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31 diciembre 2011

Enfermedades más comunes en cunicultura

Toni Roca (conejólogo): info@conejos-info.com · www.conejos-info.com
Angel Mateo (veterinario) pangeapa@gmail.com

Introducción

Trataremos sobre las enfermedades de los conejos desde un punto de vista práctico y aplicativo, sin demasiados tecnicismos.

Los conejos son animales muy sensibles al medio y enormemente débiles frente a cualquier fenómeno externo o agente infeccioso. Debido a su frágil constitución como animales pequeños, a su rica flora bacteriana capaz de exaltarse al mínimo cambio y a su sensibilidad al espanto con repercusión al equilibrio neurovegetativo, el cunicultor debe establecer toda una serie de barreras preventivas frente a cualquier eventualidad que suponga la alteración del orden o tranquilidad en la granja.

Si bien definimos al conejo como animal pequeño, asustadizo, tímido, desconfiado y sensible a los estímulos externos… también romperemos una lanza a su favor indicando su nobleza como animal sociable, vivo, activo, fértil, etc.

Atender siempre el estado sanitario de los animales deberá ser una prioridad para cualquier cunicultor que desee mantener unas producciones regulares y longevas en su conejar a través del paso del tiempo.
Intentaremos desgranar toda una serie de aspectos y atenciones para que, ya sea en prevención como en curación, el cunicultor pueda atender en primera instancia a sus animales antes de que la problemática entre en juego y la enfermedad se instale de lleno en su conejar. Llamar al veterinario cuando los conejos están enfermos es como llamar al bombero cuando la casa esta en llamas. El fuego se llega a apagar pero la casa ha quedado total o parcialmente destruida. Conviene entender, en cunicultura, la imperiosa necesidad de actuar en profilaxis o tratamientos de “choque” para minimizar al máximo o erradicar cualquier conato de enfermedad. Un conejo inicia hoy un problema, mañana lo manifiesta y pasado mañana, muere.

Nunca se conseguirá una buena sanidad sin una higiene bien aplicada. Este podría ser el primer punto que conecta muy directamente con el hábitat y que condiciona enormemente el seguimiento de cualquier enfermedad. Otros puntos capitales se refieren al ambiente, a la alimentación y al manejo.

El máximo escollo de las explotaciones cunícolas suele radicar en las epizootias. De aquí la importancia de la higiene, que de hecho es el pilar que sostiene la estructura económica de la granja. Los conejos están muy expuestos a enfermedades y la medicina veterinaria no se ha ocupado de ellos en la medida que lo ha hecho en otras especies animales. No obstante, el cunicultor debería mantener contacto con algún veterinario/a especializado/a en enfermedades de los conejos como asesor de la granja para consultar de forma rápida cualquier problemática.
Si los conejos caen enfermos a veces es preferible eliminarlos para evitar causas de contagio y costos de medicación y mano de obra. Como sea que el conejo tiene una fisiología muy propia (estrés con repercusión en la cecotrofia, patología intestinal, etc.), será necesario establecer en el conejar un programa profiláctico que responda al famoso refrán de: “más vale prevenir que curar”. Así pues intentaremos cerrar el paso a la aparición de cualquier agente patógeno, recortar su extensión o erradicarlo.

Agentes patógenos

Reciben este nombre las causas capaces de alterar la salud de los animales y producir enfermedades. Pueden ser muchísimas y de distinta naturaleza: mecánicas (golpes, caídas, etc.), físicas (frío, calor, etc.), químicas (cáusticos, tóxicos, etc.), fisiológicas o constitucionales (alteraciones hormonales y genéticas) y biológicas (virus, bacterias, hongos y parásitos).

Los agentes patógenos más perjudiciales en el conejar son estos últimos, pues de por sí o sumados a los anteriores provocan la inmensa mayoría de las bajas, que a veces presentan el carácter de epizootia.
Si partimos de la base de que toda producción animal tiene por objeto conseguir el máximo rendimiento cuantitativo y cualitativo, será preciso establecer unas medidas a base de desinfecciones, tratamientos preventivos y vacunaciones como veremos más adelante.

Sanidad

Para un correcto diagnóstico de nuestra granja deberíamos evaluar en que situación se encuentran nuestros animales y compararlo con las granjas más próximas para corregir problemáticas y establecer un plan de futuro. Este tipo de diagnóstico se puede efectuar cuando los cunicultores están asociados y cuentan con el asesoramiento de un técnico veterinario conocedor de todas las granjas asociadas.

Es importante conocer las patologías más comunes y que son posibles de controlar o irradicar. Entre las parasitarias, destacaremos las sarnas, los oxiuros o gusanos intestinales, las coccidiosis (hepática e intestinal) y los cisticercos. Entre las bacterianas, los problemas digestivos inciden en un mayor porcentaje (50%), frente a los problemas respiratorios (30%) y a las mamitis y mal de patas (20%). Todo ello sin descuidar las dermatomicosis o tiñas. A pesar de tener la creencia de que en México no existen enfermedades víricas, es bueno tener conocimiento de la Mixomatosis y la enfermedad vírica hemorrágica.

El cunicultor debería establecer unas prioridades para sanear su granja. En primer lugar, luchar contra las enfermedades de fácil solución, estableciendo planes de control para, posteriormente, erradicarlas con tratamientos precisos. Hay varias patologías que no matan a los animales pero los debilitan y alteran su producción.

Casos como tirar el alimento, comer el pelo, disminuir el crecimiento, incrementar la conversión, mortinatalidad, camadas irregulares, mortalidad en la lactancia, gastos en tratamientos, etc., van a suponer una reducción de la disponibilidad económica para el cunicultor.

Es importante que el cunicultor sepa controlar las enfermedades que debilitan a los conejos para facilitar el trabajo a los veterinarios frente a patologías agresivas. Además, si erradicamos los problemas de fácil control, disminuimos el umbral de patogenicidad en la granja y aumentamos la respuesta a las actuaciones terapéuticas.

Enfermedades de obligado control

Llega el cunicultor a su granja y, de entrada, es como si entrara en un salón del oeste americano: todos los clientes sentados en sus mesas jugando al póquer, tomando güisqui y fumando (= los conejos en sus jaulas) están atentos al que entra. Hay un profundo silencio y expectativa… Si llega el sheriff (el cunicultor) tranquilo y con buena cara, ningún problema. Todos vuelven a su actividad sin conflicto. Si el sheriff (cunicultor) entra asustado, nervioso, enfadado… hay un recelo, una expectativa, un temor. Piensen ahora en el salón (la granja) y que llega el forastero una visita inesperada, una actividad fuera de tiempo, automáticamente se paraliza todo el mundo y está al acecho. Si el forastero va tranquilo y no realiza ningún acto violento… no pasa nada. En cambio, si el forastero pone cara de malo y realiza algún gesto brusco, hay un revuelo general con gente que se levanta, que se esconde,… en la granja, los conejos patean los pisos de las jaulas, muerden los alambres, giran locamente por la jaula. Están sumidos en un estado de estrés.

Con esta exposición del salón (granja), los clientes (conejos), el sheriff (cunicultor y el forastero (cualquier introducción novedosa), nos hemos situado en la realidad cotidiana de una granja de conejos. Hecha la reflexión, solo cabe equipar al cunicultor (sheriff) con dos buenos revólveres (productos) para que los use a tiempo, ya sea para intimidar (prevenir el problema) o para finiquitar (erradicarlo).

El cunicultor que sabe utilizar bien y a tiempo uno u el otro de estos dos productos, consigue reducir una posible alteración y evita la exaltación de gérmenes nocivos capaces de provocar enfermedad en sus animales. Así pues, su utilización no tiene cadencia en el tiempo, se usaran tanto como sea necesario.

Una importante labor que debería realizar diariamente el cunicultor se basa en pasear entre los animales para detectar sus movimientos (temblores, postración), su estado en carne (delgado u obeso), el aspecto de la piel y el pelo, si han comido el alimento, si disponen de agua limpia, el olor, color y consistencia de las deyecciones, etc. Será a partir de estas observaciones cuando el cunicultor podrá apreciar alguna anormalidad y actuar con rapidez y eficacia.

Este grupo de enfermedades recoge aquellos procesos que debemos tener controlados siempre y en todas las explotaciones cunícolas. Las más importantes son las Verminosis o Nematodosis intestinales y las Coccidiosis.

Verminosis
Etiología

En los conejos se identifican nematodos de diversas familias, siendo los Oxiuros los más frecuentes, Trichostrongilus, Trichuridos, Filarias que son capaces de causar un importante descenso de la fertilidad e inmunidad, así como trastornos digestivos en animales reproductores e incluso en gazapos de engorde.

La especie más frecuentemente encontrada es Passalurus ambiguus. Las formas adultas se alojan en ciego y colon proximal, descendiendo al recto durante la fase de cecotrofia. Los huevos son excretados en fase de mórula y son ingeridos ulteriormente a través del proceso cecotrófico, produciéndose un ciclo de reinfestación directa y entre diferentes animales, que dificulta la erradicación del proceso.

Síntomas y lesiones

La patología esta relacionada con el número de oxiuros o estrongilus presentes y con la edad. Su tamaño es milimétrico (de 5 a 20mm) y son de color blanco, rojizo o gelatinoso. No suelen causar la muerte, pero inmunodeprimen a los animales parasitados, con el efecto negativo que este hecho tiene en la protección vacunal, además inducen un adelgazamiento progresivo, pudiendo provocar diarreas, estreñimiento y pérdida de fertilidad en hembras reproductoras.

Los conejos infestados suelen expulsarlos por las mañanas, observándose su presencia en la zona perianal. Para un mejor diagnostico, al sacrificar un animal, abriendo el ciego se aprecia una ebullición característica, formada por los movimientos oscilantes de los parásitos, cuando hay una gran infestación. De no observar esta concentración será necesaria una lupa o el microscopio en un análisis coprológico (que determina la presencia de huevos).

