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5 febrero 2009

Condicionantes o motivaciones para iniciar una granja de conejos (Capítulo 5 de 5 - parte I)

Este es el quinto (parte I) de una serie de 5 capítulos que forman el Seminario de entrenamiento en cunicultura: Orientaciones para iniciar una explotación cunícola industrial de producción de carne. Vea el Índice e introducción al seminario.

La sanidad, los animales y la alimentación, forman la base en la que se debe apoyar el manejo. Un buen manejo del conejar garantizará conseguir rentabilizar la operación.

Hablaremos de manejo sin establecer unos parámetros estándar ya que en cunicultura se pueden adaptar diversos sistemas, métodos y técnicas en función al diseño de granja, profesionalidad del cunicultor, orientación productiva, inversión, etc. Es por ello que nos preguntamos los condicionantes o motivaciones del cunicultor para poder elegir su explotación con su manejo.

Una vez conocidos los pilares básicos sobre los que se asienta cualquier granja de conejos y tratando a la cunicultura como una actividad muy peculiar, se puede entrar en el terreno práctico de la explotación partiendo de unas necesidades o preferencias.

Instalar un número X de conejas

Dos aspectos condicionan principalmente este planteamiento inicial. En primer lugar, el ambiente, ya que el número de conejas variará según el edificio, el terreno, el local, etc., y según el trabajo. Se puede dar el caso de que un ambiente resulte antieconómico o que sea más racional la instalación de la explotación de una manera diferente a la originariamente prevista.

El ambiente donde se debe llevar a cabo la explotación cunicola responde muy directamente a la zona donde se realiza la empresa. Citaremos unos tipos diferentes de ambientes, sin relacionarlos, para evitar confusiones o marcar caminos de criterio único.

Tres ambientes en los que se puede trabajar la cunicultura:

Ambiente libre

Aire libre, patio o terreno abierto, con la instalación de un material protegido de la lluvia, del sol directo y de los vientos dominantes.

Poca obra civil y, por tanto, la construcción es relativamente barata. Al no poderse controlar bien las exigencias y necesidades de los animales planteadas anteriormente, el cunicultor deberá extremar las atenciones para garantizar los resultados productivos. Sin problemas en climas con temperaturas extremas entre los 8ºC y los 28ºC.

La concentración de animales en el aspecto de ventilación y limpieza no debe preocupar, lo que si supone un condicionante es el posible incremento de patologías influidas o transportadas por animales parásitos, vectores y/o depredadores, como también por los factores climáticos y el estrés. Cualquiera de ellos puede equivaler a un encarecimiento de los tratamientos y del trabajo con las subsiguientes bajas o eliminación de animales que se traduce en merma productiva.

El ambiente libre puede ser resguardado o protegido en función a su ubicación, orientación y climatología del lugar.

Siempre habrá una valla de protección exterior para los depredadores tanto racionales como irracionales.

Ambiente natural

Local con aberturas – ventanas – nuevo o aprovechado.

Es el ambiente más seguro ya que en él se pueden mantener controles y atenciones, aunque debe disponer de buen diseño y manejo.

Situamos el número de conejas entorno a la Unidad de Trabajo Humano (UTH) en una explotación de círculo cerrado (de 200 a 800 conejas).

Conviene estar atentos a la relación: superficie/aberturas y también a la regulación de las entradas de aire durante la jornada laboral, evitando siempre cerrar totalmente para evitar la proliferación de gases tóxicos.

Las deyecciones deben mantenerse bien aireadas, secas y desinsectadas.

Unas telas mosquiteras y/o antipájaros son una opción interesante.

Ambiente controlado

Local con automatismos: ventiladores o extractores.

Para garantizar máximos productivos, ya sea inyectando aire (sobrepresión) o extrayéndolo (depresión), la ventilación dinámica es la que más asegura el confort y, por tanto, la producción. Todo ello a expensas de una instalación más costosa en su implantación como en su mantenimiento.

Requiere de un buen diseño técnico y tiene la necesidad de un vacío sanitario debido a las altas concentraciones y a la intensificación. Es por ello que será imprescindible modular la explotación en grupos que no excedan las 200 hembras. Si se desea vaciar un modulo con más animales, el manejo en banda única es imprescindible.

