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31 diciembre 2011

Cunicultura básica eficiente

Principio básico

Al crear una granja de conejos, se debería observar, considerar y atender la teoría de las 4E. Dice esta teoría que toda granja debe ser:

Extensible

Que se pueda ampliar con el paso del tiempo sin problemas en su emplazamiento ni en su construcción.

Evolutiva

Que se pueda adaptar tanto a nuevos tipos de material como a una nueva distribución y localización de estadios productivos para facilitar posibles cambios de manejo.

Económica

Que su implantación no presente una desmesurada inversión respecto al margen neto previsto en el que influyen las amortizaciones del tipo de ambiente, material, equipo y utensilios. No se trata de realizar granjas baratas (poco dinero invertido) sino económicas (rentabilidad respecto al dinero invertido).

Estética

Esta cualidad que podría referirse solo al diseño y a su entorno (no utilizar materiales de escombros, pintura, exteriores limpios de malas hierbas y materiales en desuso, etc.), también incluye la Ecología (tratamiento de las deyecciones evitando lixiviados, vertidos a cauces públicos, destrucción de cadáveres, etc.) y la bioseguridad.

Ambiente adecuado

Una vez se tiene claro el tipo de granja que se quiere construir, el cunicultor debería procurar una máxima aireación del conjunto para evitar las concentraciones de gases tóxicos. Esta premisa repercutirá en la buena sanidad de los animales alojados. Cuatro principios fundamentales nos determinan este aspecto:

  • Evitar en la granja que el sol incida sobre los animales.
  • Proteger a los animales de la lluvia teniendo en cuenta las protecciones laterales frente a lluvias con ráfagas de viento.
  • Ambiente aireado sin corrientes de aire ni zonas hacinadas.
  • No oler el “tufo” a conejo debido a las excesivas concentraciones de amoníaco.

Para ello, el techado deberá ser alto (cuanto más calor, más altura) lo que asegurará la aireación (volumen de aire) y evitará la influencia del calor que transmite la cubierta. Una buena regla práctica es situar el techado a doble altura del cuidante. Si a pesar de la altura, el calor que transmite la cubierta es excesivo, esta se puede aislar. En techados altos se aislará por la parte exterior y en techados bajos por la interior.

La orientación del galpón no debería estar sujeta a los puntos cardinales sino a la influencia de los vientos dominantes de la zona. De esta manera, se orientará procurando que los laterales largos estén frente a los vientos más severos. Con sencillas protecciones laterales (nunca cerramientos estancos) se protegerá a los animales de adversidades climáticas.

Las pendientes de las cubiertas atenderán la incidencia de vientos dominantes y tendrán voladizos para evitar que la lluvia penetre dentro del conejar.
Todos los laterales estarán protegidos con malla metálica antipájaros y, si es necesario, se levantará un pequeño muro en los laterales para evitar el acceso de animales del exterior.

En el interior del galpón se procurará una distribución de las jaulas que permita circular con holgura mediante pasillos de 0,80 a 1,00 metro, permitiendo circunvalar entre las hileras o trenes de jaulas evitando pasillos sin salida.

Las deyecciones caerán directamente al suelo y se procurará mantenerlas lo más secas posible y si se retiran, se procurará que el piso no acumule líquidos. Para ello se deberán controlar los vertidos de agua de los bebederos, se esparcirá viruta o aserrín en el foso una vez limpio y se evitará cerrar totalmente el conejar. Si es necesario, se esparcirá cal en el foso.

Si hace frío, no cerrar y si proteger los laterales. Procurar mantener los nidales llenos de cama (paja, viruta o ambos) y bien secos.

Si hace calor, humidificar el ambiente (si es posible) y procurar sombra mediante árboles o mallas por encima de los techados.

Alimento eficiente

Suele ser normal que el cunicultor achaque al alimento los problemas diarreicos que presentan sus animales y en la mayoría de ocasiones lo hace debido al coste del mismo y posiblemente por desconocimiento del producto que suministra.