Prevención

Además de mantener a los animales separados de sus heces, en camas limpias y desinfectadas, será necesario realizar tratamientos preventivos antihelmínticos de 3 a 6 veces por año según el material y equipo de cada granja. Es aconsejable desparasitar siempre una semana antes de cualquier vacunación.

Tratamiento

Existen varios productos en el mercado que deberán ser suministrados a través del agua de bebida o inyectados por vía subcutánea. Se suelen emplear actualmente Levamisol, Fenbendazol y Albendazol; otros productos como Piperacinas y Pirantel tienen un empleo mucho más limitado.

Atender la correcta dosificación por cuanto por defecto no desarrollan su acción y por exceso pueden provocar trastornos diarreicos y abortos.

Coccidiosis
Etiología

La coccidiosis esta causada por unos parásitos microscópicos, de la familia de los protozoos y del género Eimeria. Existen dos formas clínicas: la hepática y la intestinal, infestando tanto a los animales adultos como a los gazapos. Los primeros la resisten y se tornan en animales portadores y diseminadores de estos; los jóvenes, principalmente en destete y dos semanas posteriores, sucumben en diferente grado según la especie implicada.

La coccidiosis del hígado (hepática), es debida a la Eimeria stiedae y la del intestino (intestinal) a varias especies de las cuales las más patógenas son: E.intestinalis, E.magna, E.irresidua, E.flavescens. Suelen presentarse asociadas y se localizan en distintas zonas del intestino. Los coccidios son parásitos intracelulares, sin embargo sufren algunas transformaciones en el exterior (esporulación) necesarias para volver a infestar a otros animales. Pueden permanecer infestantes más de un año, presentando una gran resistencia a los agentes físico-químicos.

La coccidiosis hepática es fundamentalmente crónica, insidiosa y raramente mortal. Es frecuente en granjas familiares de traspatio, donde es un hallazgo que se encuentra al sacrificar el animal.

Las coccidiosis intestinales tienen en su presentación un fuerte componente inmunógeno, pues la introducción de ooquistes determina el establecimiento de un estado defensivo ante ulteriores agresiones.

El papel patógeno que ejercen los coccidios es muy variado, dependiendo fundamentalmente de la especie, de la edad de los animales y de la cantidad de parásitos que intervengan. Uno de los factores más importantes es contribuir, junto con otros agentes entéricos, a ejercer una acción traumática, inflamatoria e irritativa sobre la mucosa intestinal, generando problemas de mala absorción de alimentos y reducción de los rendimientos productivos.

Síntomas y lesiones

Los síntomas de la coccidiosis hepática son muy poco o nada apreciables en el animal vivo, acusándose solo cuando esta alcanza tasas de infestación en un grado alto. En formas crónicas causa inapetencia, adelgazamiento, aspecto mate del pelo, surgiendo ascitis (vientre hinchado) y tinte ictérico (amarillento) de las mucosas. En casos graves, los gazapos pueden morir al cabo de varios meses por fallo hepático. Sus síntomas más claros se hallan en el hígado que se presenta voluminoso y con puntos blanco amarillentos, duros aunque con contenido líquido en su interior y de un tamaño que varía de un grano de cereal al de un garbanzo.

Las coccidiosis intestinales más graves pueden producir diversos grados de diarrea, al principio profusa, luego verdosa, más densa y oscura. Raramente se aprecian indicios de sangre. Las coccidiosis benignas determinan estreñimientos con expulsión de cagarrutas pequeñas, rugosas y secas. La gravedad de los coccidios estriba en la asociación de estos con otros agentes patógenos, en especial los colibacilos. Las lesiones más características de las coccidiosis intestinales son enteritis necrótica en determinados tramos intestinales, ulceraciones estomacales y fuerte inflamación ganglionar tanto de lifonódulos mesentéricos como de placas de Peyer. Contenido intestinal y cecal líquido.

Prevención

Evitar el contacto del conejo con los excrementos. Mantener la cama seca y limpia (en determinadas jaulas y en los nidales). Realizar una estricta higiene, en la que predominará el flameado (los coccidios mueren con un calor de +50º C).

Establecer una quimioprofilaxis a dosis bajas y continuadas a través del alimento por adición de aditivos coccidiostáticos. Los más empleados (dependiendo de las autorizaciones de cada país) son Lerbec (Metilclorpindol + Metilbenzoquato) Robenidina, Salinomicina y Diclazuril.

Tratamiento

Además de una acción enérgica de limpieza y desinfección del medio, usando calor y destrucción de heces, el suministro de anticoccidiósicos, en tratamiento oral, puede ser necesario en los rebrotes de la enfermedad o si existe un fallo en los coccidiostáticos. Se actúa  principalmente con sulfamidas de acción anticoccidiósica, entre las que destacan la sulfaquinoxalina, la sulfadimetoxina, la sulfametacina y el sulfatiazol. También tienen una buena acción el Amprolium, la Framicetina y el Totrazuril.

Patologías específicas de los reproductores

El síndrome respiratorio es, a nuestro criterio técnico, uno de los más graves problemas que existe en las granjas de conejos. Todas las patologías específicas, a excepción de las sarnas, presentan una conexión u otra con dos gérmenes principales causantes o desencadenantes como: Pasteurelllas y Bordetellas. A partir de estos agentes etiológicos, existe una legión de bacterias fácilmente exaltables o complicantes que causaran patologías específicas como veremos a continuación.

El cunicultor tiene en sus manos el poder realizar toda una serie de atenciones en su granja para evitar la exaltación de estas bacterias y, así, minimizar sus efectos. Evitar corrientes de aire, exceso de amoníaco, hacinamientos, polución, control de humedades y temperaturas excesivas, falta de higiene, manejos deficientes, parasitosis internas, etc.

Síndrome respiratorio (rinitis, neumonía, abscesos, septicemia, etc.)
Etiología

Enfermedad respiratoria muy común que se caracteriza en una primera fase por su rápida difusión y por los repetidos estornudos y la mucosidad nasal. Se le considera como una localización de ataque de Pasteurella spp, desde la cual se extiende a otros órganos y localizaciones del animal, y que se debe tratar inmediatamente por ser muy contagiosa, poder atacar a todos los conejos y ocasionar bastante mortalidad si permitimos su extensión y desarrollo. Se suelen encontrar asociados a las Pasteurellas varios agentes causantes y desencadenantes: Bordetella bronchiseptica, Staphilococcus aureus, Haemophilus influenzae, Pseudomonas, Klebsiellas y Micoplasmas.

Los factores ambientales son los grandes predisponentes al problema: corrientes de aire, calor y frío excesivos, variaciones bruscas de temperatura, baja humedad, nivel alto de amoniaco, alimento polvoriento, polución del medio,… además de la densidad de animales en la granja, las parasitosis internas, cantidad de pelo quemado, estrés.

Síntomas y lesiones

Los conejos atacados estornudan, resuellan sordamente y presentan los hocicos mojados y sucios de una secreción serosa, glerosa o viscosa que se seca y que tratan de quitarse frotando con las manos y extendiéndola por el hocico. Se observa la cara interna de las patas anteriores con los pelos aglomerados y húmedos al frotarse con ellos la nariz.

Tienen fiebre, abatimiento, el pelo erizado, sed e inapetencia. A veces faltan las secreciones, la mucosa tumefacta dificulta la respiración y se oye un ronquido característico acompañado de una dificultad respiratoria. La evolución nasal (rinitis), neumónica o septicémica depende del grado de virulencia de los agentes implicados, del tipo de pasteurella que se presente y de la receptividad del conejo, condicionado todo ello por situaciones ambientales y el estado de sus defensas naturales.

La rinitis puede evolucionar según los órganos que resulten afectados:

  • Rinitis crónica: Se produce en animales mayores con estornudos muy persistentes, obstrucción nasal y habitual presencia de secreción mucopurulenta tanto en fosas nasales como en patas delanteras.
  • Otitis: Corresponde a una infección colateral de la rinitis, por extensión de la infección a la trompa de Eustaquio, con una afección purulenta en el oído medio, con destrucción del nervio vestibular y conductos semicirculares. La cabeza aparece ladeada hacia el lado afectado. A veces afecta al oído interno y cerebro. El animal puede llegar a arrastrar la cabeza por el piso de la jaula. Debe diferenciarse de la encefalitozoonosis (en este caso hay lesión renal pero no pulmonar)
  • Abscesos: Fríos, de contenido blanco y cremoso, de irregular tamaño y lenta evolución, son otra forma crónica de manifestación pasteurelosica si se sitúan en zonas cercanas a la cabeza; en caso de localizaciones más distales el agente implicado suele ser un estafilococo.
  • Bronconeumonía: Es la evolución más frecuente. Afecta a todas las edades y se localiza en el tejido pulmonar con alteraciones inflamatorias catarrales o fibrinopurulentas (en pleuras), con marcadas áreas de hepatización pulmonar (aguda o crónica) en lóbulos, inicialmente en los apicales, y posterior extensión al resto. En algunos casos pueden aparecer abscesos pulmonares localizados. Causa descarga nasal, estornudos, fiebre, decaimiento, disnea, cianosis y muerte.
  • Pasteurelosis septicémica: Enfermedad de desarrollo muy rápido (de unos a dos días) con muerte del animal que se presenta estirado en la jaula. Los pulmones, corazón, hígado y riñones aparecen congestionados con puntos hemorrágicos. La sangre de los vasos, de color negro, sin coagular. Tejido conjuntivo subcutáneo con petequias. Ganglios linfáticos inflamados. Las mucosas respiratorias y digestivas presentan asimismo petequias.

Finalmente la mortalidad es el desenlace que estos cuadros más graves pueden tener en los animales, en caso de no acometer ninguna medida preventiva ni terapéutica.

Prevención

Revisar las condiciones ambientales del conejar y corregir los niveles alterados. Las medidas higiénicas (limpieza) y los controles ambientales (ventilación), unidos a la máxima de: “no oler a conejo y evitar corrientes de aire”, son medidas principales. La vacunación con bacterinas polivalentes, aplicadas por vía subcutánea a las hembras en la mitad de su gestación, mejoran el estado defensivo de los animales. En casos difíciles, en que las condiciones de hábitat no pueden ser mejoradas, el recurrir a las autovacunas puede paliar los efectos que, guste o no, seguirán siendo negativos.