Vacio sanitario
  1. Día 1. Distribuir los animales entre los demás módulos o pasarlos a otro.
  2. Día 2. Limpieza del estiércol.
  3. Día 3. Limpieza y desinfección del local y material.
  4. Día 4. Fumigación
  5. Día 5. Descanso
  6. Día 6. Descanso/ aireación
  7. Día 7. Entrada de animales.

Otro aspecto que condiciona la instalación de un número X de conejas es el Volumen/Densidad, tema tratado con anterioridad.

Finalmente debemos incidir en la importancia que tiene la mano de obra y que esta sea especializada. Así pues, la relación Cuidante/nº de conejas será otro condicionante a tener en cuenta.

Producir un número N de gazapos

Se puede dar el caso de que un cunicultor necesite unos mínimos semanales o mensuales de gazapos para abastecer un mercado, para completar una cadena de matanza, para asegurar unos precios, etc.

Para poder planificar esta producción con una cierta garantía de mínimos se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:

  • Sistema de manejo
  • Método de trabajo
  • Técnica de explotación

El ciclo productivo de las conejas y las mortalidades serán decisivos.

Ciclo productivo

Cuando un cunicultor escoge un ciclo productivo lo hace pensando en la obtención del número máximo de gazapos producidos.

Este parámetro tiene varias lecturas:

  • hembra y parto (prolificidad)
  • hembra y año (productividad)
  • jaula-hembra y año (producción)

Se pueden manejar cuatro ciclos: 35, 42, 49 y 56 días.

Una mejora zootécnica será de incuestionable interés aunque se deberá atender:

  • la edad de la coneja al primer parto
  • el intervalo entre dos partos
  • el efectivo de gazapos al nacimiento (prolificidad)
  • la supervivencia de los gazapos (mortalidad)
  • la reposición de los reproductores

Es muy importante reducir al máximo los periodos improductivos de las conejas y es por ello que se deberá tener en cuenta al escoger un ciclo productivo que éste no agote a las hembras, no provoque una reposición prematura, no induzca a una reducción de la fertilidad y/o prolificidad y no incremente el trabajo del cuidante.

Los resultados productivos anuales entre los distintos ciclos son semejantes en la práctica (no así en la teoría). La elección de uno u otro ciclo debe responder a toda una serie de factores entre los cuales podemos citar: el ambiente, el tipo de animal y la alimentación. El cunicultor tendrá también en cuenta el estado sanitario de los animales y considerará que si bien la producción teórica aumenta al intensificar el ritmo, también se incrementan las dificultades de organización y técnicas.

Mortalidades

Las bajas de gazapos en una explotación cunicola se encuentran principalmente en dos etapas bien diferenciadas: la del nacimiento al destete y la del destete a la venta. Ambas pueden recortar considerablemente las producciones y se deben tener en cuenta previo conocimiento de las posibles causas para prestar las atenciones correspondientes y reducir al máximo su incidencia. Los ambientes junto a la sanidad y, un tanto la alimentación, juegan en esta cuestión un papel importante.

Primera etapa: nacimiento-destete

La mortalidad en esta etapa está muy ligada a la madre y al nidal. La incidencia es de un 15%, con unos valores que oscilan entre un 6% y 25% de media mensual. Influyen: el estado sanitario de las hembras (en especial las mamitis), el frío, el calor, la limpieza y desinfección de los nidos, la falta de leche y la patología (colibacilosis, estafilococias, enterotoxemias y salmonelosis, principalmente).

Segunda etapa: destete-venta

La edad y el peso al destete juegan un cierto papel, así como el estado sanitario de la Maternidad. Un animal entrado en el Engorde procedente de una Maternidad con problemas sanitarios, estará falto de defensas o enfermo o con una alta carga bacteriana en el intestino ciego. Otras causas pueden ser debidas a los cambios climáticos y a la alimentación (Fibra y Almidón).

La máxima incidencia la detectaremos a los 8-10 días postdestete, con unas diarreas muy liquidas (amarillo-claras) motivadas por deseq uilibrios o diarreas marronosas motivadas por parasitismo o diarreas oscuras y/o meteorismo debidas a la proliferación de UFC/g de E.coli debidas a un lastre del proceso de síndrome respiratoria o al alimento.

