinfección, transporte, etc., entonces tendrá dos unidades de producción de 450 hembras cada una.

Otra teoría se basa en establecer el tamaño de las unidades en función al ambiente:

  • Más cerrado → menor cantidad de hembras en un mismo recinto.
  • Más abierto → mayor cantidad.

Distribución

Se trata de facilitar los accesos y el manejo de la granja para ahorrar mano de obra y poder ejecutar cómoda y perfectamente todas las operaciones necesarias.

Los núcleos productivos han de tener una correlación para que el manejo se pueda realizar de una manera racional, evitando grandes caminatas de un local a otro, optimizando la circulación entre módulos y facilitando la circunvalación dentro de un local.

La ubicación del almacén, la zona de limpieza y desinfección, la separación de la maternidad y engorde (según proyecto y sistema de manejo) son fundamentales para garantizar una buena distribución.

Respecto a los equipos, no se deberían instalar trenes de jaulas que longitudinalmente superasen los 25 metros sin prever un paso de servicio.

Los trenes o hileras de jaulas dispuestos en un solo nivel, no superarán el metro de altura desde el pavimento o suelo y se dispondrán de tal modo que queden pasillos con un ancho no inferior a los 80 cm. y no superior a un metro.

Deyecciones

El almacenado, el tratamiento y la utilización de las deyecciones han de motivar suficientemente al cunicultor puesto que su producción es importante y puede condicionar enormemente el ambiente del conejar, así como suponer un incremento considerable del manejo (mano de obra).

El tratamiento de las deyecciones está directamente relacionado con el ambiente, el diseño de las jaulas y el tipo de bebederos.

La cantidad diaria de deyecciones se cifra alrededor de unos 45 Kg. de sólido (cagarrutas) y 90 litros de liquido (orina) para una explotación de producción cárnica en circulo cerrado con 100 hembras reproductoras.

Esta producción ocupa aproximadamente unos 105 dm3 de volumen.
Aunque en cada estadio productivo varia la producción de las deyecciones, se puede estandarizar que los conejos comen igual que orinan y defecan la mitad.

Otra atención que se debe considerar es la relacionada con su utilización. Hay que cuidar su recogida y/o evacuación, procurando economía, utilidad y no contaminar. El estercolero debe estar techado y aislado del suelo.

Merece la pena que el cunicultor se informe de las posibles utilidades del estiércol de conejo: gas metano, alimento, abono extensivo, cría de gusanos y jardinería. Cada utilidad requiere un tratamiento distinto, fuera de la granja.

Higiene

Cuando se construye, distribuye e instala un conejar se debe prever que la limpieza en general sea fácil para que se pueda hacer correctamente.
Así pues, el acceso a las cubiertas, paredes y suelo debe ser posible. El cunicultor deberá limpiar con cierta periodicidad los puntos de luz, las aberturas (telas metálicas), las jaulas y su equipo, las deyecciones. Es de capital importancia disponer de un material de fácil manejo, desmontable y sin rincones.

No descuidar la limpieza y desinfección de los nidales en cada parto así como de los tinacos o depósitos y conducciones del agua de bebida.
Tomadas estas precauciones, cuando se realice una desinfección, desinsectación o tratamiento ambiental, los productos que se utilicen actuarán con la máxima eficacia al no encontrar obstáculos de tipo material ni orgánico.

Finalmente, es preciso tener en cuenta que, con el fin de evitar las enfermedades más frecuentes y muy directamente relacionadas con el ambiente: Dermatomicosis (tiña) y CRN (complejo rino-neumónico), su control, la limpieza y la posterior desinfección son la clave del éxito.

Cuarentena

Un aislamiento de los animales de nueva adquisición o sospechosos de enfermedad siempre ofrecerá una garantía de sanidad al conjunto.

Establecer un local o zona de cuarentena separada del resto de la explotación permitirá instalar a los animales reproductores adquiridos del exterior para su control sanitario y tratamientos preventivos antes de entrar a la maternidad.

Ocasionalmente podrá ser ocupado por animales de la propia granja en los que se sospeche una sintomatología dudosa que no obligue a ser eliminados, ya sea por su potencial genético, reproductivo y/o contaminante.

En cualquier caso debe prevalecer la máxima de: más vale eliminar que curar.

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