Eliminar o someter a cuarentena a los animales sospechosos y tratar sistemáticamente a los reproductores que inicien la sintomatología (tos y moco).

Los tratamientos preventivos antiestrés (antibiótico de amplio espectro vitaminado) al prever condiciones predisponentes al problema, suelen ser muy eficaces.

Tratamiento

Resulta imprescindible el control ambiental, evitar tufo a conejo, las corrientes de aire, humedad excesiva, variaciones bruscas de temperatura, sequedad, suciedad y pelo; deberá desinfectarse como mínimo dos veces a la semana el ambiente, mediante un producto químico de alta acción germicida.

Se realizará un tratamiento oral (en agua de bebida o en alimento balanceado) a todos los animales usando preferentemente: Cloranfenicol (en países donde esté autorizado), Tilmicosina, Tilosina, Espiramicina, Trimetoprim-Sulfamida, Oxitetraciclina, Clortetraciclina, Doxiciclina o Enrofloxacina. También puede aplicarse un tratamiento por vía parenteral (inyectable) con: Gentamicina, Penicilina, Oxitetraciclina, Trimetoprim-Sulfamida, Espiramicina o Tilmicosina, a los conejos que manifiesten síntomas graves y que no deban ser eliminados. La vía de aplicación dependerá de lo agudo y grave que sea el proceso, eligiéndose la vía parenteral para los casos más graves o agudos.

La aplicación de una vacuna especifica, o una autovacuna, puede proteger a los que no estén aun afectados y deberá ser recomendada por un veterinario especialista.

Metritis y Piometra
Etiología

Es una infección local del útero o matriz de la coneja, suele estar provocada principalmente por estafilococos, y en menor medida por pasteurellas que producen una clínica y lesiones variables.

Síntomas y lesiones

La infección del útero se denomina metritis, la cual puede ser aguda o crónica, pero en este caso no hay presencia de material purulento, que solo se presenta en las piómetras. En cunicultura son más frecuentes las segundas que se caracterizan por la producción de un líquido mucopurulento localizado en el útero, el cual se halla dilatado, engrosado y tumefacto. Puede apreciarse flujo vaginal, aunque son más frecuentes las metritis cerradas (sin salida de flujo) que sin embargo en un determinado momento pueden llegar a descargarse un material pastoso con aspecto de yogur. Las consecuencias para las hembras son esterilidad y abortos. Una hembra enferma puede contagiar a los machos durante la cubrición.

Prevención

Las medidas higiénicas básicas, especialmente en el entorno de la jaula de la hembra, así como el control sanitario de los machos (que actúan como transmisores) son las herramientas básicas de control.

Tratamiento

Animales afectados clínicamente de este proceso deben ser eliminados de forma inmediata. Para evitar la extensión del proceso se aplicará un tratamiento antibiótico a los reproductores, preferiblemente por vía parenteral.

Mastitis o Mamitis
Etiología

Proceso inflamatorio de las glándulas mamarias, que aparece en hembras lactantes. Infección bacteriana en la que pueden estar implicadas: Staphylococcus spp (principalmente aureus), Streptococcus spp, Pasteurella spp, y en menor medida Klebsiellas, Enterobacterias y Pseudomonas.

La infección suele afectar una o dos mamas, lo que permite a la coneja seguir criando a sus gazapos, pero puede progresar al resto. Las lesiones de los pezones debidas al tipo de nidal, suelo de jaula, mordeduras de los gazapos al mamar, material punzante en el nido, etc., pueden producir la infección que se contagia fácilmente a través de lesiones cutáneas, internas y penetrando por el canal del pezón.

Síntomas y lesiones

Las mamas se inflaman, están duras, calientes y generan dolor en el animal. Los gazapos están desnutridos. Las conejas afectadas están inquietas, pierden el apetito, rechazan a los gazapos y presentan las mamas calientes, turgentes, enrojecidas y dolorosas. La secreción láctea se convierte en un líquido cremoso, purulento y que enferma a sus hijos.

Prevención

Al realizar la cubrición la coneja suele estar lactante y en el momento de la palpación deberían observarse las mamas de las hembras como medida rutinaria.

La limpieza y desinfección de los nidales es primordial, así como la del suelo de la jaula de los machos, receptor de varias hembras y posible fuente de contagio; en caso de realizarse inseminación artificial deberá tenerse especial cuidado tanto con los machos como con el material de inseminación y el manejo que sobre él se realice.

No trasladar gazapos de una coneja enferma a otra sana. Evitar el contagio a través de las diferentes acciones de manejo (cubriciones, palpaciones) Debe observarse especial cuidado con la posible transmisión a través de la aplicación de inyectables a los animales (vacunas, antibióticos, hormonas, etc.) Por tanto siempre debe utilizarse una aguja por animal para cualquier inyección que se administre a un animal.

Tratamiento

La eliminación cuando el animal está afectado es una medida necesaria.

Aunque el conocimiento del germen causal mediante análisis y su antibiograma pueden ser de gran ayuda, el tratamiento general debería consistir en:

  • Vigilar las fuentes de contagio: Machos y hembras portadores, material sucio y contaminado.
  • Desinfectar a fondo el suelo de la jaula.
  • Inyectar, por vía subcutánea un antibiótico, preferiblemente de acción retardada. Se pueden emplear Penicilina-Estreptomicina, Espiramicina, Tilmicosina, Sulfamidas-Trimetroprim u Oxitetraciclina. La elección de uno de ellos y su momento de aplicación dependerá de la clínica y sensibilidades del germen implicado.
Toxemia de gestación o Cetosis
Etiología

Se trata sin duda del proceso metabólico más frecuente en cunicultura. Aunque puede darse todo el año, viene asociado normalmente a épocas de calor. Afecta principalmente a hembras de 1ª y 2ª gestación. El cuadro se presenta con muerte súbita de hembras gestantes, no lactantes. Mueren las hembras mas hermosas y gordas, en los días alrededor del parto y normalmente previos a él.

Debido a las elevadas necesidades energéticas de las conejas en el último tercio de gestación, estas requieren ingerir una notable cantidad de alimento; sin embargo el calor, la propia gravidez de la hembra, así como un exceso de peso en ella reducen drásticamente su ingesta con lo que se genera un déficit energético de la hembra que desencadena una utilización masiva de su grasa de reserva. El hígado es incapaz de metabolizar esta gran cantidad de grasas, lo que provoca una intoxicación endógena por cuerpos cetónicos, con muerte del animal.

Síntomas y lesiones

La presencia de hembras jóvenes gestantes y obesas debe prevenirnos de su posible aparición. Es característica la aparición de hembras muertas dentro del nido, o al menos parte dentro de él. No presentan ningún síntoma externo. En las lesiones se observa un engrasamiento generalizado, especialmente en cavidad abdominal, con presencia de grandes cantidades de grasa. A esto se acompaña un aumento del tamaño de hígado, presentando un color aclarado (aspecto de hígado cocido) y se rompe con facilidad, lo que comporta una degeneración grasa hepática.

Prevención

Pasa por un racionamiento adecuado y evitar la obesidad de los animales administrando en esta época un alimento equilibrado y bajo en energía.

Tratamiento

Administrar en agua al final de gestación soluciones energéticas (glucosa, propilenglicol, etc.) o bien inyectar en caso necesario soluciones energéticas y hepatoprotectoras en casos más avanzados.

Distocias (torsión de útero, prolapsos, etc.)
Etiología

Distocia es todo aquel parto que no sucede de forma normal o que no termina con el nacimiento de gazapos vivos y sanos. En cunicultura los problemas distócicos suelen terminar en partos con todos o parte de los gazapos muertos, si es que llega a finalizar el parto, y en la muerte de coneja y gazapos si este parto no se llega a producir. El origen de la torsión radica en un giro del útero, que puede ser de 180o o superior, en su sentido longitudinal. Este hecho imposibilita la salida de los fetos por la estenosis que se forma, lo que lleva a la muerte de hembra y gazapos. El prolapso de útero es una evaginación de este órgano, con su salida al exterior, no es mortal en primera instancia pero es necesario eliminar el animal afectado pues no resulta útil para la producción.

Prevención y tratamiento

La prevención de ambos procesos es difícil; en el caso de la torsión de útero resulta eficaz la inducción del parto con prostaglandinas el día 29 de gestación. Una vez desencadenado el proceso no existe ningún tratamiento eficaz para estas dos patologías.

Necrosis plantar (mal de patas)
Etiología

Son varias las causas que al final dan lugar a estas afecciones, siendo los gérmenes mas frecuentes los Gram+. El Staphilococcus aureus es el mas aislado aunque el anaerobio no esporulado Sphaerophorus necróphorus aumenta la gravedad de la necrosis.

Actúan como factores favorecedores el peso de los animales, el suelo inadecuado de las jaulas, la humedad, la suciedad y el frío en la explotación. La evolución de la enfermedad es en general crónica, apareciendo en los tarsos de las patas posteriores para, en función de la gravedad, producir ulceraciones y abscesos en todas las patas, y más raramente en boca y parte posterior del cuerpo.

Síntomas y lesiones

La inmovilidad, adelgazamiento y reacciones dolorosas indican la presencia del mal de patas. En las hembras la pérdida de fertilidad, mortalidad de las camadas e irritación, pueden alertar al cunicultor.

La observación de las patas nos diferenciara una sintomatología que puede ser local a base de costras secas y frías (asépticas o no infectadas), que no revisten complicaciones graves o de carácter más general, con costras tumefactas y húmedas (sépticas) agrietadas con exudado y abscesos.

Prevención

Al tener un componente hereditario es conveniente evitar la descendencia de los animales afectados y controlar el trofismo y la cantidad y calidad del pelo que recubre las plantas de las patas traseras de los mismos.