La incidencia en esta etapa se cifra entorno al 5%, con unos valores que oscilan entre el 2% y el 10% de media mensual.

Ocupar un número M de metros cuadrados

Es otro planteamiento de inicio. Puede resultar interesante disponer de locales vacíos en los cuales poder criar conejos, siendo su mayor condicionante el tipo de material y su distribución. El montaje debe responder a la ocupación de una superficie procurando no alterar la ventilación, procurar una buena limpieza y desinfección y controlar el tratamiento de las deyecciones.

Las jaulas más interesantes son las metálicas construidas con varillas de alambre galvanizado, electro soldadas. Su colocación en trenes (dobles o simples) dispuestas en un solo piso o nivel (flat deck) y de fácil servicio tanto para el manejo de los animales como para su limpieza y desinfección.

Dimensiones

  • Hembras reproductoras: de 0,35 a 0,50 m2
  • Machos reproductores: 0,40 m2
  • Engorde: de 20 a 22 animales de 2 Kg. por m2
  • Reposición: de 0,10 a 0,15m2
  • Gestación: de 0,15 a 0,20 m2

Como equipo hay que prever un espacio de comida para 5,5 animales en la maternidad y 2,5 animales en engorde. Un bebedero para cada 9 animales.

Es importante conocer los distintos modelos de bebederos automáticos: boya, palanca, tetina y chupete. Los de tetina requieren una máxima atención en los sistemas de fosos debido al agua que pierden.

Es importante conocer los distintos sistemas de manejo puesto que será a partir de ellos que se proyecte una u otra distribución.

Sistemas de explotación
  • Sistema paralelo o tradicional
  • Sistema rotativo o ciclico
  • Sistema integrado o compacto
  • Sistema modulado o en bandas
  • Sistema agrupado o en serpenteo
  • Sistema entrecruzado o desplazado
Bases para el estudio comparativo
  • 392 Jaulas metálicas de 0,40 m2, polivalentes. O sea, adaptable a ser ocupadas por una hembra reproductora con su camada, por un macho reproductor o por una camada de engorde de unos 7-9 gazapos.
  • Disposición de las jaulas en flat deck, un solo piso.
  • Prolificidad por hembra y parto de 7,8 gazapos nacidos vivos y parto.
  • Mortalidad del Nacimiento al Destete = 16%
  • Mortalidad del Destete a la Venta = 6%
  • Densidad por m2 de jaula = 44 Kg/m2 (máxima)
  • Equivalencia: 5 jaulas polivalentes de 0,40m2, equivalen a 12 espacios de gestación de 0’15m2.
  • Reposición en todos los sistemas:
    • 25 hembras de 2 a 3 meses
    • 35 hembras de 3 a 4 meses
    • 4 machos de 2 a 5 meses
  • Ritmo reproductivo empleado:
    • Sistema integrado = 31d. + 37d. = 68 días (85% fecundidad)
    • En los demás sistemas = 31d. + 11d. = 42 días (72% fecundidad)
  • Cálculo gazapos vendidos por hembra presente y año:
    • 7,8 gazapos nacidos vivos x 6,9 partos = 53,80 gazapos nacidos.
    • 53,80 gazapos x 0,84 (mort. N-D) = 45,20 gazapos destetados.
    • 45,20 gazapos x 0,94/mort. D-V) = 42,50 gazapos vendidos.

A. Sistema paralelo o tradicional

Es el sistema de manejo que más se ha utilizado o por lo menos el que se ha venido practicando en las últimas décadas del siglo pasado.

Consiste en dividir la Unidad de Explotación en dos áreas:

  • Maternidad, en donde se alojan los reproductores y
  • Engorde, con los gazapos destetados hasta su venta.

Esta diferenciación se aconsejaba por varios motivos: distinto manejo diario entre ambos colectivos, diferentes necesidades de confort ambiental, tratamientos distintos, alimentación diferenciada, carga ambiental y producción de deyecciones también diferentes, etc.

En sus orígenes, la Maternidad ocupaba un espacio doble al del Engorde (relación 2:1), pero gracias a la reposición que motivó un incremento de la productividad, la relación se convirtió en 3:2, para llegar incluso a 1:1 en según que diseños.

