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15 noviembre 2006

El paquete familiar en cunicultura

Hemos observado en varios países de América latina una práctica social, que incluso se ha descrito en anteriores números de esta revista, destinada a la consecución de carne (proteína) entre la población más necesitada y sin o con escasos recursos. Se trata de proveer a las familias rurales de una modesta unidad cunícola formada por 3 hembras y 1 macho para que inicien una producción familiar orientada a conseguir gazapos para su consumo. En la mayoría de los casos esta iniciativa, muy loable sea dicho de paso, ha fracasado. Y lo ha hecho por varios motivos:

  • Hambre (se comen a los reproductores)
  • Incapacitación (desconocen el manejo)
  • Recursos (no tienen con qué alimentarlos)
  • Improductividad (las hembras no son productivas)
  • Sanidad (los animales enferman y mueren) etc.

Una vez analizados los pros y contras, hemos confeccionado un paquete familiar básico y de futuro, es decir, que pueda establecerse con pocos recursos y en el que se puedan adoptar las pautas de un manejo racional y moderno con miras a una seguridad productiva e incluso a un crecimiento progresivo.

¿Cómo producir un conejo diario?

La primera intención de la presente exposición está orientada al desarrollo de la actividad cunícola en zonas o países con poca tradición en la cría y explotación de conejos para carne, o con escasos recursos económicos, o con necesidades de proteína animal en su dieta alimentaria.

Producir conejos debería ser una práctica rentable para cualquier economía, fuera cual fuere su orientación futura, aunque el punto de partida o denominador común debería consistir en la aceptación de la carne de conejo como producto apreciado en la comida familiar. Conviene por lo tanto saber y divulgar como se cocina la carne de conejo.

¿Cómo se cocina el conejo?

Así pues, iniciamos este trabajo ofreciendo sugerencias sencillas y prácticas de como cocinar la carne de conejo.

Conejo cocido con verduras

Utilizaremos animales adultos, de rechazo por improductivos en la granja. Estos animales suelen tener la carne muy dura y por lo tanto, presentan una difícil aceptación en la cocina.

Si la carne se hierve, se vuelve jugosa y tierna siendo bien aceptada tanto por los mayores con dificultad de masticar como por los más pequeños de la familia. Al tener la carne de conejo poca grasa, el cocido resulta muy dietético, un tanto insípido corregido por las verduras y la sal, pero muy positivo en lo que se refiere a la salud. No obstante, se puede mejorar la palatibidad y densidad, mediante la incorporación de un hueso de jamón o panceta de cerdo.

Conejo joven al carbón, a las brasas o asado (parrillada)

Previo a su cocción, la carne de conejo debe macerarse con jugos ácidos: limón, naranja… o con bebidas alcohólicas: ron, o cerveza, o vino…; durante un mínimo de 12 horas.

A continuación, una vez sazonada, colocarla a la parrilla, para su cocción lenta.

Conejo joven a la cazuela

Mejor una cazuela de barro pero no imprescindible. Se corta la carne de conejo en 6, 8, 10 o 12 porciones, se sala y se coloca en la cazuela junto al aceite o grasa y 3 o 4 cebollas cortadas en rodajas. Todo en frío y a fuego medio. Se remueve a menudo hasta que la carne se vuelve blanca. A partir de este momento se le añade un vaso de vino o brandy o ron y tapando la cazuela se deja cocer durante 1 hora y 15 minutos a fuego muy lento, removiendo de vez en cuando vigilando que no quede muy seco, en este caso añadir agua o caldo.

Para comer el conejo, debemos producirlo

1 gazapo por dia = 2 Kg peso vivo = 1’100 Kg de carne

Se necesitan 10 hembras reproductoras y 2 machos que se alojarán en 12 jaulas de unos 0’40 m 2 a 0’50 m 2 cada una.

