16 mayo 2011
El gusto, cuestión de nervios
Columna publicada por Toni Roca, conejólogo, en la revista Cunicultura, número 208, Diciembre 2010.
En los conejos, el sabor de los alimentos tiene su importancia en cuanto al consumo y aprovechamiento. Ingredientes enranciados o amargos en el granulado, provocan su rechazo entre los lagomorfos que, o no comen o tiran el pienso.
Un alimento que contenga melaza en la formulación suele evitar irregularidades en el comportamiento alimenticio dado la dulzura del ingrediente. Pero, no todos los piensos se formulan incluyendo melaza (aporte energético) y no estaría nada mal ensayar fórmulas que incluyeran productos naturales baratos y sin calorías, como la Stevia, planta fanerógama de la familia de las asteráceas y de origen tropical.
En menos de 150 milisegundos, las primeras informaciones de un estímulo gustativo llegan al cortex cerebral. Ello es debido a la acción de 4 nervios.
- El nervio facial transmite señales provinentes de los nódulos del gusto localizados sobre el tercio posterior de la lengua y encima del paladar.
- El nervio trigenimo transmite las informaciones sobre la textura y la temperatura proveniente de la misma zona.
- El nervio glosso-faringeo dirige las informaciones gustativas y somestésicas del tercio posterior de la lengua.
- Al final, las informaciones que llegan de la garganta y del epiglotis son transmitidas por el nervio vague.
Las señales pasan por el bulbo raquídeo antes de llegar al tálamo. Es aquí donde el mensaje gustativo se junta con las sensaciones olfativas antes de ser transmitido al cortex cerebral.
Los saborizantes deberían tener un papel destacado en la formulación del pienso para conejos, pero todavía no tengo claro el papel de los aromatizantes.
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