Las Hembras ocupan siempre su propia Jaula-Hembra con una ocupación que no supera el 100%. Se consigue la aproximación al 100% de ocupación cuando las hembras jóvenes, de reposición, entran gestantes a la Maternidad.

Siguiendo las pautas de un planning de trabajo, programado o programable, las operaciones diarias se suceden día a día y se realizan a todo lo largo y ancho de la explotación. Suelen programarse trabajos como: desinfecciones, desinsectaciones, venta de gazapos, limpieza de excrementos, etc., de forma periódica.

Partiendo de las 392 jaulas totales, se disponen en la Maternidad 200 Jaulas-Hembra con 200 Hembras presentes y 24 Jaulas-Macho con 24 Machos reproductores. En el Engorde se instala el resto de 168 jaulas con una capacidad para 1.340 gazapos (peso de venta = 2.000 gramos)

200 JH + 24 JM + 168 JE = 392 JAULAS

No existe sobreocupación en este sistema, por lo que no hay jaulas de gestación.

Las 200 hembras presentes están sujetas a un ritmo semiintensivo de producción de 42 días teóricos entre dos partos los cuales se convierten en la práctica (fertilidad del 72%) en 53 días de intervalo, lo cual significa la obtención teórica de 6,9 partos por hembra presente y año. Aceptando la prolificidad de 7,8 gazapos y las mortalidades reseñadas en las bases para el estudio, se determina una producción estándar de 42,50 gazapos por hembra presente y año.

El potencial productivo de esta unidad es de:

200 Hembras x 42,50 gazapos = 8.500 gazapos/año

B. Sistema rotativo o cíclico

Manteniendo la estructura de la explotación anterior, o sea, diferenciando la Maternidad del Engorde y practicando el mismo ritmo de producción en un mismo ambiente, confort, alimentación, tratamientos, etc., se da un trato especial a la JAULA-HEMBRA (JH) como unidad productiva y se establece para tal efecto la gestación en donde se alojan las hembras reproductoras multíparas que no cumplen bien su ciclo reproductivo (fallo a la palpación, a la cubrición o al parto).

De esta manera se obtiene una sobreocupación de las Jaulas-Hembra, existiendo en la explotación más hembras reproductoras que Jaulas-Hembra instaladas. La sobreocupación estándar se estima en un 20-25%, o sea, para 100 JH habrá de 120 a 125 hembras presentes en la explotación, de las cuales 100 estarán ocupando las JH y el resto se instalará en las Jaulas de Gestación (JG).

La distribución de las 392 JAULAS totales, será:

  • 180 JH con 180 Hembras con gazapos o próximas al parto
  • 3 JG con 36 hembras gestantes (equivalen a 15 JH)
  • 25 JM con 25 machos reproductores
  • 172 JE con 1.450 gazapos destetados (hasta 2 Kg. p.v.)

Gracias a este nuevo sistema de manejo, para una misma inversión-implantación (392 Jaulas), pasamos de explotar 200 hembras a 216 hembras. Teniendo en cuenta que seguimos cubriendo a las conejas a los 11 días después del parto, o sea, practicamos un ciclo teórico de 42 días, la producción final será de 42,50 gazapos por hembra presente y año, lo cual determina:

El potencial productivo de esta unidad es de:

216 Hembras x 42,50 gazapos = 9.180 gazapos/año

Un 8% más que en el sistema anterior y que supone una producción por Jaula-Hembra de 51 gazapos anuales, aunque la producción por Hembra presente es la misma que en caso anterior: 42,50 gazapos.

Así pues nace, con la sobreocupación, un criterio económico que será usado y, en algunos casos, manipulado, para ejercer mayor presión de venta en el sector. Es importante en este momento saber determinar el punto de equilibrio económico de la Sobreocupación al igual que lo es en la Reposición.

A más sobreocupación no significa siempre más producción. Es necesario seguir determinando la producción por Hembra presente. En cualquier caso, nos determinará una mayor rentabilización de la inversión realizada.

Un ejemplo: Si explotamos 140 hembras que producen 40 gazapos, en 100 Jaulas-Hembra, estamos obteniendo: 56 gazapos por JH y año.