Se constituyen lotes de 4 hembras que se presentarán a los machos en un mismo día (1 salto del macho por hembra). Para asegurar la receptividad (aceptar al macho) de las hembras se optará por un manejo de apoyo alimenticio asegurando que desde el parto hasta la cubrición la hembra esté bien alimentada (no le falte comida) y le suministraremos durante los 3 días antes de la cubrición, dos ramitas diarias de perejil o un puñado de alfalfa verde. También se asegurará la receptividad mediante el manejo de la lactación controlada provocando el bioestímulo. Para ello, desde el día después del nacimiento de los gazapos (parto) hasta el día 9 después del parto se evitará que la hembra pueda acceder al nido. Para ello se cerrará su abertura o se sacará de la jaula a diario. Sólo se permitirá a la hembra un acceso controlado diario de unos 10 a 30 minutos de preferencia por la mañana. El día 10 postparto, la hembra no amamanta a su criía. Y el día 11, después de amamantar a la cría, la hembra se presenta al macho para su cubrición.

Con este manejo se consigue mejorar la receptividad y además se asegura la viabilidad de las crías en los nidos evitando mortalidades, siempre y cuando los nidos estén bien protegidos y sin exceso de humedad.

Las hembras se cubren a los 11 días después del parto.

Presentando 4 hembras a los machos en el mismo día, no todas van a resultar siempre gestantes, obtener un 75-80% de palpaciones positivas será un buen resultado, así pues de cada 4 hembras cubiertas, 3 de ellas deberían resultar gestantes y prácticamente también deberían llegar al parto.

Si disponemos de 10 hembras y 4 de ellas se cubren, nos quedan 6 hembras por cubrir. A los 14 días (2 semanas) podemos repetir la operación, presentando otras 4 hembras a los machos.

Teniendo en cuenta que 1 hembra del lote anterior resultó vacía, disponemos de 6 + 1 = 7 hembras para presentar al macho de las cuales presentamos sólo 4 quedando todavia 3 hembras.

Pasados otros 14 dias (2 semanas) repetimos la operación con las 3 hembras + la que resultó vacía del lote anterior, o sea, presentamos de nuevo 4 hembras a los machos. Y así sucesivamente…

Estamos realizando un manejo en bandas lo cual significa que si cubrimos hembras los lunes cada 2 semanas, el mismo día podemos realizar, antes de las cubriciones, las palpaciones (14 días) del lote anterior y se pondrá el nidal al lote ante-ante anterior (28 días).

Los partos deberían ser observados y controlados el día 31 después de la cubrición. Si ésta se realizó un lunes, los partos deberán ser los jueves.

Desde la Cubrición
a los 14 días PALPACIÓN
a los 28 días PONER NIDO
a los 31 días PARTO
Desde el Parto
a los 11 días CUBRICIÓN
a los 28 días SACAR NIDO
a los 39 días DESTETE

Las hembras parirán un promedio de 7 gazapos nacidos vivos por parto. Es bien conocido que la prolificidad no es matemáticamente exacta, por lo que habrá una hembra con 10 gazapos, otra con 5 y otra con 6, por ejemplo. En este caso, separamos 3 gazapos de la que tuvo 10 para repartirlos entre las otras dos a razón de un gazapo a la que tuvo 6 y dos gazapos a la de 5. De esta manera todas las hembras podrán amamantar un número más o menos igual de gazapos.

En el supuesto que una hembra no tuviera leche o presentara algún problema, su cría también podría ser repartida entre las otras dos. De cualquier forma, consiguiendo más de dos partos a la vez, garantizamos mucho más la viabilidad de las crías y aseguramos una regularidad productiva en la granja.

3 hembras paridas x 7 gazapos = 21 gazapos cada 2 semanas

Un buen nidal con pelo y cama (material), sin humedades y limpio, asegurará la cría. No obstante vamos a considerar una mortalidad del 20% en la etapa que va desde el nacimiento hasta el destete. Así pues, de los 21 gazapos nacidos vivos, aceptaremos en el peor de los casos que 4 gazapos se quedarán por el camino y sólo destetaremos 17 gazapos cada 2 semanas.