Evitar la humedad y asegurar una buena ventilación, así como la limpieza y desinfección de los suelos de las jaulas son atenciones principales. En caso de duda o en animales pesados, colocar un reposapatas en la jaula reducirá el problema.

Tratamiento

En las formas asépticas, mediante la colocación de reposapatas y aplicación local de una tintura desinfectante, puede desaparecer la costra con el tiempo. Cada quince días debe realizarse una limpieza y desinfección.

En las formas sépticas cicatrizar la herida mediante la aplicación con un spray de una solución antibiótica, antifúngica y cicatrizante. Puede asimismo ser necesario un tratamiento antibiótico vía parenteral. El tratamiento puede durar unos 15 días. No se descarta la eliminación de los animales muy afectados.

Sarna psoróptica (mal de orejas)
Etiología

El parásito causante es el acaro Psoroptes cuniculi que succiona la linfa, jugo tisular y sangre, para lo cual pican con sus quilíferos en forma de estilete en el estrato corneo de la piel. Los huevos suelen ser depositados en los bordes de las porciones cutáneas afectadas. Se desarrollan rápidamente, por lo común en una o dos semanas.

Síntomas y lesiones

La infestación se inicia por un ligero enrojecimiento de la piel del fondo de saco de la pared interna del pabellón de la oreja, al principio del conducto auditivo, y con el desarrollo de la parasitosis sobreviene irritación, prurito, inflamación, tumefacción, dolor y una secreción escamoso-ceruminosa, con acumulación de esta, que desborda al exterior. La enfermedad puede propagarse hacia el oído interno y ocasionar la muerte. Es una infección de desarrollo lento en la que el animal enflaquece. Los infestados, al principio, sacuden la cabeza débilmente, y más adelante con ruido de golpeteo de orejas; con las patas posteriores se rascan la cuenca auricular. Si tienen más atacada una oreja, inclinan la cabeza de este lado, aunque suelen tener afectación bilateral.

Prevención

Se vigilará el fondo de saco de la pared interna del pabellón de la oreja. Esta enfermedad, muy extendida, se debe a la falta de higiene y se puede evitar fácilmente observando de cuando en cuando (en la cubrición o en la palpación), y siempre al ingresar un ejemplar, el fondo del pabellón de la oreja en los individuos que se guardan para futuros reproductores, y aunque no se aprecien costras se debe aplicar  una pomada o emulsión antisárnica en el punto citado.

Tratamiento

Se procederá a la aplicación de pomada o emulsión antisárnica a todos los reproductores, complementándolo con la pulverización de productos antisárnicos sobre fosas, paredes, y material de cría. En general los productos más empleados son los organofosforados y las piretrinas. También puede ser necesario, en caso de infestación masiva de la explotación el tratamiento parenteral o en el alimento compuesto con una avermectina.

Sarna sarcóptica o de la piel
Etiología

El acaro Sarcoptes scabiei, variedad cuniculi, actúa en los estratos profundos de la piel causando intenso prurito, alopecia y aparición de costras blanco-grisáceas. Sus localizaciones más importantes son patas delanteras, hocico, orejas, pudiendo llegar a extenderse al resto del cuerpo. La poca sanidad e higiene en el conejar facilita la proliferación de estos ácaros cuyas hembras excavan galerías en la epidermis y depositan sus huevos mezclados con materia orgánica.

Síntomas y lesiones

Es una enfermedad parasitaria transmisible al hombre. Empieza en el extremo del hocico y se va extendiendo por labios, mentón, base de las uñas… El animal se rasca y las excoriaciones escamosas se recubren de costras grisáceas que van engrosándose hasta formar proliferaciones epidérmicas.

Prevención

Priman las medidas higiénicas y una buena alimentación. Se deben inspeccionar con regularidad a los animales, realizar cuarentena a los dudosos y de nueva adquisición y tratar de forma persistente y sistemática a los enfermos. Una desinfectación periódica a base de insecticidas-acaricidas en el ambiente del conejar previene este tipo de infestaciones así como evitar ratas y ratones junto a los animales domésticos: perros y gatos.

Enfermedades de todas las edades

Citaremos en esta sesión, las dos enfermedades víricas más temibles en la actualidad a pesar de que su incidencia es mínima en México. Es importante tener conocimiento de estas dos enfermedades para un diagnóstico temprano y total erradicación.

Otra enfermedad importante es la Dermatomicosis o Tiña, que se manifiesta en la piel de los conejos y está causada por hongos. Se caracteriza por su facilidad de contagio, incluso a las personas.

Sin duda, el mayor interés de este tercer acto son las enfermedades del tracto digestivo. Las diarreas de los conejos es uno de los fenómenos de más fácil y frecuente observación por parte de los cunicultores. Sea cual fuere su origen, estas diarreas pueden presentar un aspecto diverso: líquidas, semilíquidas, amarillo-claras, marronosas, oscuras, negruzcas, espesas, con mucosidad, con sangre, amarillo-verdosas, fétidas, pastosas, etc. Su evolución también es muy variada por oscilar de una presentación sobreaguda y mortal hasta crónica. Por la edad de su presentación.

Se puede dar tanto en los animales jóvenes como en los adultos, aunque en los primeros reviste mayor gravedad. En definitiva, el síndrome diarreico es sumamente variado tanto en su presentación como en su ulterior evolución.

El cunicultor tiene en sus manos un primer control del proceso evitando el estrés que pueden motivar el ambiente y el alimento. El suministro de agua limpia y sin contaminación y las conejas reproductoras sanas disminuyen en grado sumo los procesos diarreicos en los gazapos lactantes y de engorda.

La presencia de parasitismo interno o externo en los animales, los estados carenciales, los vicios de tirar el balanceado o comer el pelo, la presencia de cecotrofos en la fosa y la falta de crecimiento nos están indicando que la granja no anda bien y se puede originar un proceso diarreico en los animales.

Es importante no confundir un desequilibrio digestivo con una problemática infecciosa para evitar tratamientos erróneos, costosos y de consecuencias nefastas.

Mixomatosis
Etiología

El virus de Sanarelli, causante de la mixomatosis, es un Pox-virus que se puede propagar tanto por vía aerógena, por contacto directo entre los animales (exudados, acoplamientos,…) como por la acción de insectos picadores y chupadores cuya presencia depende de la estación del año y de las condiciones atmosféricas e higiénicas previas.

Sumamente contagiosa y mortal, ataca tanto a los conejos salvajes como a los domésticos. La incubación dura de tres a cinco días y la evolución de cinco a doce, por termino medio. Existen cuatro formas clínicas (aguda, subaguda, crónica y atípica)

En primavera y a finales de verano es cuando se observa mayor virulencia, especialmente en zonas húmedas y calurosas. La densidad de población favorece la expansión y desarrollo de esta enfermedad.

Síntomas y lesiones

La enfermedad se manifiesta con la inflamación de la conjuntiva, ojos lacrimosos y semicerrados, párpados hinchados y secreción purulenta; el animal va perdiendo visión, no come y anda vacilante, quedando ciego y depauperado, muriendo a los pocos días. Tiene las orejas calientes, hinchadas, caídas y dolorosas; la cabeza también aparece hinchada y edematosa, principalmente el hocico, que toma un aspecto monstruoso. Los órganos genitales y el ano están inflamados, la orquitis es enorme. Bajo la piel se forman unas nudosidades (mixomas), que se perciben fácilmente al tacto, de tamaño de una avellana y que pueden producir ulceraciones. En las orejas se aprecian muy claramente.

Se pueden apreciar los ganglios linfáticos regionales inflamados, congestión pulmonar y del bazo. En fases muy avanzadas pueden observarse petequias generalizadas.

Prevención

Como conservan el oído, los conejos de campo enfermos se dirigen hacia donde oyen ruidos, buscando instintivamente refugio y van a morir cerca de los caminos y de las casas de campo completamente extenuados. Se deben matar los animales enfermos y quemar los cadáveres o enterrarlos profundamente, con una capa de cal viva.

Los conejares cerrados estarán provistos de tela anti mosquitos en todas sus aberturas y se desinsectaran los locales, nidales y deyecciones presentes. Separar los animales sospechosos, desinfectar sus jaulas e incluso el ambiente con derivados fenólicos. Evitar suministrar forraje verde en épocas de mayor desarrollo de la enfermedad.

La vacunación preventiva es muy aconsejable, existiendo dos tipos de vacunas: las que contienen el virus del fibroma de Shope, heterólogas, y las que emplean el virus de la mixomatosis (virus de Sanarelli) atenuado, que se denominan homólogas. Todas las vacunas de mixomatosis son vivas, sin embargo difieren en la eficacia, rapidez de protección y duración de esta. Dependiendo de los factores y parámetros reinantes en cada explotación se utilizará una u otra. Se realizará una vacunación de los reproductores de 2 a 4 veces al año. Se aplica por dos vías, subcutáneamente en la región del cuello o espalda o por medio del Dermojet, aparato de vacunación intradérmica. Los gazapos de engorde no se suelen vacunar si no existe peligro inmediato de contagio, en este caso, podrán vacunarse a partir de los 26 días de edad, siendo en este caso más recomendable el empleo de Dermojet, al generar una protección rápida, aunque más efímera.

Tratamiento

No existe en la actualidad ningún tratamiento curativo eficaz. En caso de padecer la enfermedad, se extremaran las medidas profilácticas de higiene, exterminando toda clase de insectos continuamente, desinfectando todo el material que haya tenido contacto con animales enfermos y el ambiente cada dos días.

Se eliminaran los animales enfermos y sospechosos, destruyéndolos con fuego, a ser posible. Esta práctica debe ser diaria, mañana y tarde.

Puede vacunarse el conejar, intentando interferir al virus virulento mediante la vacuna. La reacción, en animales en periodo de incubación, puede ser espectacular y deberán ser prontamente eliminados.

Si el trabajo es eficaz, entre 15 y 20 días, puede normalizarse la situación. Sin embargo debemos mantener este sistema hasta llevar un mes sin la aparición de ningún caso clínico.