Si las 140 hembras produjeran 50 gazapos, en 125 Jaulas-Hembra, se obtienen los mismos 56 gazapos por JH y año, en cambio la producción total es muy distinta: 5.600 gazapos, en el primer caso, igual a 56 gazapos/JH y 7.000 gazapos en el segundo caso, con 56 gazapos/JH.

El sistema rotativo o cíclico es el sistema de manejo más racional dentro de la evolución lógica que ha mantenido la explotación cunicola en los últimos tiempos. En él se barajan dos prácticas absolutamente necesarias y que han supuesto lograr altas producciones: la reposición y la sobreocupación.

El Engorde, en este sistema, representa una ocupación del 95% respecto a la Maternidad (100%). Puede optarse por la alimentación doble o diferenciada entre la Maternidad y el Engorde.

C. Sistema integrado o compacto

Hay quien preconiza convertir todas las jaulas existentes en la explotación en Jaulas-Hembra, o sea, jaulas ocupadas por Hembras reproductoras, excepción de los machos, y no disponer de Engorde (hasta 2 Kg. de peso vivo).

Ello supone cebar a los gazapos en la misma jaula que han nacido y en la compañía de su madre progenitora, siguiendo éstas por lo tanto, un ciclo reproductivo atrasado para evitar un nuevo parto en presencia de la camada anterior. O sea, las hembras entran al parto una vez su camada ha alcanzado el peso comercial del sacrificio.

Este sistema puede practicarse cuando los gazapos se venden al destete (gazapos de 800 a 1000 gramos) con buenos resultados y también, en el ejemplo comparativo que nos ocupa, cuando se comercializan a un peso vivo de 2000 gramos. No lo estimamos viable para pesos superiores de venta.

Si el periodo de lactación es de 30 días y el engorde supone una etapa de 35 días más, hasta transcurridos 65 días después del parto, las hembras no podrán repetir un nuevo parto. Así, las hembras se presentarán al macho a los 37 días después del parto, resultando un ciclo teórico de 68 días y real de 90 días, en el mejor de los casos, lo que supondrá la obtención de un máximo de 4’0 partos por coneja presente y año.

Debido que las hembras son las mismas que en los casos anteriores y su prolificidad estándar se ha estimado en 7,8 gazapos nacidos vivos por parto, la producción por hembra presente y año será de 24,50 gazapos, una vez restados los gazapos no viables desde el nacimiento hasta la venta.

De las 392 jaulas totales, 350 jaulas estarán ocupadas por hembras reproductoras y sus respectivas camadas hasta la venta, convirtiéndose en JH y JE a la vez. Se destinan, en esta distribución, 42 jaulas a los machos (JM), resultando:

  • 350 JH con 350 hembras y 1.440 gazapos
  • 42 JM con 42 machos

El potencial productivo de esta unidad es de:

350 hembras x 24,50 gazapos = 8.575 gazapos/año

Podemos observar, en este sistema de manejo, la obtención de una producción similar a la del sistema tradicional. Ello hace suponer una posible aplicación práctica del mismo, aunque debemos señalar toda una serie de inconvenientes respecto a los sistemas anteriores como son:

  • la ocupación permanente de una jaula hembra (JH) por la coneja y su camada, lo que imposibilita una buena limpieza y desinfección.
  • la imposibilidad de suministrar un alimento doble o diferenciado.
  • la necesidad de establecer un control ambiental único.
  • la aplicación de tratamientos colectivos, siempre.
  • la utilización de jaulas de 0,40m^2^ puede resultar justa en camadas de ocho o más gazapos.

Es evidente que podríamos citar muchas más desventajas en el sistema pero también encontraríamos mejoras. Quede expuesto para el análisis de técnicos y profesionales.

D. Sistema modulado o en bandas

Orientado hacia la agrupación de las operaciones diarias para reducir el tiempo horario en la mano de obra, a la ocupación modular o zonal para facilitar el trabajo, el conseguir un vacío sanitario o una limpieza y desinfección en profundidad y la utilización de la Jaula Hembra (JH) convertible en Jaula Engorde (JE) sistemáticamente (jaula polivalente), se divulgó y se practica este sistema de manejo el cual ha manifestado, en su desarrollo práctico, tener más problemas e inconvenientes que ventajas y resultados.