Al destetar los gazapos a los 39 días después del parto se asegura muchísimo su vida, reduciendo las mortalidades post-destete debidas a simples desequilibrios digestivos. Al procurar un destete tardío, se separan los gazapos de las madres a un peso superior a los 800 gramos y además llevan consumiendo alimento sólido (alto en materia seca) desde unos 20 días. Todo ello garantía de vida y seguridad.

De los 17 gazapos destetados, sólo 15 llegarán con éxito al peso de sacrificio ya que se deberán prever unas bajas durante el período de engorde. Vamos a ser realistas en esta estimación y para ello aceptaremos un máximo del 12% de mortalidad en esta etapa del destete al sacrificio que será de 6 semanas a 8 semanas como máximo y en función al tipo de alimentación, a la genética de los animales y también a la sanidad del colectivo. Conviene ser prudentes en las estimaciones puesto que interesa asegurar la producción. Trabajamos en minifundio, con pocos animales y un error provoca un aumento o una disminución considerable en los parámetros.

Disponemos de 15 gazapos de 2 Kg. de peso vivo cada 2 semanas, o sea, 15 gazapos cada quincena, o sea 1 gazapo por día.

Granja con 20 jaulas de 0’40 a 0’50 m 2

El engorde precisará de un máximo de 8 jaulas que pueden ser idénticas a las de los reproductores. Así pues, con 20 jaulas totales se puede organizar la pequeña y rentable granja que va a constituir el paquete familiar.

10 hembras 10 jaulas
2 machos 2 jaulas
64 gazapos 8 jaulas
La alimentación

Es evidente que para obtener una producción rentable y segura, se deberán establecer unas pautas básicas en el manejo de la alimentación. De esta manera se procurará suministrar un buen heno (p.e. de alfalfa) a las hembras desde poner nido hasta el parto y desde el parto hasta 18 días después, se les suministrará pienso concentrado rico en proteína y energía. Conviene que las hembras den buena leche, sean receptivas y aseguren la implantación de los fetos en el útero.

A partir de los 18 días después del parto y en el supuesto de carecer de alimento concentrado (pienso balanceado), se puede optar por suministrar forrajes verdes, henos y granos desde el día 8 de gestación hasta el próximo parto, o sea, durante unos 23 días.

El engorde se alimentará principalmente con pienso y henos (forraje seco), evitando el suministro de forrajes verdes los cuales presentarían más problemas que ventajas: trastornos digestivos, desarrollo del aparato digestivo y falta de rendimiento, retraso en el crecimiento, etc.

Siempre agua limpia y a voluntad para todos los animales.

El renuevo de los reproductores

Otra pauta básica se centra en asegurar la reposición de los reproductores evitando la consanguinidad y garantizando al máximo su productividad. Debe interesar guardar hijas de buenas madres con cierta garantía en sus resultados productivos.

Se sabe que la consanguinidad en cunicultura es peligrosa pero también conocemos la poca transmisión que existe de padres a hijos de los caracteres hereditarios, lo que se conoce como heredabilidad.

Así pues, guardar hijas de madres prolíficas, o sea, que paren muchos gazapos no es sinónimo de garantizar futuras hembras con abundantes gazapos en el parto. El cunicultor deberá seleccionar a las hembras que sean tranquilas (que se asusten poco y mantengan una actitud dócil) y que realicen un buen nido (se arranquen pelo y construyan un buen refugio a su cría). A partir de esta primera condición, sea cual fuere el orden del parto, se les observará un buen desarrollo entre sus gazapos durante la lactación no estando condicionada la cantidad de los mismos.

  1. Hembras poco asustadizas y que construyan un buen nido.
  2. Gazapos lactantes con buen desarrollo corporal

Los gazapos (hijas) que sean seleccionados se pesarán individualmente, se marcarán (corte en la oreja, tatuaje o crotal) y se les controlará el peso a los 30 días de engorde. Si la ganancia media diaria de peso entre le destete y pasados 30 días es superior a los 32 gramos, podrán ser candidatas a futuras reproductoras.

