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3 enero 2008

Factores que determinan el ambiente (Capítulo 3 de 5)

Este es el tercero de una serie de 5 capítulos que forman el Seminario de entrenamiento en cunicultura: Orientaciones para iniciar una explotación cunícola industrial de producción de carne. Vea el Índice e introducción al seminario.

Hemos hablado de unas exigencias que presentan los animales en lo que se refiere a la instalación del conejar.

Ahora vamos a tratar las necesidades de confort de estos animales orientadas a la regularidad productiva.

La máxima productividad no se debe conseguir en épocas determinadas, sino que debería ser una constante anual y para ello es necesario evitar las alteraciones debidas a la estacionalidad y a la climatología, así como privar el paso a la numerosa problemática patológica que estará más al acecho cuánto más industrialicemos la actividad.

En definitiva, el cunicultor debe procurar un máximo confort ambiental para conseguir un buen desarrollo de la actividad y para ello protegerá a los animales de las posibles agresiones físicas o biofísicas y patológicas.

Los factores relacionados con los animales y que determinan el confort del conejar son: la temperatura y la humedad, ambas interrelacionadas con la ventilación que permite regular la temperatura, reducir la humedad producida por los animales y evacuar los gases tóxicos. Añadiremos la iluminación tan necesaria como útil para el estímulo reproductivo.

Temperatura

La temperatura ambiental de un conejar se debería situar entorno los 18º C.

Se pueden considerar temperaturas óptimas en maternidad de 15 a 24º C con extremos de 8º C y 28º C. En el engorde, situamos el óptimo en función a los rendimientos, tolerando una variación térmica entre 6º C y 30º C teniendo en cuenta que por debajo los 15º C los gazapos consumirán más alimento diario lo que repercutirá en incrementar el costo de producción y por encima de los 24º C consumirán diariamente menos alimento lo que repercutirá en atrasar su peso al sacrificio manteniéndose más días en el engorde.

Se puede considerar a la temperatura como el factor más importante. Su influencia abarca aspectos muy diversos:

  • Sanidad: El frío es el máximo responsable de la mortalidad en los nidos así como suele ser buen promotor del síndrome respiratorio de los conejos. Favorece la agalactia y las mastitis. El calor, por su parte, influye negativamente en exceso desarrollando problemáticas entéricas, desequilibrios digestivos y la muerte a 40º C.
  • Reproducción: El calor tiene efectos negativos tanto en las hembras como en los machos reproductores. A partir de unas temperaturas elevadas se observa en los conejares que la fertilidad decrece, pudiéndose correlacionar con una alteración de la espermatogénesis en los machos, los cuales presentan una esterilidad temporal o bien una gran irregularidad en la cantidad y calidad del semen. En cuanto a las hembras, éstas se manifiestan poco receptivas (vulvas blancas y sin turgencia) o bien infecundas. Diversos autores lo atribuyen al notorio descenso en el consumo de alimento (proteína-energía) durante la estación veraniega, con potenciación de la problemática debida al fotoperíodo (día-noche). La mortinatalidad es otro aspecto negativo a considerar.
  • Conversión: El conejo precisa de una energía para regular su temperatura corporal. Es importante señalar que el costo de la kilocaloría alimenticia es superior al de la Kcal de calefacción, lo cual debe predisponer al cunicultor a usar fuentes de calor en épocas frías. Se observa que con bajas temperaturas el consumo de alimento (ración seca) aumenta para decrecer a medida que el grado térmico aumenta. El conejo produce calor gracias a la oxidación de los alimentos consumidos o de sus reservas para mantener constante la temperatura corporal. También, como necesidad vital, puede evacuar calor y lo hace como:
    • Calor sensible, emitido por la superficie corporal y expresada en Kcal./hora: por irradiación en emisión directa ya que la temperatura del cuerpo es superior a la de los materiales y local, por convexión al estar los animales en contacto con las capas del aire y por conducción como transmisión directa por contacto con el material.
    • Calor latente, expresado en g/hora de vapor de agua, fruto de la respiración.