Así pues, lo que fue en un principio un posible avance en el manejo cunicola, hoy ha debido ser modificado y se han buscado soluciones alternativas que están a caballo de este sistema original y otros reseñados anteriormente los cuales, si mejoran los resultados

Observaremos en el sistema siguiente, al que muchos siguen denominando en bandas una de estas adaptaciones de mejora.

Volviendo al sistema modulado genuino, determinaremos que no es el método más práctico, sencillo y eficaz de trabajar la cunicultura, sino que, a la larga, complica y encarece la actividad.

Partimos, como en los casos anteriores, de 392 jaulas totales las cuales dividimos por 14 módulos o zonas, resultando unidades de 28 jaulas cada una (este reparto está sujeto a una práctica de la cubrición semanal: se cubren a las hembras una vez por semana).

De los 14 módulos habidos, 12 se destinan a la reproducción cíclica semanal (28 hembras van al macho en uno o dos días correlativos por semana. En el supuesto que 14 hembras se presenten al macho el día 1 de la semana y 14 hembras el día 4, cada modulo deberá subdividirse por dos, resultando 24 módulos con 14 jaulas cada uno).

12 módulos x 28 JH/E = 336 JH/E

Otro módulo con 28 jaulas estará ocupado por los machos.

1 módulo x 28 JM = 28 JM

Y finalmente, el módulo restante está ocupado por hembras gestantes, a modo de comodín. En este módulo concurren todas las hembras que no siguen sus ritmos reproductivos en los respectivos módulos, creándose una unidad tutti fruti en la que se manejan hembras vacías, gestantes e incluso, lactantes.

Son hembras que determinan la sobreocupación de la explotación. En este módulo puede destinarse el espacio de 10 JH a 2 JG, pasando de 10 hembras a 24 hembras, con lo cual albergamos un total de 42 hembras en él.

El número de hembras capaz de sincronizarse en el conjunto es de un máximo de 6 grupos (en algunos casos sólo de 5), lo que supone explotar 168 hembras reproductoras, más las 42 hembras alojadas en el módulo comodín. O sea un total máximo de 210 hembras.

La ocupación de la explotación es:

  • 336 JH/E con 168 hembras y 1.400 gazapos
  • 28 JM con 28 machos
  • 18 JH con 18 hembras gestación
  • 2 JG con 24 hembras gestación (equivalen a 10 JH)

El potencial productivo de esta unidad es de:

210 hembras x 42,50 gazapos = 8.925 gazapos/año

(182 hembras x 42,50 gazapos = 7.735 gazapos/año)

La sobreocupación en este sistema es de un 125% y la producción por JH de 53 gazapos. Comparándolo con el sistema tradicional sólo incrementamos, en el mejor de los casos un 1%, lo que supone no mejorar resultados respecto a los sistemas anteriores.

  • 6 semanas de ocupación de un módulo como JH
  • 5,5 semanas como JE
  • 0,5 semanas para la limpieza y desinfección.

E. Sistema agrupado o en serpenteo

Podríamos decir que es el denominado manejo en bandas actual.

En realidad se trata de una adaptación viable de las ventajas que presenta el genuino sistema modulado o en bandas como son:

  • la agrupación de las operaciones diarias
  • la sincronización de los partos
  • la formación de agrupaciones de conejas en zonas correlativas de la explotación

Todo ello manteniendo la estructura actual de la explotación, o sea, la Maternidad y el Engorde, además de contar con jaulas de gestación y procurando una sobreocupación entorno al 140%.

Esta presión de hembras presentes sobre el conjunto de Jaulas Hembra permite, en una misma inversión, incrementar la producción final.

Las hembras próximas al parto se colocan de forma correlativa o zonal en la explotación y, a continuación, como los vagones de un tren, se van enganchando las conejas del próximo parto y así sucesivamente hasta completar la Maternidad la cual se ha subdividido en 10 zonas (En el caso de cubrir a las conejas 2 veces (días) por semana. Si la cubrición se efectuase un sólo día por semana, el numero de zonas seria de 5).