  • al destetar = pesar (p.e. 950 gramos)
  • a los 30 días = pesar (p.e. 1940 gramos)
  • diferencia peso = 1940 – 950 = 990 gramos
  • GMD = 990 gramos / 30 días = 33 gramos día

Las características maternales y la velocidad de crecimiento son más heredables que la prolificidad.

En cuánto a los machos, éstos siempre se adquirirán a terceros para evitar que las hijas sean cubiertas por sus padres, hermanos o parientes cercanos. Así se evitará la consanguinidad.

Al disponer de sólo 2 machos se denominarán como A y B. Todas las hijas que se guarden adquirirán la línea de su padre (A o B) que se marcará en su jaula. De esta manera, al llevar una hembra al macho se advertirá cual es su línea y se evitará ser presentada al macho con la misma letra. Al adquirir un nuevo macho, éste adoptará una nueva letra© y así sucesivamente.

La sanidad

En cuánto a sanidad, indicaremos que criar conejos en jaulas metálicas en las que los animales no están en contacto con sus deyecciones es una primera medida o barrera sanitaria. La limpieza debe estar siempre presente, por lo que limpiar bien las jaulas periódicamente, los nidales una vez utilizados, los comederos y los bebederos sistemáticamente serán medidas que asegurarán una profilaxis higiénica. Si se dispone de desinfectantes, una desinfección posterior a la limpieza es muy aconsejable.

  • El vinagre suministrado a razón de 10 ml. por litro de agua de bebida puede corregir o evitar algunos desequilibrios digestivos. También es correcto sumnistrar henos fibrosos o paja.
  • La limpieza del pabellón auricular con azufre + aceite suele ser una medida casera suficiente para el control de la sarna de las orejas. Si se puede usar un acaricida, mejor.
  • Espolvorear con azufre en flor la cama del nidal ( heno, viruta, paja, papel, etc.) de forma sistemática, puede prevenir las dermatomicosis o tiñas, mal llamadas sarnas, de los conejos. Esta enfermedad – zoonosis- está muy presente en climas cálidos y húmedos.
  • Laxar a las conejas cuando se les pone el nido (2, 3 o 4 dias antes del parto) evitará su muerte durante el parto (épocas de primeros calores y/o alimentadas con productos ricos en fibra indigestible).
  • Desparasitar a los reproductores es otra práctica muy aconsejable:
    • Dos veces al año contra vermes redondos (nemátodos)
    • Cuatro veces al año contra coccidios (ooquistes)

Para otros problemas, será el veterinario quien determinará el mejor tratamiento o atención.

Registros

Finalmente, sólo nos cabe indicar la necesidad de mantener un control sobre la producción y éste se realizará individualmente a cada coneja reproductora mediante una ficha o tarjeta particular en la que se anotará:

  • El día de la cubrición y el macho que la montó.
  • El día del parto indicando el número de gazapos nacidos vivos y totales que le dejamos (una vez añadidos o trasladados sus excedentes).
  • El día y número de gazapos que se destetan.
CUBRICIÓN PARTO DESTETE OBSERVACIONES
día macho día n. vivos total día número anotación

Si la unión hace la fuerza, nunca mejor empleada esta máxima entre cunicultores de una misma zona, municipio o región. Las reuniones periódicas para exponer sus problemas e inquietudes, asi como la divulgación de los resultados obtenidos ayudarán a trazar un buen camino productivo con la colaboración de un técnico supervisor y evitarán que los tabúes hagan mella en el desarrollo de la actividad. Al trabajar unidos se forjan lazos de fuerza frente a solicitudes de ayudas y subvenciones. El cunicultor no sólo debe producir y hacerlo con regularidad sino que debe saber dónde comercializar sus productos. La comercialización está muy sujeta a una oferta continuada tanto en cantidad como en calidad de producto y que éste se consuma.

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