El alimento que deberían tomar los conejos es agua (limpia y fresca) y balanceado (pienso completo, compuesto y equilibrado). El cunicultor se rige por la etiqueta que pone una serie de datos, tiene noción de la fibra, de la proteína, de la energía… pero realmente no tiene medios para poder evaluar estos nutrientes y, en algunas ocasiones, ni tan solo conoce su verdadera magnitud.

Para hablar de alimentación entendamos lo que es la célula o materia viva. La célula se encuentra en todos los vegetales y animales y se desglosa en agua y materia seca. En las etiquetas de los costales vemos la referencia “materia seca” que es lo que queda de la materia viva una vez le extraemos el agua. Es el verdadero contenido aprovechable que a su vez se desglosa en minerales o cenizas y materia orgánica.

Imaginar un trozo de madera al que se le prende fuego en una estufa. La madera es el “pellet” o granulo de alimento, la estufa es el aparato digestivo del conejo y el fuego es la digestión. La madera es la materia viva que contiene agua y materia seca. Cuanto más seca esté la madera, mayor contenido de materia seca y mejor combustión (mejor aprovechamiento). El calor de la combustión sería el equivalente a la energía. El resto de la combustión, las cenizas.

En la materia seca de la madera hay la proteína, la fibra y la grasa. La proteína es la parte más noble y aprovechable. En función al tipo de madera será de mayor o menor calidad (coeficiente de digestibilidad) y esta formada por cadenas de aminoácidos. Una formulación atendiendo a los requerimientos de los aminoácidos esenciales (lisina, metionina, cistina, arginina y treonina) conseguirá altos rendimientos en los animales (buen músculo). La fibra es la parte menos noble de la madera pero del todo necesaria para una correcta combustión (digestión). La fibra tiene tres componentes principales que los vamos a entender con un ejemplo. Imaginar a un elefante (utilización digestiva de la fibra) que se alimenta en su medio natural que es la selva. En la selva (la fibra) hay una exuberante vegetación baja (hemicelulosa), una densidad de árboles con troncos robustos (lignina) y las ramas de los árboles (celulosa). El elefante pisa la vegetación baja (hemicelulosa muy digestible), se abre paso entre los troncos (lignina poco digestible) y consume las ramas (celulosa o volumen real de la ración). La grasa seria como la resina de la madera que presenta una combustión rápida (energía).

Si la tasa de fibra es insuficiente o si el número de partículas gruesas (poco molturadas) disminuye, la impulsión del alimento hacia el ciego funciona al máximo. El tiempo de estancia del alimento en el ciego aumenta, el contenido cecal se enriquece de materias proteicas y este medio desfavorece las bacterias celulósicas productoras de ácidos grasos volátiles seleccionando las cepas capaces de desaminar las proteínas para utilizar los radicales carbonados como fuente energética. El amoníaco que procede de esta desaminación se acumula en el ciego y tiende a incrementar el pH, provocando a su vez la eliminación competitiva de las bacterias celulósicas con provecho de las bacterias proteicas. Al mismo tiempo, el amoníaco pasa a la sangre con el fin de ser transformado en urea a nivel del hígado y eliminado por los riñones. Lo expuesto se resume en que hay tres factores que predisponen al conejo a presentar problemas digestivos:

  • Peristaltismo en el que interviene la estructura física de la fibra, su porcentaje (FAD y FND) y racionamiento.
  • Equilibrio de los AGV y el pH. Tasa de glúcidos celulares en relación con los componentes de membrana.
  • Microflora. Calidad de las materias primas, equilibrio de la fórmula, cantidad de ED.

Es evidente que para obtener una producción rentable y segura, se deberán establecer unas pautas básicas en el manejo de la alimentación. De esta manera se procurará suministrar un buen heno (p.e. de alfalfa) a las hembras desde poner nido hasta el parto y desde el parto hasta 18 días después, se les suministrará pienso concentrado rico en proteína y energía.

Conviene que las hembras den buena leche, sean receptivas y aseguren la implantación de los fetos en el útero.

A partir de los 18 días después del parto y en el supuesto de carecer de un buen alimento concentrado (pienso balanceado), se puede optar por suministrar forrajes verdes, henos y granos desde el día 8 de gestación hasta el próximo parto, o sea, durante unos 23 días.