Todo lo dicho es válido para las formas clásicas, sin embargo debemos mencionar la forma Amixomatósica o Atípica, de presentación mayoritaria en explotaciones industriales. Es una variante del proceso caracterizada por unos síntomas respiratorios. Se observan animales afectados de blefaroconjuntivitis, diseña, congestión auricular y edema ano-genital, sobretodo en el post destete, aunque puede involucrar a toda la explotación, cursando en los adultos con pseudotumores cutáneos. La evolución de la enfermedad conlleva hacia un coriza infeccioso e incluso hacia una pasteurelosis.

La profilaxis y tratamiento son similares a los citados para la mixomatosis clásica. El contagio puede producirse sin necesidad de insectos vectores y puede presentarse durante todo el año, siendo las estaciones frías las de mayor riesgo.

Enfermedad vírica hemorrágica
Etiología

El agente causal es un Calicivirus de tropismo hepático, que afecta a conejos mayores de 25 días de vida y muy especialmente a reproductores, reposición y gazapos mayores de 50 días de vida. Está extendida por toda Europa y Asia, causando mortalidad tanto en conejos en producción industrial como silvestres.

Síntomas y lesiones

La enfermedad tiene un cuadro sobreagudo, con casi total ausencia de síntomas, los animales están unas horas postrados y tras este periodo tienen convulsiones, síntomas nerviosos y muerte. Pueden presentar sangre en la nariz como única lesión exterior; sin embargo los órganos internos presentan lesiones muy características como degeneración hepática con aumento de tamaño, aclaramiento y disminución de consistencia, petequias diseminadas por diferentes órganos como pulmón, timo, asas intestinales y musculatura, y finalmente congestión en otros órganos como riñones y bazo.

Prevención

Limitar la entrada de animales extraños a la explotación, control de vados, higiene y desinfección frecuente son medidas útiles pero la más eficaz es la vacunación de reproductores. Una sola dosis vacunal puede proteger de por vida a una reproductora pero para mayor seguridad se puede vacunarlas cada 6 meses. Las vacunas comerciales son inactivadas.

Tratamiento

Al tratarse de un proceso vírico, y además ser tan sobreagudo y grave no tiene ningún tratamiento eficaz. En caso de aparecer la enfermedad es necesario actuar en tres vías: Eliminación diaria de todos los animales muertos y sospechosos de la enfermedad, desinfección ambiental diaria y por último vacunación de urgencia de reproductores y gazapos de 25 a 40 días de vida. Esta pauta vacunal será necesario mantenerla en los gazapos vacunándolos a partir de 25 días de vida hasta que se cumpla un mes sin aparición de nuevos casos. La protección alcanzada con la vacunación se alcanza a los 5-6 días postvacunales.

Tiña o Dermatomicosis
Etiología

La causan hongos que atacan los folículos pilosos de la piel, generalmente en la cabeza y patas, aunque se pueden observar en todo el cuerpo. Aunque son varias las especies de hongos que pueden atacar al conejo, Trichophyton mentagrophytes y Microsporum canis son los más corrientes, siendo el segundo el más patógeno.

La tiña se transmite por contacto, a través de las esporas de los hongos, vehiculadas por el pelo, el material, los utensilios, el pienso… ratas y por el mismo hombre. Es muy contagiosa, incluso para el hombre. Se trata de una zoonosis.

El examen microscópico de las raspaduras de la piel de las zonas afectadas permite identificar el agente causante de la enfermedad, que se expande y desarrolla con facilidad cuando la humedad y temperatura son altas, existe una falta de higiene, hay roedores, perros y gatos entre los conejos, se utiliza paja guardada en estabulaciones de vacuno, etc.

Síntomas y lesiones

La piel esta inflamada en los puntos atacados y el animal se rasca con desasosiego. Se observan, mas adelante, zonas sin pelo, de crecimiento concéntrico, localizadas en las bases de las orejas y orbitas oculares, extendiéndose al hocico, alrededor de la boca, orejas, extremidades y por todo el cuerpo. Estas zonas alopécicas son de bordes definidos, circulares y algo rojizos, que pueden ulcerarse, llegando a formar costras.

Los gazapos al final de la lactación-inicio del engorde suelen ser los más afectados, o los que manifiestan más claramente la enfermedad. En las hembras, las lesiones se localizan en la zona ventral (zona mamaria), pudiendo no manifestar síntomas ni lesiones, y ser portadoras. Es un proceso no mortal.

Prevención

Aislar todo animal que presente el mínimo síntoma o duda. Realizar un raspado y en un envase cerrado, remitirlo al laboratorio para el diagnostico de la enfermedad. Evitar ratas y ratones en el conejar, explotaciones vecinas de terneros, pajas y henos de procedencia desconocida o almacenaje dudoso.

El control de pelo (preferiblemente por quemado una o dos veces por semana y la limpieza del conejar son primordiales, acompañados de desinfecciones con productos yodados y pulverizaciones con azufre. La aplicación tópica y local, con spray, de un antifúngico frente a los casos dudosos, suele ser también aconsejable.

Tratamiento

Si son pocos los animales afectados, lo mejor es eliminarlos y destruirlos, pasando a continuación a realizar una acción profiláctica enérgica complementada con el suministro de griseofulvina a través del pienso (en aquellos países donde esta molécula esté autorizada).

La resistencia de las esporas y micelios es elevada, el tratamiento es largo y la terapéutica difícil. Solo la persistencia en el trabajo y el tiempo, lograran resultados satisfactorios. Se eliminará el pelo dos veces por semana, pulverizando a continuación con un yodóforo y nebulizando posteriormente con azufre todo el ambiente, animales incluidos, dirigiendo los productos hacia el techo.

Se procederá  a la limpieza de excrementos, en el supuesto que esta no sea diaria y se hallen depositados en una fosa. Se evitará al máximo la suciedad y la humedad. La paja de los nidales se tratara con azufre permanentemente (unos 15 grs. al preparar cada nidal).

Se tratarán las zonas alopécicas mediante un antifúngico local. Esta acción será intensiva durante los tres primeros meses, de acción semanal los tres siguientes y se mantendrán periódicamente seis meses mas, aun sin observar animales afectados. El solo hecho de descuidar una semana de acción, puede representar el rebrote de la enfermedad.

Estafilococia o abscesos cutáneos
Etiología

El contagio por vía cutánea es importante ya que penetran bacterias a través de picaduras de insectos (en especial pulgas); de mordeduras o arañazos; por la acción de una cama de nido punzante, resultando también muy importante la transmisión a través de agujas hipodérmicas infectadas, o por la inseminación artificial o por transmisión sexual macho-hembra. Las hembras lactantes, con pezones heridos e infectados o portadoras del germen causal, pueden infectar a los gazapos.

Se caracteriza por la presencia de abscesos que pueden ser de diverso tamaño, localizados en el tejido subcutáneo del vientre, extremidades, zonas articulares y cara.

El germen causal es una bacteria Gram+ llamada Staphilococcus aureus, cuya agresividad estará condicionada a su patogenia, debilidad o inmunodepresión de los receptores y facilidades del medio.

Se aconseja, frente a dudas, realizar un análisis bacteriológico para conocer el germen causante, su poder patógeno, terapias más eficaces y distinguir la enfermedad de otros procesos bacterianos como pasterelosis, formas neoplásicas o tumorales, así como de procesos parasitarios.

Síntomas y lesiones

La forma cutánea se puede manifestar tanto en animales adultos como en jóvenes y lactantes. La lesión es una dermatitis purulenta, en la que se observan focos de pus encapsulados que al principio son calientes y dolorosos, para acabar fríos y fluctuantes. Suele presentarse en la cabeza y abdomen en los adultos, en las orejas y extremidades en los gazapos y en el pecho, cabeza y extremidades en los lactantes, midiendo desde unos milímetros hasta dos centímetros de diámetro.

Los animales, además de enflaquecer, pueden morir. Principalmente los más jóvenes. A veces se presentan formas septicémicas, observándose zonas y nódulos purulentos en órganos internos, especialmente frecuente es la pulmonar.

Prevención

Eliminar a los reproductores portadores y enfermos y/o evitar las lesiones mediante un control sistemático del tipo de cama, parásitos, suciedad, etc. La desinfección y la desinfectación son dos constantes que no deben olvidarse, utilizando derivados fenólicos y organofosforados o clorados principalmente. Emplear una aguja por animal para toda inyección que se aplique en la explotación y mantener un estricto control sanitario de los machos.

Tratamiento

Además de realizar un programa intensivo de desinfección y desinsectación del ambiente, excrementos, jaulas y nidales, convendrá realizar tratamiento antibiótico que puede realizarse por vía oral o inyectable, con productos eficaces frente a gérmenes Gram+. Normalmente se emplean penicilinas, Cefalosporinas y algunos macrólidos para la vía parenteral, destinándose las sulfamidas y macrólidos a la aplicación oral (agua o pienso)

No descuidar la observación en los reproductores de enfermedades como Rinitis, Pasteurelosis, Neumonias, etc. o sea, enfermedades bacterianas respiratorias que pueden agravar el proceso estafilocócico.

Diarreas inespecíficas
Etiología

Son varias y muy difíciles de definir e identificar con toda seguridad. Una vez se ha puesto en marcha el proceso que afecta principalmente a gazapos en el periodo del postdestete (40 días de vida), existe una proliferación de gérmenes que enmascaran el diagnostico y dificultan el tratamiento. Aunque Escherichia coli suele estar presente (en el 80% de los casos), las levaduras y muy concretamente el Saccharomyces guttulatus es huésped habitual. Desde la motricidad intestinal al cambio de pH o acidez estomacal y la estabilidad de la fibra bacteriana hasta la desamidación del colon, los cambios de alimentación (alimentos ricos en proteína y almidón) y climáticos, la composición de la dieta, la bulimia del destete, la calidad del agua, los parásitos internos y el lastre contaminado de la maternidad pueden conllevar a procesos diarreicos basados en heces acuosas, amarillo-claras, que, deshidratando los animales, estos mueren en poco tiempo.

