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21 enero 2010

Criterios de sobreocupación para la optimización de los huecos madre

Criterios de sobreocupación para la optimización de los huecos madre

Conceptos históricos

La década de los años 80, en el pasado siglo XX, fue decisiva para el desarrollo de la cunicultura industrial. La técnica de la reposición, que procuraba disponer de hembras jóvenes para evitar huecos-madre vacíos, mejoró la producción final de las explotaciones en un umbral que podía ser mejorado. Las hembras no productivas se mantenían en sus huecos-madre y las producciones sufrían altibajos debidos a la estacionalidad y otros factores. Se llegó al cenit productivo a través de la reposición cuando las hembras jóvenes residentes en las Jaulas de Reposición – JR ocupaban huecos-madre con el diagnóstico de su palpación positivo. A pesar de esta mejora, las hembras que no quedaban preñadas (fallo a la palpación), que no parían bien (fallo al parto tanto por reabsorción de los fetos, como por abortos o mortinatalidad) o incluso las que fallaban a la cubrición (hembras no receptivas), se mantenían en sus huecos-madre alargándoles el ciclo reproductivo y mermando la producción final de la explotación.

Fue entonces, y en la década citada, cuando se introdujo un nuevo concepto en la cunicultura: la Jaula-Hembra. Al hueco-madre, o sea, a la jaula con nidal (jaula-hembra) se le otorgó un protagonismo que bajo la denominación JH debía albergar únicamente a las hembras productivas próximas al parto (desde poner nido) y debían abandonarla cuando, al destete, no debieran parir de nuevo. Estas hembras no cíclicas pasaban a ocupar unos nuevos huecos denominados Jaulas de Gestación – JG donde se les procuraba ciclar de nuevo para volver a ocupar una JH en cuánto necesitaran un nidal para parir.

La sobre-ocupación tomó el relevo a la reposición, sumándose a ella, y las explotaciones cunícolas siguieron aumentando la producción final puesto que dónde había 100 huecos-madre con sus respectivas 100 hembras reproductoras, se podían instalar 90 JH + 24 huecos de gestación (equivalentes a 10 JH) con un total de 114 hembras reproductoras, sin descuidar en ambos casos las jaulas para los machos, la reposición y el engorde.
Fijemos nuestra atención a los 100 huecos-madre con las 100 hembras que debían cumplir sus parámetros productivos: receptividad, fertilidad y fecundidad:

  • + 90% de receptividad (aceptación al macho)
  • + 82% de fertilidad (palpaciones positivas)
  • + 95% de fecundidad (partos viables)
  • + 70 % de paridas vs. Presentadas

De cada 100 hembras, parían en promedio 70. Así que se incrementó la cantidad de hembras mediante la sobre-ocupación parían por ciclo 80 hembras (114 × 70%). Diez partos más por cada 100 hembras y ciclo, con una sobre-ocupación del 126%.

Muchas granjas adoptaron la sobre-ocupación adquiriendo JG y calculando una tasa estándar del 120% de ocupación. Así, quien explotaba 300 hembras adquirió 60 huecos de gestación y pasó a explotar 360 hembras en la misma explotación.

Suponiendo una producción de 45 gazapos por hembra y año, la granja ejemplo pasó de producir (300 × 45 =) 13.500 gazapos anuales a (360 × 45 =) 16.200 gazapos al año. Las hembras siguieron produciendo su potencial de 45 gazapos, pero si se atribuía la producción a los huecos-madre (JH), se pasó de (16.500 : 360 =) 45 a (16.200 : 300 =) 54 gazapos por JH y año.

Es a partir de este momento que las granjas, cunicultores o técnicos, intentaron alcanzar las más altas cotas productivas a expensas de incrementar la sobre-ocupación tal y como ya había sucedido con la reposición que al superar el 100% anual llegó, en algunas granjas, hasta el 160%. En el caso de la reposición, elevar su porcentaje anual sólo se justifica económicamente si va acompañado de un aumento de la producción (A MÁS REPOSICIÓN, MÁS PRODUCCIÓN) puesto que de lo contrario estamos eliminando hembras muertas, enfermas e improductivas, lo cual no da muestras de éxito profesional en el ejercicio de la actividad.