El engorde se alimentará principalmente con pienso y henos (forraje seco), evitando el suministro de forrajes verdes los cuales presentarían más problemas que ventajas: trastornos digestivos, desarrollo del aparato digestivo y falta de rendimiento, retraso en el crecimiento, etc.

El balanceado es un producto completo, compuesto y equilibrado por lo que complementarlo o suplementarlo puede no ser conveniente en granjas que pretendan regularidad productiva.

Aunque se recomienda fabricar varios tipos de pienso: maternidad, peridestete, engorda hasta 2 Kg., cebo a partir de 2 Kg. y conservación, la realidad hace que los fabricantes no puedan mantener “stocks” con ventas limitadas y se ofertan piensos únicos industriales, piensos únicos para traspatio, piensos antiestrés e incluso piensos medicados.

Cada partida de balanceado que entra en la granja es distinta. No tanto por sus nutrientes como si por sus ingredientes. El conejo puede rechazar una nueva partida (no la come o la tira al suelo) o puede manifestar alteraciones digestivas de inmediato presentando cagarrutas pastosas, pegadas en rosario o diarrea y a medio plazo con irregularidades reproductivas. Las hembras pueden morir al parto por estreñimiento o enfermar por enterotoxemia. Una proliferación de las mamitis puede estar relacionada con alimentos ricos.

Por todo ello, conviene que una nueva partida se mezcle con la anterior durante un mínimo de tres días.

El color del granulado no es importante para su rendimiento. Debido a los ingredientes, el granulado puede ser más verde o más amarillo.

El olor del granulado tampoco es determinante para que el conejo lo coma con más o menos avidez.

El sabor del granulado si que puede ser motivo de aceptación o rechazo.

La dureza es importante por cuanto habrá menos cantidad de finos y, por lo tanto, pérdidas de alimento. No obstante debemos indicar que un “pellet” muy duro se roerá con dificultad y caerá al suelo. Entre un 2% y un 3% de polvo es normal en un balanceado bien fabricado.

El diámetro del granulado debería estar entre los 2,5 y 4 milímetros de grosor. No existen diferencias de aprovechamiento con respeto a estos diámetros. Gruesos superiores a los 5 mm si que disminuyen rendimientos.

La longitud del granulado debería ser el doble más 2 a su diámetro. Un “pellet” de 3 mm debería tener una longitud de 8 mm.

Es importante evitar que los costales de alimento se humedezcan, para ello no deberían tocar el suelo ni las paredes. Un pienso se puede conservar en lugar seco durante tres meses sin problema. Más tiempo de almacenaje no es muy aconsejable.

Hay una serie de problemáticas que van muy unidas al balanceado. Cuando el cunicultor observe alguna de ellas, debería retirar el pienso, suministrar paja de cereal y avisar al veterinario. Hablamos de:

  • Presencia de cecotrofos, muy relacionado con un estrés.
  • Heces en forma de rosario, posiblemente falta de fibra en la ración.
  • Defecaciones pastosas indican exceso de lignina en la dieta.
  • Diarreas. Causas múltiples que suelen iniciar con una disbiosis.

Los conejos tiran el pienso o los conejos se comen el pelo. Si se observa en todas las jaulas, retirar el alimento de las tolvas y avisar al suministrador.. Si solo se observa en algunas jaulas, es vicio de animales concretos. Cambiando los animales de jaula, se suele corregir.

Animales sanos

Recordemos que los machos deben iniciar la reproducción a partir de los 5 meses y las hembras a partir de los 4 meses.

Desde los tres meses de edad, los futuros reproductores deberían mantenerse en jaulas individuales y con el alimento racionado hasta una semana antes de iniciar la reproducción en la que comerán a voluntad.

No mezclaremos en la granja animales pesados o gigantes con pequeños o enanos y con razas medianas. Tampoco cruzaremos animales de aptitud cárnica con los de pelo o piel.

Si se pretende producir carne, lo más correcto es explotar razas medianas. Para ello hay dos opciones: pelo blanco y capa de color.