Síntomas y lesiones

El síntoma principal son las diarreas generalmente liquidas que empapan la zona perianal, cola y patas traseras. Observándose también, según la virulencia y estado general del conejar, diarreas mucosas, negruzcas e incluso sanguinolentas. La perdida de apetito, enflaquecimiento y deshidratación son síntomas claros. El estómago puede estar lleno de líquido o de aire. El intestino delgado contiene líquido y su mucosa se desprende con facilidad. El ciego puede estar lleno de aire, con claro timpanismo.

Prevención

Al realizar el destete evitar motivos de stress y cambios de alimentación. Suministrar durante los primeros días del postdestete un producto antiestrés en el agua o a través del alimento.

Corregir con vinagre o ácido acético en el agua de bebida el pH (que deberá situarse por debajo de 6,5) o suministrar en épocas de cambios climáticos paja para mejorar la motricidad y flora intestinal. Evitar forrajes en mal estado y piensos enmohecidos o que sean rechazados por los animales.

Observar las heces, que deben ser duras, redondas y secas, desconfiando si aparecen cecotrofos (heces blandas), heces enlazadas o arrosariadas, heces pequeñas arrugadas, negruzcas y muy duras, síntomas inequívocos de desequilibrios digestivos.

Tratamiento

Se impone un cambio brusco de alimentación o de ambiente, a la vez que se remiten animales afectados y agua al laboratorio para su análisis.

Será en función de los gérmenes hallados, su antibiograma y la calidad del agua de bebida, que se determinara el tratamiento adecuado que en algunas ocasiones deberá estar dirigido hacia los reproductores en lugar de tratar a los gazapos enfermos. Generalmente se emplean Aminoglucósidos, Colistina y Quinolonas por vía oral.

Enterotoxemia
Etiología

La Enterotoxemia es una toxi-infección provocada por dos tipos de Clostridium: perfringens (tipos A, B, C y D) y spiroforme. La enfermedad es provocada no por el germen directamente sino a través de las toxinas producidas por él. Puede confundirse con otras infecciones gastroentéricas. Por tales circunstancias resulta muy difícil una valoración estadística separada de frecuencias.

Los factores nutricionales juegan un papel fundamental: falta de agua, cambios de alimento, sobrealimentación, alimentos en mal estado, ricos en proteína o carbohidratos (MLN), falta de fibra, los cambios climáticos bruscos, calor principalmente. Las parasitosis y el abuso y uso de antibióticos inadecuados para el conejo (Lincomicina, Amoxicilina, Penicilinas) también favorecen claramente la aparición de las enterotoxemias.

Síntomas y lesiones

Ataca gazapos y adultos, y entre estos principalmente a las hembras en lactancia de 8 a 30 días después del parto. La infección se presenta preferentemente desde finales de invierno hasta inicios de verano. En los conejos atacados aparece una súbita y profunda postración; no comen ni beben, se detienen las funciones digestivas, y como consecuencia se forman gases que distienden el estomago e intestinos, y el abdomen se abulta extraordinariamente, se timpaniza; la temperatura del cuerpo disminuye hasta alcanzar 36 a 35’5º C. La enfermedad evoluciona en 4 a 5 días y ordinariamente muere el animal.

En las hembras lactantes se presenta una agalaxia completa. En algunos casos el estreñimiento intestinal cede; el vientre se relaja y sobreviene una diarrea fétida, que ensucia los alrededores del ano y parte posterior del cuerpo; asimismo termina con la muerte. Es posible observar también alteraciones nerviosas.

Se declara la enfermedad por una enorme proliferación de Clostridium perfringens en el intestino e incluso en órganos parenquimatosos de animales recién muertos o en avanzado curso de la enfermedad. En la necropsia se observa gran dilatación de los intestinos, meteorismo, con las paredes hemorrágicas o ulceradas. El hígado esta degenerado, de aspecto friable, con focos necróticos. La vesícula biliar muy dilatada. Los riñones aparecen grisáceos y tumefactos. Los ganglios mesentéricos y el bazo se hallan hipertrofiados. En el caso de la Enterotoxemia por Clostridium spiroforme es característico el edema de la pared del ciego, junto con zonas hemorrágicas más o menos extensas de la pared cecal.

Prevención

No hay tratamiento preventivo específico. El cunicultor no debe administrar alimentos fermentables; ha de poner a disposición de los animales algo de paja y heno, para evitar una excesiva ingestión de alimentos concentrados en épocas de casuística y se atender  rigurosamente a las reglas de higiene en general. La profilaxis vacunal mediante la inoculación por vía subcutánea a los animales de toxinas inactivadas, no suele garantizar la prevención si no se corrigen o controlan los factores externos.

Tratamiento

Al instaurarse la enfermedad, se aislaran los animales que aparezcan afectados y se cambiara la dieta alimenticia aumentando el aporte celulósico y disminuyendo el proteico y las materias extractivas libres de nitrógeno, suministrando un par de días absorbentes intestinales y/o purgantes salinos. A continuación un tratamiento oral a base de Dimetridazol o Metronidazol (en los países donde esté autorizado), suele ser efectivo. La acidificación del agua de bebida, junto con la supresión de toda terapia antibiótica vía oral, es una medida imprescindible para el control del proceso.

Enteritis mucoide
Etiología

La aparición del cuadro clínico parece requerir la actuación de factores de stress. En el intestino de los animales sometidos a una dieta rica y monótona se produce, al parecer, una alteración del equilibrio bacteriano, con las subsiguientes modificaciones metabólicas. Cursa con diarrea de aspecto gelatinoso o mucoso, siendo el agente causal el Escherichia coli (de tipo enterotoxigénico), aunque también pueden aislarse diversos Clostridium (piliformis, spiroforme, etc.), Saccharomyces, etc., quedando la duda si la multiplicación de gérmenes es mas una consecuencia que una causa.

La disminución del peristaltismo intestinal, provocando estreñimiento y constipación, además de alimentos en mal estado (tanto sólidos como agua), dietas desequilibradas, temperaturas extremas y falta de higiene, son factores que coordinados por el stress pueden favorecer la aparición de heces mucilaginosas.

Síntomas y lesiones

Ataca principalmente a los gazapos de tres a ocho semanas de edad. Se manifiesta con meteorismo, diarrea mucosa y sanguinolenta, enflaquecimiento y gran postración, ocasionando una elevada mortalidad en un breve periodo de tiempo. El cuadro lesional, de enteritis catarral hemorrágica, es el que da nombre al proceso. En los animales adultos, el vientre recogido o hinchado, la sed, enflaquecimiento, rechinar de dientes y debilidad general son síntomas que encaminan a los conejos, hacia la muerte en pocos días.

El intestino delgado presenta contenido mucoso (enteritis catarral) e inflamación, el ciego presenta un proceso inflamatorio y dilatación con visualización de estrías hemorrágicas en su pared, contenido líquido y gas llegando hasta la meteorización; el colon suele estar hemorrágico presentando secreción mucosa y líquido.

Prevención

La alimentación y el ambiente juegan un papel decisivo para mantener controlada la situación. Frente a una alteración ambiental o una alimentación incorrecta, distinta o adulterada, si se produce un motivo de stress (manipulación inhabitual, ruido extraño, visitas, etc.), puede desencadenarse la enfermedad. Así, el control sanitario del agua de bebida y del alimento, la higiene del conejar y la vigilancia de los factores de confort, son decisivos para evitar la enfermedad.

Tratamiento

La disminución de la dieta proteica y el suministro de fibra será la primera actuación que ira seguida de una revisión del parasitismo interno (especialmente coccidios y nematodos), para garantizar su ausencia. De existir tal parasitismo, se tratara convenientemente antes de pasar a la acción curativa de la enteritis basada principalmente en la utilización de antibióticos de los cuales, la asociación de la Neomicina con la Tetraciclina, suele ser muy eficaz. También es posible emplear otros Aminoglucósidos (Apramicina, Gentamicina, Estreptomicina, Espectinomicina) en sustitución de la Neomicina.

Colibacilosis
Etiología

Este proceso puede tener un carácter multifactorial o bien estar provocado por serotipos de E. coli de tipo específico y de alto poder patógeno (O15, O26, O103, O109, etc.). En cualquier caso pueden afectar desde a gazapos lactantes hasta engorde e incluso reproductores. Como agente causal se encuentran diversos serotipos de Escherichia coli. Causas ambientales y alimenticias predisponen a través de factores psicosomáticos y nutritivos, con respecto al pH del ciego y el desequilibrio de los ácidos grasos volátiles, a la proliferación de E. coli en el interior del aparato digestivo. Todo conejo es portador de E. coli en su flora bacteriana digestiva, aunque en bajas concentraciones. Una proliferación en tasas superiores a 10e6 determina el desarrollo del proceso. Un mal manejo, el estrés, una baja inmunidad, la inmadurez digestiva, las alteraciones alimenticias, el síndrome respiratorio presente en las maternidades, y un largo etc. serán causas predisponentes.

Síntomas y lesiones

Diarrea acuosa y muerte. Los animales se postran en la jaula. No hay reducción en el consumo de alimento. Presentan diarrea amarillenta con hinchazón del vientre y deshidratación cuando son lactantes, diarrea liquido amarillo-clara al destete y diarrea oscura y pastosa cuando tienen de 40 a 50 días de vida. Las mortalidades serán mas o menos importantes en función a las colonias de E.coli por gramo (u.f.c.) que posean en el tracto digestivo, así como de la cepa implicada, pudiendo partir de un 5% y llegar a superar el 50% de mortalidad.

En la necropsia de los animales lactantes se aprecian hígados ligeramente anaranjados y enteritis aguda de tipo catarral o hemorrágico. Ausencia de lesiones en la mucosa cecal y en otros órganos. En los animales de engorde se aprecia una marcada enteritis y tiflitis catarral o hemorrágica aguda. Fuerte inflamación de los linfonódulos mesentéricos y de las placas de Peyer zonales, asimismo pueden encontrarse focos necróticos y úlceras estomacales.