Es imprescindible para mantener la temperatura corporal que el calor recibido y producido sea igual al calor emitido y perdido. Para ello, el conejo tiene varios medios:

Sus extremidades, cola y principalmente orejas, regulan la temperatura corporal por vasoconstricción y vasodilatación cuando la temperatura ambiental es inferior a la del cuerpo (39-39,5º C).

Emisión de calor sensible gracias a su actitud, reduciendo (encogido) o aumentando (estirado) la superficie corporal en contacto con el ambiente.

El ritmo respiratorio, gracias al cual reduce o aumenta la producción de calor latente.

En definitiva, significamos la importancia de la temperatura en período frío que tiene su punto clave en los nidos, cuyo valor se sitúa por encima de los 30º C y en el equilibrio entre el coste de la alimentación y el coste de la calefacción. Para evitar el defecto en la temperatura, el cunicultor puede recurrir a la calefacción que se instalará de acuerdo con el diseño del conejar, con aparatos distribuidos por el local, generadores de aire caliente en un extremo o bien precalentando una sala aneja desde donde parte la ventilación dinámica.

En cuanto al verano o época de calor, el objetivo debe ser reducir al máximo la temperatura y para ello el cunicultor puede optar por una adecuada ventilación en la que incorporará sistemas de evaporación de agua (en humedades bajas), así como aislar cubiertas, encalarlas, regarlas, protegerlas de la radiación directa y/o aislarlas, todo ello sin olvidar la posibilidad de un arbolado o protección vegetal. Encalar paredes y puertas exteriores también suele ser un buen consejo.

Humedad

La higrometría es la medida de la humedad del aire. La capacidad del aire en agua aumenta con la temperatura y conlleva a un descenso de la humedad en valor relativo, es decir, lo que se llama el grado higrométrico.

  • A 0º C y 100% HR, 1 m3 de aire contiene 3’8g de agua.
  • A 30º C y 100% HR, 1 m3 de aire contiene 27’3g de agua.
  • A 30º C y 80% HR, 1 m3 de aire contiene 21’7g de agua.

El grado higrométrico es la relación entre el peso real de vapor de agua contenido en el aire y el peso máximo de agua que puede contener, estando saturado a la temperatura considerada.

Cuando la temperatura desciende, la humedad tiende a aumentar. Es por ello que en invierno y cuando en los conejares no existe calefacción, la higrometría puede ser elevada. Cuántas veces, entrando en granjas cuya temperatura es baja pero superior a la del exterior, tenemos una sensación de frío que observamos de forma principal en las extremidades de nuestro cuerpo. Síntoma inequívoco de una deficiente ventilación (probablemente un local muy cerrado) y con una humedad muy elevada.

Es importante controlar el grado higrométrico del aire (humedad relativa) por cuanto su exceso puede originar una exaltación del microbismo existente en el conejar. Su defecto crea un ambiente seco con notables repercusiones en la etiología respiratoria.

En invierno es más importante reducir la humedad que elevar la temperatura, aunque por definición física, al dar calor se reduzca el vapor de agua. Aquí entra en juego la ventilación y el aislamiento de los locales.

En verano, al contrario, cuando la temperatura es elevada, el grado higrométrico suele ser bajo. Es entonces cuando introduciremos agua en el conejar para así aumentar la humedad relativa y en consecuencia, reducir la temperatura. El regar los pasillos puede ser una buena práctica aunque a las dos horas aproximadamente, su efecto es nulo. La mejor solución es inyectar agua a través de paneles humidificadores.

Este consejo no es valido para climas de trópico húmedo donde se dan temperaturas y humedades altas. En estos climas conviene complementar la alimentación para asegurar la ingesta de nutrientes (los animales consumen menos cantidad diaria de materia seca) y vigilar el posible desarrollo de parasitismo externo (principalmente hongos).

La humedad relativa debe situarse entre un 55% y un 85%, procurando valores entre el 55% y 70% tanto en Maternidad como en los Engordes.

Cuando la temperatura ambiental está próxima a la temperatura corporal de los animales (38º C) y la higrometría elevada, el calor latente, en forma de vapor de agua, no puede evaporarse fácilmente. El animal sufre al no disponer de suficientes glándulas sudoríparas y se postra, ocasionando graves problemas que pueden conllevar a la muerte.