Cruzar animales es bueno para aumentar la productividad, solo es cuestión de evitar la consanguinidad. No debe ser prioritaria la apariencia externa (fenotipo) sino los resultados productivos. Es aconsejable guardar hijas de madres de la propia granja que sean tranquilas, realicen un buen nido al parto y desteten a sus gazapos a buen peso. El incremento de peso o velocidad de crecimiento de las conejas jóvenes también debería ser motivo de selección para guardarlas como futuras reproductoras.

Los hijos machos no se guardaran en granjas pequeñas para evitar la consanguinidad. Se procurará adquirir machos a terceros una vez al año en cantidad suficiente como para asegurar su disponibilidad. Una granja con 10 machos, debería adquirir de 3 a 4 machos cada año. Cada uno de los machos se identificará con una letra la cual determinará la línea sanguínea de su prole. Siempre se evitará que una hija convertida en madre se cruce con su misma línea. Las hijas de las hijas de las hijas… irán acumulando letras de su padre, abuelo, bisabuelo…y nunca se cubrirán con una letra que coincida con las suyas.

No queremos machos con dientes largos ni mal de patas en la granja. Las hembras que presenten estas anomalías se pueden tratar y mantener si son buenas reproductoras pero nunca guardaremos hijas suyas.

Es importante ser estrictos con la productividad de las hembras. Eliminaremos las hembras que mueran (máximo 2% mensual), las hembras enfermas (6% mensual) y sobretodo las hembras improductivas (8-10 mensual). La improductividad se determinará en función a cada granja y época del año. En cualquier caso no se mantendrán en granja a hembras con 4 presentaciones al macho sin monta, con tres palpaciones negativas ni con 2 partos fallidos.

El calor perjudica mucho la reproducción. Para compensar sus negativos efectos es importante suplementar el alimento y estimular a los machos.

Sanidad estricta

Vamos a trabajar con animales muy asustadizos y nerviosos. Cualquier ruido o alboroto pueden dar lugar al estrés que repercutirá muy directamente en los resultados productivos y en la sanidad. Por ello hay que procurar un ambiente tranquilo, con las mínimas alteraciones posibles. Será necesario, por tanto, controlar y prevenir cualquier trabajo periódico que pueda tener influencia sobre los animales (p.e. las vacunaciones), sobre el equilibrio ambiental (p.e. limpiezas), sobre el hábitat (p.e. las visitas) y también los cambios climáticos repentinos, los cambios en la alimentación, las reparaciones ruidosas, etc. Sin embargo, hay que aclarar que los conejos no deben alterarse con los ruidos y trabajos rutinarios o habituales como son quemar el pelo, desinfectar el ambiente, limpiar comederos y bebederos, etc.

  • Los síntomas más significativos del estrés son:
  • Nerviosismo de los animales que golpean el piso de las jaulas con sus patas traseras.

Paralización del proceso de la cecotrofia, apareciendo en los excrementos los cecotrofos – cagarrutas blandas y húmedas- no ingeridos.

Cuando el cunicultor entra en la granja todos los conejos están a la expectativa, atentos a cualquier cambio habitual. Podríamos comparar el conejar con un “saloon” del oeste americano. Si entra el sheriff, no pasa nada. Pero si entra un desconocido vestido de negro, con mala cara y con dos revólveres en el cinto… se arma un movimiento desconcertante y si el cowboy saca el revolver el susto es inmenso. Se ha creado un estrés. Esto nos indica la necesidad de un comportamiento en el manejo absolutamente regular, sin cambios.

Cuando el tiempo es variante y se presenta un cambio climático brusco, los animales van a estar sujetos a estrés que pueden manifestar de muchas maneras. En cualquier caso, una morbilidad pequeña en algún proceso patológico se puede incrementar dando lugar a una proliferación del proceso.

Cuando los animales reciben un cambio de partida de alimento, también pueden estar sujetos a estrés con las mismas alteraciones citadas anteriormente.

Es muy importante controlar los motivos de estrés en la granja para garantizar la sanidad de los animales.