El diagnóstico es complejo ya que en una investigación bacteriológica en cualquier proceso diarreico aparecen las E.coli. Puede haber confusión clínica y lesional con coccidiosis intestinal, enteritis mucoide, etc.

Prevención

Mantener siempre a las hembras reproductoras sanas. La mayoría de procesos colibacilares tienen su origen en los progenitores que, al ser adultos y más resistentes, no presentan la enfermedad pero si, transmiten contagio a sus descendientes. Un cambio del alimento y de las condiciones ambientales suele surgir buen efecto. Suministrar paja de cereal enriquece la dieta en fibra y mejora el tránsito digestivo. Vigilar que el agua de bebida no este contaminada, manteniéndola clorada y con un nivel de Ph ácido. Enriquecer la flora digestiva con prebióticos o probioticos también ayuda.

Tratamiento

Difícil por el carácter multifactorial en unos casos y por la presencia de cepas de alto poder patógeno en otros. La aplicación de productos terapéuticos puede, en algunos casos, ser arma de doble filo y en lugar de corregir el problema, acentuarlo y potenciarlo. No obstante, algunos antibióticos (Aminoglucósidos, Quinolonas y Colistina) pueden, una vez corregidas las causas predisponentes, frenar las diarreas. El gran problema para la recidiva del proceso estriba en el comportamiento portador de las reproductoras.

Salmonelosis
Etiología

Enfermedad aguda que afecta a conejos de todas las edades, causada por diferentes especies de Salmonella. Este germen no se presenta de forma natural en el intestino del conejo, la entrada a la explotación se realiza a través principalmente de tres vías: pienso contaminado por Salmonella, roedores presentes en la explotación y aves con acceso al interior de la granja.

Síntomas y lesiones

Esta enfermedad presenta una alta variabilidad dependiendo de la edad de los animales infectados. Así en gazapos lactantes predomina la diarrea verdosa, le lesión inflamatoria en intestino delgado, ciego y la peritonitis fibrinosa; en el caso de los gazapos de engorde es más frecuente la diarrea de color oscuro, y la presencia de nódulos blanquecinos en la pared del ciego y del apéndice cecal; si por último la enfermedad afecta a las reproductoras predominan los abortos y las piometras, con abundante diarrea negra. En todos los casos es una grave enfermedad que provoca elevadas tasas de mortalidad en caso de no tomarse medidas correctivas.

Prevención

Debe pasar por controlar las vías de entrada de la enfermedad (pienso, roedores, aves). Mantener unas correctas condiciones higiosanitarias.

Tratamiento

En un primer momento se debe aplicar un tratamiento de urgencia, a base de Aminoglucósidos y Quinolonas, tratamiento que debe mantenerse cierto tiempo. Debido al carácter recurrente y recidivante del proceso, es de elección la elaboración de una autovacuna específica para aplicar a los reproductores, es el único mecanismo que realmente es capaz de eliminar el proceso de una explotación.

Enterocolitis epizoótica del conejo
Etiología

Se trata de un complejo patológico, aparecido de forma pandémica en 1996, que hoy se encuentra extendido por toda Europa. Afecta únicamente al conejo en producción industrial, generando mortalidades de hasta el 80% en caso de no aplicarse tratamiento. Padecen este proceso los gazapos lactantes a partir de 15 días de vida, los reproductores y muy especialmente los gazapos de engorde. Es una enfermedad de etiología desconocida hoy día, aunque parecen estar implicadas bacterias del género Clostridium. La enfermedad provoca una paralización en la motilidad de determinados tramos intestinales, especialmente del ciego, con posterior impactación por absorción de líquido en ciego.

Síntomas y lesiones

Los animales enfermos dejan de comer, padecen una progresiva dilatación abdominal con borborismo, rechinan dientes, tienen hipotermia, acidosis metabólica y por palpación presentan una masa dura en el lado derecho del abdomen. Adelgazan rápidamente y mueren. Un animal afectado raramente se recupera. Podemos observar moco de gran consistencia en las fosas o incluso salir con las heces. Lesionalmente los animales no tienen comida en el estómago, tan solo líquido y gas; el ciego está aumentado de tamaño, de contenido oscuro, impactado y con gas; el colon puede presentar moco gelatinoso en su interior. La reacción inflamatoria en intestino es muy leve en este proceso.

Prevención

No existe vacuna ni una prevención específica para su control, sin embargo las medidas higiénicas, la banda única con salida del cebo completo y limpieza posterior, el control térmico con temperaturas confortables y las medidas nutricionales con alimentos donde limitemos los niveles proteicos y de almidón y donde incrementemos las tasas de fibra efectiva, todos ellos tienen cierta importancia en el control del proceso.

Tratamiento

La base de la terapia frente a enteropatía o enterocolitis consiste en la metafilaxia, esto es en mantener una terapéutica continuada antes de que se desencadene el proceso y que evite que este se desarrolle. Una vez que se enferman los animales, su control es muy difícil. Los antimicrobianos más eficaces y utilizados para el caso son: Bacitracina de Zinc, Tiamulina, Valnemulina, Tilmicosina, Tilosina y Oxitetraciclina. Como vemos todos ellos de eficacia probada en gérmenes Gram+ como son los Clostridium. En ocasiones es necesario realizar una terapia combinada de alguno de los anteriores con otros productos como alguno Aminoglucósidos, Colistina o Quinolonas.

Patologías no infectocontagiosas

Existen en cunicultura numerosas enfermedades no infecciosas que provocan grandes problemas en las granjas y que, a menudo, el cunicultor las atribuye a causas terceras obviando su responsabilidad en el manejo. Muchas de estas patologías pueden ser corregidas con unas atenciones externas y extremando los cuidados.

Hablaremos de las más casuales aunque, en la mesa redonda, surgirán múltiples patologías que, sin ser de gravedad, también son observadas en nuestros conejares.

Desde las enfermedades orgánicas digestivas, helmintiasis no digestivas, enfermedades nerviosas, de la nutrición, anomalías del comportamiento materno… hasta las dermatológicas presentaremos una muestra significativa en esta última exposición. Será en este último Acto donde esperamos la aportación de los asistentes presentando casos vividos para que nuestra Mesa de Patólogos pueda despejar dudas y acertar tratamientos.

Solo nos queda recordar las medidas higiénicas más aconsejables:

  • Limpiar comederos y bebederos periódicamente.
  • Limpiar y desinfectar las jaulas en cada ciclo.
  • Limpiar y desinfectar correctamente los nidales después de cada uso.
  • Limpiar y desinfectar la nave o galpón evitando polvos, pelos y telarañas.
  • Evitar humedades en los fosos de las deyecciones
  • Desinfectar, desinsectar y desratizar el conejar sistemáticamente.
  • Asegurar la potabilidad del agua de bebida
  • Sacrificar y destruir a los animales con enfermedades contagiosas.
  • Guardar el alimento en sitio fresco y seco evitando contagios.
  • Procurar unas condiciones ambientales óptimas en el conejar.
Golpe de calor
Etiología

Proceso evidentemente veraniego poco frecuente pero muy peligroso por la rapidez de su aparición y las graves perdidas que puede ocasionar. Puede afectar a animales de cualquier edad (lactantes en nido, reproductoras y gazapos de final de cebo especialmente).

El mayor peligro se produce en la primera oleada de calor del año, pues está demostrada una adaptación progresiva de los animales a nuevos picos térmicos.

El conejo no suda y por tanto tiene dificultad para eliminar el exceso de temperatura. Los mecanismos que emplea para ello son la vasodilatación periférica (principalmente auricular) y el incremento de la frecuencia respiratoria. Ante una temperatura muy elevada el animal es incapaz de eliminar el exceso de calor por lo que se incrementa su temperatura corporal hasta un nivel incompatible con la vida.

Prevención y tratamiento

En caso de un posible golpe de calor debemos intentar reducir la temperatura de la explotación (incremento de humedad y ventilación, etc.), si es necesario mojar los animales ligeramente, asimismo es eficaz hacer beber a los animales agua muy fría y administrarles por vía oral algún estimulante cardiorrespiratorio (Etilefrina, Cafeína) o algún antitérmico (ácido Acetil Salicílico) durante las horas previas y durante el calor más intenso. Retirar la mayor parte del material del nidal (paja, pelo, viruta, etc.) es suficiente para prevenir su aparición en lactantes.

Anomalías dentarias
Etiología

Pueden ser varias y no necesariamente estar relacionadas entre sí. Un origen hereditario junto a la edad y la alimentación son las más frecuentes.

La causa genética provoca la aparición de dientes largos por maloclusión dental. La alimenticia, debida al suministro de alimentos inadecuados que el conejo no puede roer, supone que no se desgasten correctamente las piezas dentarias. También la carencia de vitamina D y un desequilibrio mineral favorecen la malformación. La edad puede conllevar a una osteodistrofia con un mal acoplamiento de las piezas dentales. Las infecciones periodontales atribuidas a infecciones bacterianas pueden afectar a los senos maxilares.

Síntomas y lesiones

Para el cunicultor practico, interesa especialmente la malformación o excesiva longitud de los incisivos que, con el paso del tiempo, llegan a dificultar la toma de alimento. No obstante citaremos otras lesiones como abscesos mandibulares y maxilares que son formaciones de nódulos sépticos en la raíz de las piezas dentarias. Tumores maxilares con hinchazón o tumefacción de la cabeza o cuello. Abscesos gingivales causados por laceración directa de las piezas mal ocluidas sobre los tejidos blandos de la boca. Sialorrea con pérdida abundante y aparente de saliva por las comisuras labiales.

La dificultad para la aprehensión y masticación de los alimentos puede inducir a una anorexia acentuada y diarrea. Las hembras producen poca cantidad de leche, sufren decaimiento e infecundidad. En casos graves puede provocar inanición absoluta.