Si nos referimos a la sobre-ocupación, su incremento responde a fallos en los parámetros productivos por lo que su incremento desmesurado también indica alteraciones reproductivas entre las hembras reproductoras que, si bien es mejor corregirlas técnicamente, en algunas épocas del año y sistemas de manejo, resulta difícil y es cuando la sobre-ocupación subsana las posibles mermas en la producción.

Sistemas de producción

Los diferentes sistemas de explotación conllevan a distintas tasas de sobre-ocupación y obligan a un determinado diseño de la misma. Veamos.

Los sistemas paralelo e integrado, no contemplan la sobre-ocupación.

El sistema rotativo o cíclico permite instalar en la maternidad JG y fue el inicio de la sobre-ocupación. Las hembras que no siguen su ciclo, desalojan su JH y pasan a ocupar un hueco de JG.

El sistema modulado, introduce una unidad comodín con las JG además de otra unidad para los machos y 12 unidades para las reproductoras y el engorde. Las hembras paren en una unidad (módulo) y cuando se debe destetar a los gazapos, abandonan el módulo dejando a sus crías en la jaula que nacieron para ocupar un nuevo módulo donde parir. Las hembras rezagadas abandonan el módulo de cría y pasan al módulo de gestación o comodín hasta que vuelven a estar cicladas.

El sistema agrupado se basa en serpentear a las hembras entre los huecos-madre, instalados en un mismo local, aprovechando la técnica del sistema anterior. Las JG se instalan en la misma unidad. Las hembras de una banda se trasladan a otra zona del local, agrupadas, cuando se destetan sus gazapos que se mantienen en la jaula de cría. Las hembras no cicladas ocupan JG instaladas al efecto. Es un sistema parecido al anterior pero sin modular la granja abaratando costos de instalación y de manejo pero mermando aspectos sanitarios.

El sistema entrecruzado es el que optimiza la sobre-ocupación puesto que las hembras reproductoras ocupan la JH desde “poner nido” hasta “sacar nido” momento en que son trasladadas al engorde junto a sus crías. Si no están cicladas conviven con sus gazapos hasta la venta de ambos. De ciclarse en este espacio de tiempo, vuelven a ocupar una JH con la banda correspondiente. Este sistema, además de no precisar JG mantiene un mínimo de JH para el colectivo de hembras presentes.

En función al sistema de explotación elegido, será posible adoptar un método u otro de manejo en bandas y la sobre-ocupación variará en porcentaje.

El cunicultor debe considerar siempre que el potencial productivo de sus conejas reproductoras responde a su calidad genética, estado sanitario, alimentación y ambiente, siendo el mismo básicamente en cualquier sistema de explotación y método de manejo. Conseguirá resultados distintos en función a como organice la reposición y la sobre-ocupación.

Conceptos básicos

Plantearemos una situación real en un diseño de explotación industrial.

Granja con 600 hembras reproductoras que situamos en 600 jaulas (JH). Necesitamos unas 72 jaulas más para los machos en “Monta natural” y sólo 18 jaulas en “Reproducción asistida” propia o ninguna jaula si se adquieren las dosis seminales a un Centro de Inseminación. Además deberá contar con los huecos de reposición, de gestación (según sistema) y las jaulas para el engorde.

Presentamos las hembras a los machos o las inseminamos para iniciar el ciclo reproductivo. Disponemos de un método de trabajo “en bandas” con cuatro opciones de ciclo:

  • 31 días de gestación + 4 días = 35 días por ciclo: 7 = 5 semanas
  • 31 días de gestación + 11 días = 42 días por ciclo: 7 = 6 semanas
  • 31 días de gestación + 18 días = 49 días por ciclo: 7 = 7 semanas
  • 31 días de gestación + 25 días = 56 días por ciclo: 7 = 8 semanas

Además, podemos optar a distintas cadencias de trabajo:

  1. semanal
  2. quincenal
  3. trisemanal
  4. único o total

Los distintos ciclos permiten unas cadencias determinadas, así:

  • Ciclo de 35 días permite: A / D
  • Ciclo de 42 días permite: A / B / C / D
  • Ciclo de 49 días permite: A / D
  • Ciclo de 56 días permite: A / B / D

En cualquier caso, las hembras deberán cumplir los cinco parámetros de su ciclo reproductivo:

  • Receptividad + 95%
  • Fertilidad + 82%
  • Fecundidad + 78%
  • Prolificidad + 9 gazapos nacidos vivos
  • Productividad + 8 gazapos destetados

La Producción se verá mermada por la mortalidad del destete a la venta considerándose aceptable si supera los 6 gazapos por hembra presente y ciclo.

Realizada esta presentación a título de memorando, podemos intuir que de las 600 conejas alojadas en las 600 jaulas, sólo van a completar su ciclo con éxito unas 470 hembras, en promedio.

¿Qué hacer con las 130 hembras no cicladas?

Será en función de la banda elegida y a la cadencia de trabajo impuesta que deberemos determinar la mejor opción.

Veamos un ejemplo para la banda de 42 días que permite todas las cadencias de trabajo.

A – semanal

Las hembras no receptivas pueden ser cubiertas a las siguientes semanas lo que permite 2, 3 ó 4 presentaciones).

Las hembras palpadas negativas se pueden presentar a las 2 semanas(MN) o a las 3 semanas (IA) con 1 ó 2 presentaciones.

Las hembras no paridas deberían ser eliminadas.

Del total de huecos-madre presentes (600) sobre-ocupamos en teoría un 30% y las 780 hembras totales las dividimos por 6 semanas para determinar cuántas hembras deben ser presentadas a los machos o inseminadas, con un total de 130.

130
130130
130 – 24130130
106130 – 24130106 + 24
106 – 6106130 – 24130100 + 24 + 6
100106 – 6106130 – 24130100 + 24 + 6
100106 – 6106130 – 24130
100106 – 6106130 – 24
100106 – 6106
100106 – 6
100

130 + 130 + 130 + 106 + 100 + 100 = 696 hembras presentes.

100 partos x 6 semanas = 600 hembras productivas.

Si de 696 H. presentes se obtienen 600 H. productivas, el % de S.O. es del 116%.

De las 600 hembras teóricamente productivas, gracias a la sobre-ocupación se pueden ciclar algunas quedando sólo 96 NO cíclicas en lugar de las 130 teóricas.

Las 96 hembras improductivas deberán ser repuestas en cada ciclo de 6 semanas, necesitando 16 hembras semanales (832 al año). Esta tasa de reposición se deberá incrementar para reponer las hembras muertas y enfermas.

B – quincenal

Las hembras no receptivas pueden ser cubiertas a las 2 semanas o a las 4 semanas, con 1 ó 2 presentaciones.

Las hembras palpadas negativas se pueden presentar a las 2 semanas (MN) o a las 4 semanas (IA), con 1 sola presentación.

Las hembras no paridas deberían ser eliminadas.

Realizamos el mismo porcentaje de sobre-ocupación que en el caso anterior y las 780 hembras teóricas en producción las repartimos en 3 grupos resultando unas 260 hembras a aparear o inseminar cada 2 semanas.

260
260
260 – 48260
212260
212 – 12260 – 48200 + 48 + 12
200212260
212 – 12260 – 48
200212
212 – 12
200

260 + 260 + 200 = 720 hembras presentes.

200 × 3 = 600 hembras productivas.

Si de 720 H presentes se obtienen 600 H productivas, el % de S.O. es del 120%.

Las 120 hembras improductivas deberán ser repuestas en cada ciclo, por lo que será necesario guardar 40 hembras cada quincena (1.040 al año) además de la reposición por enfermedad y muerte.

C – trisemanal

Las hembras no receptivas pueden ser cubiertas a las 3 semanas con 1 opción.

Las hembras palpadas negativas también se pueden presentar a las tres semanas con una sola opción.

Las hembras no paridas deberán ser eliminadas.

Si repartimos las 780 hembras teóricas en producción (debido a la sobre-ocupación teórica del 30%) en dos grupos, las hembras en producción a presentar a los machos o a la inseminación serán de 390 por grupo cada tres semanas.