La profilaxis higiénica se presenta como un primer paso de control sanitario:

  • Profilaxis del manejo: manos limpias, nidales limpios, secos y desinfectados, jaulas de machos limpias y desinfectadas.
  • Profilaxis del ambiente: desinfectar, desinsectar y desratizar.
  • Profilaxis del material: jaulas y tolvas, eliminar el pelo, agua limpia en los bebederos.
  • Profilaxis del entorno: techos, paredes y suelos sin acumulo de suciedad, fosos controlados y bodega limpia.

Una higiene de los animales nos garantizará evitar problemas sanitarios, para ello se revisarán las orejas, patas, nariz, mamas y ano-vulva a las hembras en cada ciclo reproductivo. Se revisará a los machos, por lo menos, una vez al mes. Se establecerán unos tratamientos preventivos a los reproductores para evitar el parasitismo interno (gusanos y coccidios) y externo (sarnas y tiñas). Se incentivaran los cruzamientos para conseguir el vigor en los animales y se evitará la consanguinidad para no debilitar a los descendientes.

Prevenir o eliminar antes que curar, debería ser una buena máxima a tener en cuenta.

Manejo óptimo

Un ejemplo de granja familiar industrial nos servirá para establecer un plan de manejo óptimo.

Se necesitan 100 hembras reproductoras y 10 machos que se alojarán en 110 jaulas de unos 16” x 36” (3,87 p²) o 0’40m x 0’90m. (0,36 m²) cada una.

Se constituyen lotes de 22 hembras que se presentarán a los machos en un mismo día (1 salto del macho por hembra). Para asegurar la receptividad (aceptar al macho) de las hembras se optará por un manejo de apoyo alimenticio asegurando que desde el parto hasta la cubrición la hembra esté bien alimentada (no le falte comida) y le suministraremos durante los 3 días antes de la cubrición, dos ramitas diarias de perejil o un puñado de alfalfa verde. También se asegurará la receptividad mediante el manejo de la lactación controlada provocando el “bioestímulo”. Para ello, desde el día después del nacimiento de los gazapos (parto) hasta el día 9 después del parto se evitará que la hembra pueda acceder al nido. Para ello se cerrará su abertura o se sacará de la jaula a diario. Sólo se permitirá a la hembra un acceso controlado diario de unos 10 minutos de preferencia por la mañana. El día 10 post-parto, la hembra no amamanta a sus crías. Y el día 11, después de amamantar, la hembra se presenta al macho para su cubrición.

Con este manejo se consigue mejorar la receptividad y además se asegura la viabilidad de las crías en los nidos evitando mortalidades, siempre y cuando los nidos estén bien protegidos y sin exceso de humedad.

Las hembras se cubren a los 11 días después del parto.

Presentando 22 hembras a los machos en el mismo día, no todas van a resultar siempre gestantes, obtener un 75-80% de palpaciones positivas será un buen resultado, así pues de cada 22 hembras cubiertas, 16 de ellas deberían resultar gestantes y prácticamente también deberían llegar al parto.

Si disponemos de 100 hembras y 22 de ellas se cubren, nos quedan 78 hembras por cubrir. A los 7 días (1 semana) podemos repetir la operación, presentando otras 22 hembras a los machos.

Teniendo en cuenta que 6 hembras del lote anterior resultaron vacías, disponemos de ellas para presentarlas a los machos en semanas sucesivas.

Pasados otros 14 días (2 semanas) repetimos la operación con 16 hembras + las 6 que resultaron vacías del lote anterior, o sea, presentamos de nuevo 22 hembras a los machos. Y así sucesivamente… hasta completar el ciclo de 6 semanas.

Estamos realizando un manejo “en bandas” lo cual significa que si cubrimos hembras los lunes cada semana, el mismo día podemos realizar, antes de las cubriciones, las palpaciones (14 días) del lote anterior y se pondrá el nidal al lote ante-ante anterior (28 días).

Los partos deberían ser observados y controlados el día 31 después de la cubrición. Si ésta se realizó un lunes, los partos deberán ser los jueves.