Tratamiento

Cortar los dientes con unos alicates de corte y colocar un leño en la jaula para que al roer, limen los dientes cortados. No se aconseja guardar crías para la reproducción de los animales afectados ya que puede deberse a genes recesivos, con lo que esta malformación se transmitiría a sus descendientes.

Canibalismo
Etiología

En ocasiones, se observa que la camada integra o algún gazapo es devorado total o parcialmente por la madre.

Las causas son varias, debiendo diferenciar su origen:

  • Parto defectuoso. Si la hembra pare los gazapos muertos, puede provocar en la madre un efecto instintivo de limpiar el nido. También podría ser debido a trastornos del metabolismo y hormonales. Incluso podríamos añadir el vicio.
  • Frío. Cuando los gazapos de la camada quedan fríos, la madre no los acepta y acostumbra a retirarlos del conjunto. A partir de este momento, juega con el cuerpo extraño y lo va comiendo. Este hecho ocurre tanto por nidales mal construidos y con exceso de humedad como por arrastre de algún gazapo al exterior del nido cuando la hembra sale de él de forma violenta. También debido a un mal diseño del nido.
  • Falta de agua. Principalmente al momento del parto. Una vez la hembra ha parido lo primero que hace es beber. De no encontrar el liquido elemento, puede reaccionar de forma violenta arremetiendo contra sus gazapos y comiendo parte de ellos.
  • Predadores. Son varios los animales predadores del conejo. Desde los gatos hasta las ratas y otros mamíferos o reptiles.
  • Alimento. Una alimentación defectuosa, en mal estado o carencial, puede también provocar un canibalismo incontrolado en las hembras lactantes.
  • Cama del nido. Además de provocar partos inviables, puede ser motivo de rechazo de la camada ya sea dentro del nidal o porque la coneja pare a sus gazapos fuera de él quedando estos fríos.
  • Estrés. Cualquier motivo estresante también puede provocar canibalismo.
  • Tratamiento inadecuado. Sobretodo a partir de una inyección intramuscular mal aplicada o con un producto doloroso. El animal, en este caso, se come su propio pie.

Es importante atender al manejo frente a la mayoría de causas que provocan canibalismo y no tanto pretender subsanarlo con tratamientos medicamentosos.

Cisticercosis
Etiología

Enfermedad muy extendida en granjas rurales cuando existe la presencia de perros o gatos en ellas que son alimentados con conejos muertos o sus vísceras y donde estos no se desparasitan periódicamente. En el carnívoro, como hospedador definitivo, se desarrolla la tenia adulta (Taenia pisiformis) en su intestino; esta pone huevos que a través de diferentes vías llegan a ser ingeridos por el conejo. Estos huevos atraviesan la pared intestinal, llegan al hígado migrando por su parénquima y salen a la cavidad peritoneal en forma de larva como pequeños nódulos de forma redonda-ovalada con una capa conjuntiva consistente. Se realiza la infestación mediante ingestión de los huevos de Tenia a través de vehiculadores (diminutos crustáceos) con el agua de bebida y por las heces. Los huevos de anoplocefalidas son muy resistentes a los agentes químicos y pueden vivir durante largos periodos de tiempo.

Síntomas y lesiones

En animales jóvenes se aprecian trastornos intestinales, pudiendo presentarse diarrea o estreñimiento. Abdomen dilatado, anemia, hidremia, estados convulsivos, parálisis del tercio posterior, trastornos del crecimiento y enflaquecimiento. En casos graves, incluso, la muerte por peritonitis como consecuencia de perforaciones de la pared intestinal.

Las larvas se ordenan como un racimo de uvas como ojos de pescado debajo del estomago. Originan en la superficie del hígado conductos de perforación sinuosos o a manera de rayas de tono rojizo si es una infestación reciente y blanquecina si es antigua.

Prevención

Medidas preventivas sobretodo. Conviene no suministrar estos conejos a los carnívoros domésticos ni verterlos al basurero. Hay que destruirlos ya sea quemándolos o enterrándolos con una capa de cal viva. Desparasitar a los perros con Praziquantel cada 3 meses y no dejar que entren en el conejar ni en los almacenes de alimento, paja, etc., es otra medida preventiva eficiente. La eliminación de heces y una estricta desinfección, ayudaran en la prevención.

Tratamiento

No existe un tratamiento efectivo. La lucha preventiva y el paso del tiempo, deberán corregir el problema.

Hidrocefalia

Se presenta en animales recién nacidos. Tienen la cabeza abultada y llena de líquido, habiendo desaparecido el encéfalo. Estos animales presentan altísima mortalidad.

Es debido a una carencia o a un exceso de vitamina A. Cuando la alimentación no está bien equilibrada y no se usan piensos compuestos el problema suele ser más visible y generalmente debido a carencia. Para ello la mejor solución en alimentaciones de traspatio con subproductos de deshecho y hierbas, es aportar algún alimento rico en vitamina A, como la zanahoria y buen heno de prado.

Malafagia o ingestión de pelos

Conocido también como Tricobezoares gástricos, se basa en una deficiencia en el aporte de fibra en la ración y la consiguiente comida anárquica de pelos que intenta compensar dicho déficit. Estos pelos se acumulan en el estomago formando una pelota dura que obstaculiza el píloro y la salida del alimento.
Los animales afectados, suelen adelgazar presentando inapetencia, estreñimiento y llegando a morir por lo que es necesario un aporte de fibra con henos y hierbas de calidad para evitar estos procesos.

Paraplejia del tercio posterior
Etiología

Pueden ser traumáticas por fractura espinal debida a un mal manejo al agarrar a los animales, por golpes que se pueda dar los propios animales en la jaula, por aplastamiento de los gazapos lactantes al ser pisados por la hembra, o por hernia discal cuando los conejos ocupan jaulas demasiado pequeñas originándose una debilidad vertebral.

Otras causas se deben buscar por abscesos espinales debidos a estreptococos o estafilococos y por problemas entero tóxicos que pueden producir neurotoxinas paralizantes.

Síntomas y lesiones

Se manifiesta por alteraciones postulares y parálisis flácida de las extremidades posteriores, adoptando la posición ladeada (de sirena), posición de perro sentado o de sapo. Por lo general se aprecia una paraplejia rígida o flácida, con o sin incontinencia fecal o urinaria.

Prevención

Al ser considerado un accidente, si proliferan los casos en un conejar, se deberán extremar las atenciones en los siguientes puntos:

  • Los pisos de las jaulas
  • Como se agarran los animales para su traslado.
  • Presencia de animales extraños, predadores o ruidos anómalos que asusten intensamente a los animales.
Tratamiento

Las formas paralíticas del tercio posterior son, en general, irreversibles. Se aconseja eliminar a los animales afectados.

Pica o malacia
Etiología

Las mordeduras pueden ser notorias en las extremidades y en las orejas. Son debidas a mordiscos entre machos debidas a jerarquía, por peleas entre las hembras por celo o por defender a sus camadas y por hacinamiento en los gazapos de engorde. Puede ser motivado por una deficiencia alimentaria tanto cualitativa como cualitativa debida a un escaso nivel de proteína y sobretodo a una carencia mineral, en especial de cloruro sódico (sal).

Síntomas y lesiones

Por mordedura de la propia piel o la de los demás aparecen heridas que en algunos casos se traducen en infecciones secundarias purulentas. Es importante no confundir con la estafilococia, aunque a veces esta pueda aparecer como consecuencia de las heridas infectadas.

Prevención

No agrupar nunca animales adultos en una misma jaula. Respetar la densidad de espacio en los engordes de un máximo de 45 Kg. peso vivo por metro cuadrado.

Tratamiento

Suplementar la ración con aporte de proteína. Suministrar piensos compuestos. Colgar bloques de sal y minerales en las jaulas cuando la alimentación sea casera.

Pseudomoniosis
Etiología

La Pseudomoniosis del conejo esta producida por el bacilo Pseudomona aeruginosa y es debida a un exceso de humedad continuada en pelo y piel. Cuando los animales se arriman a los puntos de agua (bebederos) y mojan en ellos sus pelos de forma permanente puede desarrollarse la enfermedad.

Síntomas y lesiones

Se presenta en forma de zonas anfractuosas que expiden un liquido de coloración azul verdoso y de muy mal olor. El pelo se desprende quedando visible la piel afectada. La enfermedad evoluciona con bastante rapidez, partiendo de la zona húmeda para extenderse por todo el cuerpo, provocando la muerta del animal.

Prevención

La prevención más eficaz consiste en separar al animal de la fuente de humedad. Solo con esta acción el proceso remitirá.

Tratamiento

La Neomicina en tratamiento tópico es un buen remedio, aunque provocar una depilación de la zona afectada al inicio de la enfermedad aplicando un producto desinfectante concentrado, también suele cortar el proceso.

Trastornos carenciales
Etiología

Las deficiencias alimenticias en cuanto a nutrientes son la causa mas frecuente de toda una serie de manifestaciones que muy bien pueden confundir al cunicultor respecto a otras enfermedades mas importantes. El escaso aporte de vitaminas (A, D y E), minerales (hierro, cobre, yodo, azufre, fósforo y calcio) o de algunos aminoácidos esenciales (lisina, metionina, cistina, arginina y treonina) en la dieta diaria puede conllevar a un estado carencial.

Síntomas y lesiones

La anemia seria el principal síntoma. A partir de este estado de debilidad, pueden aparecer alteraciones cutáneas, trastornos del crecimiento, parálisis del tercio posterior, incoordinación de movimientos, convulsiones, raquitismo, esterilidad, abortos, mortinatalidad, agalaxia e inanición.

Prevención

Con el suministro de piensos compuestos equilibrados se corrige, en gran medida, este problema. Cuando la alimentación es casera, conviene suministrar una dieta variada e incorporar periódicamente complejos vitamínico-minerales en el agua de bebida o en forma granulada.

Tratamiento

Deberá tratarse cada caso en particular en función a la carencia estimada o detectada. Una correcta y balanceada alimentación corregirá estos problemas.

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