390
390
390 – 72
318318 + 72
318 – 18390
300390 – 72
318
318 – 18
300

390 + 318 = 708 hembras presentes.

300 × 2 = 600 hembras productivas.

Si de 708 H presentes, se obtienen 600 H productivas, el % de S.O. es del 118%.

Las 108 hembras improductivas deberán ser repuestas en cada ciclo, por lo que será necesario guardar 54 hembras cada tres semanas (936 al año) además de la reposición por enfermedad y muerte.

D – única o total

Todas las hembras que no cumplen ciclo deberán ser eliminadas.

Al disponer de 780 hembras presentes y que todas a la vez deben ser apareadas o cubiertas, no se puede establecer una sobre-ocupación en base a la cadencia de trabajo como en las anteriores opciones.

De las 780 hembras presentes parirán el 78% (fecundidad) o sea un mínimo teórico de 600 hembras. Es por ello que, en cada ciclo de 6 semanas, se deberán reponer por improductividad unas 180 hembras (1.560 al año) además de la reposición por enfermedad y muerte.

Si de las 780 hembras presentes, 600 realizan bien su ciclo, el % de S.O. es del 128%

Resumen

Resumimos lo expuesto en teoría para un ciclo de 6 semanas y organizando la unidad de explotación en la practica:

Banda semanal
  • 600 H. Productivas 708 H. Presentes 160 H. Jóvenes
  • 132 inseminaciones cada 7 días = 792 I.A. por ciclo.
  • 600 JH huecos-madre
  • 50 JR equivalentes a 10 jaulas de 16 huecos
  • 500 JE jaulas para gazapos de máximo 2,0 Kg. (o 670 JE para gazapos de 2,4 Kg.)
Banda quincenal
  • 600 H. Productivas 736 H. Presentes 166 H. Jóvenes
  • 263 inseminaciones cada 14 días = 789 I.A. por ciclo
  • 600 JH huecos-madre
  • 50 JR equivalentes a 10 jaulas de 16 huecos
  • 600 JE jaulas para gazapos de máximo 2,0 Kg. (o 800 JE para gazapos de 2,4 Kg.)
Banda trisemanal
  • 600 H. Productivas 711 H. Presentes 160 H. Jóvenes
  • 395 inseminaciones cada 21 días = 790 I.A. por ciclo.
  • 600 JH huecos-madre
  • 50 JR equivalentes a 10 jaulas de 16 huecos
  • 600 JE jaulas para gazapos de máximo 2,0 Kg. (o 800 JE para gazapos de 2,4 Kg.)
Banda única
  • 600 H. Productivas 789 H. Presentes 378 H. Jóvenes
  • 789 inseminaciones cada 42 días = 789 I.A. por ciclo.
  • 600 JH huecos-madre
  • 120 JR equivalentes a 24 jaulas de 16 huecos
  • 600 JE jaulas para gazapos de máximo 2,0 Kg. (o 800 JE para gazapos de 2,4 Kg.)

Discusion técnica

Observando el resumen anterior podemos analizar la variabilidad de cada banda a tenor de un mismo criterio productivo: mantener en la explotación 600 hembras productivas sea cual fuere la banda elegida y el ciclo practicado.

De entrada apreciamos una menor implantación-inversión en la banda semanal que se muestra la más favorable de todas. Al inseminar cada semana los riesgos de fertilidad debidos a la estacionalidad, cambios climáticos, estado de los animales, etc., se minimizan respecto a las demás bandas. Hemos establecido una tasa de fertilidad del 76% como media pero todos los cunicultores conocen la variación de dicha tasa durante el año. En una banda semanal existen 52 días de presentación-palpación y en alguno de ellos el resultado podría ser nefasto.

En una banda quincenal son 26 los días del año; en una banda trisemanal se reducen a un total de 17,33 días y en la banda única tan sólo 8,66 días por año. Si en una de estas 8 presentaciones o palpaciones la tasa se redujera en un 50%, la media anual de fertilidad quedaría en el 73%. Si esto ocurriese en la banda semanal, la reducción determinaría una tasa de fertilidad del 75,50% al año.