Desde la cubrición
A los 14 días Palpación
A los 28 días Poner nido
A los 31 días Parto
Desde el parto
A los 11 días Cubrición
A los 25 días Sacar nido
A los 39 días Destete

Las hembras parirán un promedio de 7 a 8 gazapos nacidos vivos por parto. Es bien conocido que la prolificidad (cantidad de gazapos nacidos) no es matemáticamente exacta, por lo que habrá una hembra con 10 gazapos, otra con 5 y otra con 6…, por ejemplo. En este caso, separamos 3 gazapos de la que tuvo 10 para repartirlos entre las otras dos a razón de un gazapo a la que tuvo 6 y dos gazapos a la de 5. De esta manera todas las hembras podrán amamantar un número más o menos igual de gazapos. Es muy importante que la adopción de gazapos se realice asegurando que éstos estén bien calientes.

En el supuesto que una hembra no tuviera leche o presentara algún problema, su cría también podría ser repartida entre las otras. De cualquier forma, consiguiendo más de dieciséis partos a la vez, garantizamos mucho más la viabilidad de las crías y aseguramos una regularidad productiva en la granja.

16 hembras paridas x 7’5 gazapos = 120 gazapos cada semana.

Un buen nidal con pelo y cama (material), sin humedades y limpio, asegurará la cría. No obstante vamos a considerar una mortalidad del 15% en la etapa que va desde el nacimiento hasta el destete. Así pues, de los 120 gazapos nacidos vivos, aceptaremos en el peor de los casos que 18 gazapos se quedarán por el camino y sólo destetaremos 102 gazapos cada semana.

Al destetar los gazapos a los 38 días después del parto se asegura muchísimo su vida, reduciendo las mortalidades post-destete debidas a simples desequilibrios digestivos. Al procurar un destete tardío, se separan los gazapos de las madres a un peso superior a 1.75 libras (800 gramos) y además llevan consumiendo alimento sólido (alto en materia seca) desde unos 20 días. Todo ello es una garantía de vida y seguridad.

De los 102 gazapos destetados, sólo 94 llegarán con éxito al peso de sacrificio ya que se deberán prever unas bajas durante el período de engorde. Vamos a ser realistas en esta estimación y para ello aceptaremos un máximo del 8% de mortalidad en esta etapa del destete al sacrificio que será de 6 semanas a 7 semanas como máximo y en función al tipo de alimentación, a la genética de los animales, también a la sanidad del colectivo y al peso vivo requerido. Conviene ser prudentes en las estimaciones puesto que interesa asegurar la producción. Trabajamos en minifundio, con pocos animales y un error provoca un aumento o una disminución considerable en los parámetros.

Disponemos de 94 gazapos de 4.5 libras (2,0 Kg.) de peso vivo cada semana.

Manejo
Servicio 11 días post parto
Palpación 14 días post servicio
Poner nido 28 días post servicio
Sacar nido 25 días post parto
Destete 35-40 días post parto
Granja con 110 jaulas de 3.87 p² (0’36 m²) para los reproductores.

El engorde precisará de un máximo de 90 jaulas polivalentes que pueden ser idénticas a las de los reproductores. Así pues, con 200 jaulas totales se puede organizar la pequeña y rentable granja que va a constituir la granja familiar.

Cantidad de jaulas
100 jaulas 100 hembras
10 jaulas 10 machos
90 jaulas 630 gazapos

Para regularizar la producción se debe prever la reposición. Para ello se dispondrá de una unidad de 24 huecos con jaulas de reposición. En esta unidad cada semana deben llegar tantas conejas jóvenes como sea necesario para evitar que nunca quede ningún hueco vacío. De esta manera se consigue mantener en la granja a todas las hembras presentes sin fallos.

Si se desea optimizar la producción, cabe optar por una nueva distribución de las jaulas para hembras reproductoras. Realmente se precisará de 80 jaulas-hembra o jaulas con nidal para albergar a las realmente productivas. Se puede disponer de una unidad con 24 huecos (gestación) con jaulas de gestación en la que se alojarán las conejas que no precisen de nidal por fallos en la receptividad, palpación o al parto. En dos de estos huecos pueden alojarse también 2 machos jóvenes de repuesto.

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