A medida que una coneja falla, se muere o se renueva, su grupo se encoge para evitar el espacio vacío o bien, su hueco es ocupado por una hembra residente en la gestación y que se encuentra en el mismo estadio reproductivo que la eliminada. El hecho de encoger grupos supone un manejo importante y conduce a que cada grupo esté formado, a la larga, por un numero distinto de hembras. Hay que decir que muchas veces las jaulas que quedan vacías no se reponen ni corren hasta que les llega un nuevo turno, esto provoca mantener jaulas vacías aunque se eviten manejos extraordinarios.

En este sistema de manejo, se aconseja una distribución de jaulas muy igual en Maternidad y en Engorde (1:1), sin contar con la gestación. Dividimos el número de 392 jaulas totales por 24 y multiplicando por 10 determinamos el número de Jaulas Hembra (JH)

392 jaulas: 24 = 16 jaulas x 10 = 160 JH con 160 hembras

Más un espacio de 25 jaulas equivalentes a 5 JG con una ocupación de 60 hembras gestantes, lo que supone un total de 220 hembras presentes en la explotación.

Los machos se sitúan en 27 JM, agrupadas o no, con 27 machos.

Y finalmente, 180 JE serán capaces para 1.450 gazapos de engorde.

  • 160 JH con 160 hembras
  • 5 JG con 60 hembras (equivalentes a 25 JH)
  • 27 JM con 27 machos
  • 180 JE con 1.450 gazapos

El potencial productivo de esta unidad es de:

220 hembras x 42,50 gazapos = 9.350 gazapos

La mejora productiva respecto al sistema tradicional es del 10%, superior que en los otros sistemas referidos.

Debemos destacar que el sistema agrupado mantiene la evolución lógica de la cunicultura respetando Maternidad y Engorde, estando su mejora basada en la sobreocupación y presentando un ahorro considerable de mano de obra al adaptar un metodo de trabajo agrupando operaciones y tal vez, sincronizando partos.

Si bien la producción por hembra presente es de 42,50 gazapos anuales como en los casos comparados, debemos indicar que la producción por JH es de 58,5 gazapos. Parámetro económico que no debe ser utilizado como comparativo entre sistemas. Sólo es valida su comparación en un mismo sistema practicado.

F. Sistema entrecruzado o desplazado

Es, sin lugar a dudas, el mejor sistema conocido y practicado.

En él se resumen las ventajas de la sobreocupación señaladas en el sistema rotativo, se mantienen diferenciadas la Maternidad del Engorde, no se precisan jaulas extras de gestación, se pueden agrupar operaciones diarias mejorando los tiempos horarios, se puede practicar el método de trabajo en bandas o agrupando animales en la explotación y se puede practicar una alimentación racional en el engorde a partir que los gazapos consumen alimento sólido, sin esperar el destete.

Para practicar el sistema de manejo entrecruzado o desplazado es fundamental la utilización de un tipo de jaula polivalente, versátil, adaptable tanto a la Maternidad (jaula con nidal) como al Engorde (superficie útil total), ello permite, en función de la producción estacional, destinar más o menos jaulas a uno u otro uso.

Fijaremos, no obstante, un criterio base (estándar) de implantación que se basará en repartir el 100% de las 392 jaulas totales del ejemplo comparativo de la siguiente manera:

  • 37% del total de jaulas en JH = 145 JH
  • 8% del total de jaulas en JM = 31 JM
  • 55% del total de jaulas en JE = 216 JE

Así pues, alojamos 176 jaulas en la Maternidad y 216 en el Engorde.

Del total de jaulas (392), el 66,3% corresponderá al total de hembras reproductoras que explotaremos, resultando 260 hembras, de las cuales 145 hembras estarán ocupando las 145 JH (conejas cuyo estadio productivo se encuentre entre poner nido y sacar nido) y el resto, 115 hembras se alojarán en jaulas de engorde (JE) (Hembras cuyo estadio productivo se encuentre entre sacar nido y poner nido).

La ocupación de la JH por parte de una hembra es de un máximo de 25 a 28 días, desocupando la Jaula Hembra en el momento de sacar nido, a los 22-25 días de lactación. En este momento, el cunicultor realiza tres operaciones en un sólo manejo:

  • Palpación (entre los 10-15 días de gestación)
  • Sacar Nido (entre los 22-25 días de lactación)
  • Destete. No tanto el separar los gazapos de la madre, sino el retirarlos a todos juntos de la Maternidad para trasladarlos al Engorde, aprovechando para el traslado la misma jaula donde están.