Un riesgo que el cunicultor debe considerar

Si lo que acontece es un problema de mortalidad en los nidos, en una banda semanal y ciclo de 6 semanas con 100 partos de 9 gazapos vivos por parto con una mortalidad del 20% se morirían 180 gazapos. En cambio en una banda única, en el mismo ciclo y con similar problemática serían 600 los partos afectados con una mortalidad de 1.080 gazapos.

Más riesgo que condiciona totalmente la producción

No se nos ocurra pensar en que puede llegar una partida de semen defectuoso en origen o mal aplicado en granja puesto que de 132 dosis en banda semanal y ciclo de 6 semanas se pasaría a 789 dosis en banda única. Un alto riesgo de considerable repercusión en los partos y la productividad.

Pero la problemática no acaba aquí con un semen o inseminación incorrectos o con resultados no esperados en las cubriciones. Imagínense que sólo el 60% de las cubriciones son positivas. De los 100 partos esperados en banda semanal y ciclo de 6 semanas se conseguirían sólo 60 partos con una pérdida de 360 gazapos no nacidos. En una banda única esta pérdida sería de 240 partos con un total de 2.160 gazapos.

Un riesgo total cercano a la catástrofe

Podemos seguir con el comparativo y nos costaría concluir puesto que existen mil factores diferenciales entre las bandas respecto al riesgo y también a la logística. Ello no descarta poder optar a otras bandas como método de trabajo cuando prime la planificación e incluso la economía. Es evidente que siempre hallaremos soluciones tanto técnicas como prácticas como, por ejemplo, en el precio semanal de Lonja. Mientras que en banda semanal cada semana se venden animales y se sigue el precio fijado en Lonja en las otras bandas se requiere un acuerdo con el matadero para establecer un precio medio.

Técnicamente la banda semanal asegura más los resultados esperados respecto a las demás bandas, quedando muy limitada y condicionada la banda única que presenta un alto índice de riesgos justificados, a nuestro criterio, sólo por cuestiones comerciales apoyadas en la sanidad y la logística.

Si nos atenemos en lo estrictamente económico, estaremos de acuerdo de inmediato comparando en todas las bandas un mismo ciclo de 6 semanas con 600 hembras productivas:

  • 708 hembras presentes en la banda semanal frente a las 789 reproductoras de la banda única (+81 hembras)
  • 160 hembras de reposición en la banda semanal frente a las 378 hembras jóvenes de la banda única. (+218 hembras)
  • 1.150 jaulas totales en banda semanal frente a las 1.320 jaulas de la banda única. (+170 jaulas)

Y todo ello para conseguir un objetivo productivo similar en ambas bandas de 5.200 partos anuales.

Conclusión

En el presente trabajo se ha intentado analizar un método de trabajo denominado en bandas pero debemos ser conscientes que cada una de las bandas consideradas se optimiza con un sistema de manejo concreto.

De esta manera sugerimos un estudio minucioso situado en granja para determinar no sólo que banda elegir sino también que ciclo aplicar y que sistema de manejo en función al tipo de jaulas y su distribución. Todo ello bien conjugado puede significar la optimización de nuestras instalaciones en pro a conseguir máximos rentables de producción.

Huelga decir que hoy ya no sirve considerar la Jaula-Hembra como factor o parámetro económico tan útil a inicios de la década de los 80 cuando se introducía la sobreocupación en las granjas (más conejas que jaulas con nido).

Actualmente la sobreocupación, al igual que la reposición, están presentes en toda explotación condicionando a la primera el sistema de manejo y, a la segunda, la productividad de las reproductoras. No podemos aceptar en un estudio de gestión la referencia a JH sin acompañar el diseño de manejo empleado. En economía priman hoy más las hembras presentes y la mano de obra así como la inversión.

Volviendo a los sistemas de manejo, sugerimos considerar el sistema desplazado o entrecruzado para las bandas semanal y quincenal. El sistema agrupado o en serpenteo para la banda trisemanal y el sistema modulado o “en banda” para la banda única.

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