Si la temperatura es baja y por contra, la humedad ralla la saturación, se observa agua condensada en las paredes y techos mal aislados, así como en jaulas y sobretodo en nidales metálicos o de plástico. Es entonces cuando existe la sensación de frío que origina pérdidas de calor por convección y por conducción a nivel de los animales, los cuales manifiestan enfermedades respiratorias y digestivas.

El cunicultor no debe olvidar que:

  • En invierno existe la calefacción,
  • y en verano la humidificación.

Pero siempre debería ser la ventilación, en definitiva, la que se encargará de regular el exceso de humedad producida por los animales.

Iluminación

Aunque un exceso de luz solar directa puede perjudicar, especialmente en época de calor, los rayos solares son beneficiosos por sus efectos antirraquíticos, vigorizantes, estimulantes de las glándulas reproductoras a través de la hipófisis, y por su acción esterilizante ambiental. El factor iluminación es muy importante.

Durante el año observamos que la luz natural varía. El día se alarga en verano y se acorta en invierno. Ello está motivado por la salida y puesta del sol y a este intervalo de luz se le llama fotoperíodo.

Los animales están influenciados por el fotoperíodo activando o mermando su actividad tanto reproductiva como alimenticia. Todo cunicultor reconoce como época clásica de falta de celo, la comprendida entre el final del verano y el inicio del otoño y ha comprendido la necesidad de dar luz.

Por otra parte, si alteramos el fotoperíodo variamos el ritmo nictameral de los animales con repercusión en la alimentación y en la cecotrofia.

Podríamos añadir aquí, la influencia de la luz en cuanto a la fertilidad y fecundidad, así como en la cantidad y calidad del eyaculado en los machos.

Si la iluminación tiene importancia en conejares instalados al aire libre, sujetos al fotoperíodo natural, más aún la tiene en instalaciones de ambiente natural y máxima en los de ambiente controlado. Es del todo imprescindible instalar luz en las granjas cunicolas y conviene hacerlo con criterio técnico.

Para hablar de instalaciones de luz, es importante poseer unas nociones básicas del concepto físico de la intensidad lumínica. Todo foco productor de luz la emite en forma de energía radiante. A esta emisión de rayos luminosos se denomina flujo luminoso y su unidad de medida es el Lumen.

A la cantidad de luz o flujo luminoso que recibe por segundo una superficie determinada, se le conoce como intensidad lumínica y la unidad que define esta medida es el Lux. Así pues, el lux es la unidad que equivale a la iluminación de una superficie que recibe normalmente y de forma uniformemente repartida, un flujo luminoso de un lumen por metro cuadrado.

En la actualidad existen varios sistemas de iluminación entre los que podemos citar:

  • Lámparas incandescentes, de vapor de sodio en alta y baja presión
  • Tubos y lámparas fluorescentes
  • Lámparas mixtas de mercurio-incandescentes
  • etc.

En cualquier caso, el cunicultor no debe instalar la luz en el conejar para, llegada la oscuridad, ver. El criterio es mucho más amplio y está en función de las necesidades de los animales para producir con la máxima regularidad.

En la maternidad se prevé una intensidad lumínica de 15 a 22 lux a nivel de los animales, que puede corresponder a una intensidad estándar de 30 a 40 lux, y en el engorde de 5 a 10 lux. Además, se procurarán mantener 16 horas de luz entre los reproductores y en el cebo un máximo de 4 a 6 horas, aunque no se descarta una penumbra constante o simplemente no aplicar ningún programa lumínico. La realidad práctica prima las atenciones a la maternidad y no tanto a los engordes.

Para realizar el cálculo, aconsejamos aplicar la fórmula:

                      I x S x h2 x f
                     L =  __________________
         W

Siendo:

  • L = nº de puntos de luz
  • I = intensidad de luz (lux)
  • S = superficie del local en metros cuadrados.
  • h2 = distancia de la luz a los animales, en vertical, al cuadrado.
  • f = factor de reflexión de las paredes del local
  • W = rendimiento unitario de los puntos de luz empleados.

Constante f:

  • 1,6 paredes muy oscuras, sucias, de madero.
  • 1,4 paredes de obra, sin reflejo.
  • 1,1 paredes pintadas con cal.
  • 0,8 paredes brillantes.