Una vez en el Engorde, siguen juntos y la hembra continúa la lactación de sus gazapos. Esta hembra retornará a la Maternidad cuando esté dispuesta para un nuevo parto (poner nido).

En el supuesto de resultar vacía a la palpación, o de haber retardado la aceptación del macho, la hembra convive con su camada en la jaula de engorde como si se tratara de una jaula de gestación. A través del planning se conocerá su ubicación en la granja y el manejo que deberá hacerse. Si una hembra retrasa mucho su ciclo, seguirá como en el engorde hasta la venta de los gazapos, momento que también se venderá

El sistema permite, además del ahorro significativo de mano de obra, establecer una alimentación doble, suministrando el pienso de engorde a los gazapos a partir del momento que empiezan a comer.

Las mortalidades bajan en picado y los rendimientos aumentan.

El potencial productivo de este sistema es de:

260 hembras x 42,50 gazapos = 11.050 gazapos/año

El incremento productivo supone un 30% más respecto al sistema tradicional, con una producción por JH de 76,20 gazapos.

Volvemos a indicar que este parámetro económico sólo debe compararse entre el mismo sistema no manteniendo interrelación con los demás.

La mejora es substancial permitiendo la adaptación de métodos de trabajo (agrupación) y técnicas de manejo (sincronización, inseminación artificial)

Resumen del estudio comparativo

Resumiendo este estudio comparativo realizado bajo un mismo supuesto de inversión en ambiente y material (392 jaulas totales en todos los casos), podemos decir que respecto al sistema tradicional o paralelo, los demás sistemas analizados pueden aportar al cunicultor, en el mejor de los casos, unos incrementos productivos del:

  • 8% en el sistema rotativo o cíclico
  • 0% en el sistema integrado o compacto
  • 1% en el sistema modulado o en bandas
  • 10% en el sistema agrupado o en serpenteo
  • 30% en el sistema entrecruzado o desplazado

Cualquier sistema es valido si mejora los resultados productivos aunque deben ser analizados los “pros” y “contras” de su puesta en marcha. El objetivo no debe ser únicamente el conseguir sobre una base teórica más gazapos producidos en una misma inversión, sino conseguir una viabilidad práctica del sistema y que esta aflore un resultado económico satisfactorio.

Ni todos los métodos de trabajo son aplicables en todas las explotaciones, ni todas las técnicas de manejo ofrecen resultados espectaculares de mejora.

Seguimos opinando que cada granja es un “pequeño mundo” y cada cunicultor mantiene un manejo “sui generis”. Lo verdaderamente importante es no descuidar la reposición y saber trabajar bien la sobreocupación. Todo ello practicado con profesionalidad y orientado hacia un objetivo primordial: incrementar la productividad por UTH (Unidad de Trabajo Humano).

Consejos prácticos

Una vez la actividad ya ha sido planteada, el cunicultor que ha elegido un sistema de manejo y un tipo de material, deberá poner en práctica la producción en un ambiente concreto. Hay que tener en cuenta, entonces, las exigencias más significativas de los animales:

  • Evitar cualquier motivo de nerviosismo o intranquilidad.
  • Realizar un montaje con facilidad de limpieza y desinfección.
  • Solucionar el tratamiento de las deyecciones.
  • Prestar atención a las concentraciones de animales.
  • Tener en cuenta la envergadura de la explotación.
  • Atender las zonas de servicio, desinfección y almacén.
  • Respetar el medio ambiente.

Definitivo en productividad:

  • Al disponer de la reposición, los reemplazos están asegurados
  • Control y mejor utilización de los machos
  • Lactación controlada
  • Bioestímulo para la receptividad
  • Tratamientos preventivos anuales

Menos fallos = mayor producción

Definitivo en producción:

  • Destetes tardíos, menor estrés
  • Control de mortalidad en engorde

Menos bajas = mayor producción

Definitivo en rentabilidad:

  • Mayor producción: racional durante todo el año y máxima por hueco hembra.
  • Menor inversión: ahorro de jaulas según sistema.

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