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12 noviembre 2020

BIOSEGURIDAD Y PREVENCIÓN SANITARIA EN CUNICULTURA

Toni Roca / Conejólogo
Angel Mateo Chico / Veterinario

06/2005©

Podemos asegurar que una buena bioseguridad garantiza una mejor sanidad y una optima rentabilidad de la explotación.

CONCEPTO DE BIOSEGURIDAD

La Bioseguridad se entiende como el conjunto de actuaciones dirigidas a disminuir el riesgo de entrada y las consecuencias que los procesos patológicos infecciosos (bacterianos, víricos, fúngicos y parasitarios) pueden provocar sobre los animales.

Aunque su denominación resulte novedosa, es un conjunto de medidas aplicadas desde la antigüedad, siendo el conjunto de medidas más limpias dada la poca incidencia que tienen en la incorporación de residuos químicos a la cadena trófica.

Su objetivo es el de reducir las tasas de los agentes infecciosos patógenos de una explotación a la mínima expresión; de esta forma se consigue la máxima resistencia de los animales frente a los agentes patógenos.

La bioseguridad debe ir acompañada de otras medidas disponibles tales como algunas pautas o criterios de mejora genética, las adecuaciones óptimas en ventilación, alojamiento y manejo de los animales, las mejoras en alimentación, así como el conjunto de medidas de sanidad que se pudieran implementar.

La transmisión de las enfermedades infectocontagiosas es un paso previo en la extensión de estas, por tanto su conocimiento nos ayudará a impedir la entrada y difusión de los agentes patógenos. La transmisión se puede producir por vía horizontal o vertical.

  • Horizontal: Transmisión entre animales que puede ser directa cuando el contagio se produce de forma directa entre animales sanos y enfermos o indirecta cuando se realiza a través de vectores o agentes intermedios; estos agentes, a su vez, pueden ser animados si son seres vivos o inanimados si no lo son.
  • Vertical: O transmisión tipo familiar donde el proceso tiene su origen en el paso de padres a hijos.

El cunicultor debe adoptar unas medidas de bioseguridad en el entorno de su explotación con el fin de mejorar las condiciones de sanidad y producción de la explotación.

ASPECTOS COMPLICANTES

La producción cunícola presenta una serie de particularidades que pueden afectar a los parámetros de bioseguridad, entre las que cabe destacarse las siguientes:

Elevada densidad de animales dentro de las explotaciones.

  • Existencia de todas las fases productivas en una misma explotación, e incluso en la misma nave.
  • Ciclos productivos cortos e intensos.
  • Gran número de variantes en instalaciones destinadas a esta especie.
  • Enfermedades zoonósicas (tiñas, Encefalitozoonosis)
  • Otros procesos patológicos como la enteropatía epizoótica del conejo, de gran incidencia y gravedad.
  • La aplicación de técnicas de manejo específicas de esta especie (palpación, revisión de nidales, etc.) así como la introducción paulatina de nuevas prácticas reproductivas (inseminación artificial)

NORMAS DE BIOSEGURIDAD

Vamos a especificar las más importantes normas para el control de enfermedades dentro de las explotaciones cunícolas:

  • Emplazamiento y diseño de las naves adecuado.
  • Aislar la granja del exterior mediante una valla protectora.
  • El diseño de las explotaciones debe permitir vacíos sanitarios periódicos.
  • Las superficies interiores de las naves deben realizarse con materiales resistentes y de fácil limpieza y desinfección.
  • Limpieza de los alrededores de las explotaciones (maleza, etc.) y drenaje y secado de zonas húmedas.
  • Construcción de un vado sanitario para la entrada y salida de vehículos (Pediluvio), incorporando en él un desinfectante de forma periódica (semanalmente)
  • Disponer de un sistema apropiado de eliminación de cadáveres.
  • Disponer de un sistema de tratamiento de las deyecciones.
  • Limitar las visitas externas y, de producirse, vestirán monos y gorros desechables y calzarán bolsas de plástico en los zapatos.
  • Los empleados de la explotación deben disponer de ropa diferente para cada nave de la explotación ganadera.
  • Destinar una zona para la expedición de animales al matadero, intentando evitar que el camión de transporte penetre en el recinto de la explotación.
  • Normas similares deberán establecerse para otros transportes como el camión de pienso, otros suministros, etc.
  • Disponer de una sala independiente donde se puedan introducir las hembras venidas de fuera, para conseguir su correcta adaptación.
  • Separación de los animales por edades, asimismo la separación temprana de adultos y gazapos presenta ventajas sanitarias.
  • Los animales enfermos deben ser inmediatamente eliminados de la explotación. Para ello es necesario disponer de criterios específicos de eliminación de animales.
  • La formación del personal es importante para mantener unos parámetros sanitarios correctos.

Dentro de la granja también será necesario establecer unas normas o conductas orientadas hacia la bioseguridad mediante un completo programa de:

  • Limpieza: Para conseguir una buena higiene se debe, en primer lugar, eliminar la suciedad visible. Restos inorgánicos, telarañas, pelo, polvo, etc. son utilizados por los microorganismos como soporte, elemento nutritivo o protección frente a los agentes físicos o químicos.
  • Desinfección: Consiste en la eliminación de microorganismos de la explotación, normalmente por medio del empleo de sustancias químicas. El plan establecido y el tipo de biocida elegido determinarán el éxito de una buena desinfección. Para cada necesidad existen desinfectantes específicos. Es por ello que la elección del desinfectante es primordial así como su dosificación, aplicación y cadencia (al menos tres veces por semana con una frecuencia óptima de tipo diario), los tipos de productos y su periódica rotación. Deben tenerse en cuenta otros aspectos como la estabilidad frente a la materia orgánica, el tiempo de contacto del producto desinfectante y la posible aparición de resistencias. La desinfección debe realizarse también en el agua de bebida y sus conducciones y depósitos, en el material de cría, silos de pienso y también en el medio ambiente de la explotación, paredes, suelos, techos y fosas.
  • Desinsectación: Suponen la eliminación de los insectos, los cuales molestan a los animales y pueden transmitir enfermedades. La primera medida debe consistir en limitar el acceso de insectos a la explotación (telas mosquiteras, etc.) con productos químicos aplicados tanto en las fosas (larvicidas), para evitar el desarrollo de nuevos insectos, como en el medio ambiente que elimine los adultos.
  • Desratización: Los roedores pueden generar diversos daños en las explotaciones ya que son transmisores de enfermedades, pueden atacar a gazapos lactantes y desperdician y estropean gran cantidad de alimento. El método idóneo de eliminación es el basado en productos químicos que matan a estas plagas. Es necesario considerar la necesidad de un mantenimiento continuo y ad libitum de cebos en estratégicos lugares de la explotación. Estas sustancias no se deben tocar con las manos y debe evitarse el acceso de estos a los conejos.
  • Planes vacunales que incluyan al menos la vacunación frente a Mixomatosis y Enfermedad Hemorrágico Vírica, dado que son enfermedades de gran incidencia y gravedad en cunicultura. Dependiendo de la situación sanitaria, esta pauta puede ser complementada con otras vacunas.
  • Otras medidas sanitarias encaminadas a evitar la aparición de otros procesos patológicos es también necesario considerarlas. Así se deben realizar desparasitaciones periódicas (tanto internas como externas) y medidas antifúngicas.

Cualquier elemento, agente, vector, etc., capaz de introducir o transmitir microorganismos patógenos en la explotación, debe ser controlado. Para ello se establecerán barreras físicas o químicas que limiten su paso, propagación o multiplicación. La identificación de los puntos críticos es fundamental para erradicar su transmisión

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