Valor W (consultar fabricante):

Bombillas incandescentes
25 vatios260
40 vatios490
60 vatios820
Tubos fluorescentes
20/32750
25/321140
40/321880

Es preciso señalar que la distancia entre dos puntos de luz debe oscilar entre los 2,5 y los 4 metros. Así pues, si una vez efectuados los cálculos los puntos de luz quedan muy distanciados, hay que buscar focos de menor intensidad para aumentar los puntos de luz y asegurar una buena distribución de los rayos lumínicos por todo el local.

Ventilación

La trascendencia de la ventilación se evidencia recordando que cabe decir que el conejo puede vivir tres semanas sin comer, tres días sin beber, pero no puede resistir tres minutos sin respirar.

El objetivo principal de la ventilación es la renovación del aire viciado y asegurar la oxigenación de los animales.

Recordemos que los conejos liberan, fruto de la respiración, el gas carbónico (CO2) y el óxido de carbono (CO). Y las deyecciones, por su parte, liberan el amoníaco (NH3) y el sulfhídrico (SH2). Así pues corresponde a la ventilación la evacuación de gases nocivos como el control de la temperatura y de la humedad.

El amoníaco (tufo a conejo y escozor en los ojos) a 10 ppm es detectable por el olfato, siendo irritante y facilitando la presentación del complejo rino-neumónico CRN.

Existe una relación entre la ventilación, la temperatura y la humedad que resume muy bien el Dr. Morisse en el siguiente cuadro:

Temperatura º C Velocidad del aire m/s Humedad % Caudal m3/h/Kg.
120,10551,0
150,15601,5
180,20703,0
220,30753,5
250,40804,0

Es importante, aunque no fácil, interrelacionar todos los factores expuestos en el cuadro anterior para conseguir un máximo confort. De esta manera:

  • Una higrometría elevada precisa de temperatura alta
  • Una velocidad del aire alta precisa temperatura elevada
  • Un caudal alto permite mayor velocidad del aire

En resumen, las normas preconizadas del caudal de aire son de 1 a 5 m3/h y Kg. de peso vivo, a una velocidad entre 10 y 50 cm. por segundo del aire que circule por el local y los animales deben disponer del oxígeno necesario y no deben estar sometidos a los productos de la eliminación provenientes de la respiración y de las deyecciones.

La poca o precaria renovación del aire repercute en:

  • Un nivel elevado del vapor del agua
  • Un ambiente enrarecido que favorece el desarrollo de enfermedades
  • Una mala conversión de los alimentos en carne y productividad
  • Un crecimiento alterado en los gazapos

El ambiente de un conejar no debe oler a conejo. Así de rápido y de sencillo.

Cuando el cunicultor entra en el conejar no debe oler tufos ni otros olores fuertes. Ello equivaldrá a decir que nos encontramos ante una buena instalación en la cual el equipo (jaulas, bebederos…) ha sido pensado en función de la ventilación y de las deyecciones.

Ello significa que el volumen del local es correcto y que la ventilación propiamente dicha, ya sea estática (natural) o dinámica (controlada) consigue una buena evacuación del aire viciado, evitando la concentración de gases tóxicos, especialmente el amoníaco, que deberá tener una concentración máxima de 10 ppm.

Tampoco se deberá advertir ninguna corriente de aire a nivel de los animales. El aire debe circular a muy baja velocidad, de 0,2 a 0,3 m/s. Y esto es prácticamente inapreciable. Si el humo de un cigarrillo se va rápidamente, si la llama de un cerillo se apaga, si el pelo de los conejos se desplaza incontroladamente o lo vemos acumulado en unas zonas determinadas, si notamos aire en la nuca… malo. El aire circula a demasiada velocidad. Hay corriente de aire.

Está claro que un local se ventilará mejor cuantos menos obstáculos tenga (jaulas muy cerradas y apiladas, columnas interiores, telarañas y pelo), cuando el sistema de limpieza de las deyecciones no desprenda olores ni humedades (cuidado con los bebederos de tetina), cuando la distribución de las aberturas no provoque corrientes de aire y asegure la renovación, y cuando los extractores o ventiladores estén bien calculados y distribuidos para mantener una pureza de aire de acuerdo con las necesidades de los animales (caudal entre 1 y 5 m3/h y por Kg. de peso vivo).

En la práctica, el cunicultor tendrá en cuenta dos cosas principalmente:

  • No oler a conejo
  • No advertir corrientes de aire

Daremos a continuación algunos datos técnicos básicos, explicados con ejemplos.

Ambiente natural – ventilación estática
Local de menos de 6 metros de ancho

Las aberturas se calculan en función de la superficie.

Se prevé un 15% de la superficie de aberturas en las paredes, distribuidas en ambos lados de las fachadas largas, con la relación: 66 a 75% en el lado de los vientos suaves, con ventanas grandes y protegidas, y 33 a 25% en el lado orientado a vientos dominantes con ventanas pequeñas y abatibles.

  • Local de 18m x 6m = 108m2 x 15% = 16,2m2 de aberturas.
  • Lado vientos suaves: 6 ventanas de 2m x 1m = 12m2 (74%)
  • Lado vientos dominantes: 6 ventanas de 1m x 0,7m = 4,2m2 (26%)
Local de 7m a 9m de ancho

Se prevé un 20% de la superficie de aberturas en las paredes de las fachadas largas, distribuidas a partes iguales en ambos lados, con protección (cortinas de plástico, guillotinas, abatibles, etc).

Local de 18m x 7m = 126m2 x 20% = 25,2m2 de aberturas.

10 ventanas de 1,26m x 1m = 12,6m2 de aberturas por fachada lateral larga.

Los locales de más de 9 metros de ancho, necesitaran ayudas zenitales para garantizar una correcta ventilación (lucernario, chimeneas, extractores, electroaspiradores, etc).

Ambiente controlado – ventilación dinámica
Depresión – Extractores

Se trabaja a baja presión (5mm de columna de agua).

En la Maternidad se puede calcular un peso por jaula de 5,75 a 6Kg de peso vivo y en Engorde, un peso medio por animal de 1,350Kg si entran al destete hasta la venta de forma escalonada.

Si todos entran y salen a la vez, el peso será el equivalente al del sacrificio: de 2,100Kg. a 2,600Kg.

Caudal Q = peso vivo x 3m3/h/Kg x nº de jaulas = q x % pérdidas de carga

Sección entradas aire s = Q / 3.600m por hora + % resistencia material

Sobrepresión – Ventiladores

Se trabaja a media presión hasta 15mm de la columna de agua.

Tanto en la Maternidad como en el Engorde se calcula el mismo peso anterior.

La fórmula:

s = Q / v

es siempre la misma pero se tendrán en cuenta los incrementos de caudal, en función de la temperatura, que incrementaran las secciones de entrada para conseguir una constante velocidad del aire.

Será labor del técnico realizar los cálculos según las pérdidas de carga del sistema empleado y el incremento de la sección de salida que, en función de su distribución, de sus filtros y protecciones, presentaran unas resistencias u otras.

Todo lo descrito hasta el momento se denomina habitat del conejar. El conjunto formado por el ambiente, el material, la limpieza de las deyecciones y el confort, son la base de implantación de un conejar y deben considerarse en su conjunto.

Una vez cimentada la explotación (_Exigencias de los animales_ y Factores de confort), se deberán abordar los pilares básicos de la explotación sobre los cuales se desarrollará el Manejo. Serán aspectos básicos para encauzar la empresa hacia una buena orientación productiva.

local temperatura humedad caudal velocidad amoníaco
Maternidad 15 a 18ºC 55-75% 3-4m3/h/Kg 0,2-0,3m/s 5ppm
Engorde 12 a 24ºC 50-80% 2-3m3/h/Kg 0,5m/s 5ppm
Temperatura Velocidad Humedad Caudal
12ºC 0,10m/s 55% 1,0m3/h/Kg
15ºC 0,15m/s 60% 1,5m3/h/Kg
18ºC 0,20m/s 70% 3,0m3/h/Kg
22ºC 0,30m/s 75% 3,5m3/h/Kg
25ºC 0,40m/s 80% 4,0m3/h/Kg

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